miércoles, 22 de diciembre de 2021

mi propia lotería

No creo en la suerte, es más, me considero pesimista por naturaleza, pero la contradicción también es mi fuerte, por eso siempre, aunque grito un "No" rotundo, estoy pensando en voz baja un poquito de "Si". 
Sin embargo, hay cosas para las que tenemos la suerte ya echada...
Por muchas vueltas que le dé, siempre abro la caja de los medicamentos por el lado en el que va el prospecto. La botella de butano se queda sin gas cuando estoy a mitad de ducha. Este verano he comprobado que los pocos días que me he decidido ir a la playa, o hacia fuerte aire de levante o la mar tenía más mierda que el palo de un gallinero. Cuandovoy a prepararme el café siempre le queda un culito de leche al tetrabrick. La Tassimo siempre explota o se queda sin agua o le sale la luz de limpiar el filtro cuando más prosa tengo. Nunca hay talla 41 en las zapaterías, al menos de los zapatos que me gustan; lo mismo ocurre con la talla 36 de pantalón y la S de camiseta. Si me desvelo a las cinco de la mañana ya no hay nada que hacer, el sueño no vuelve. Cuando más lo necesito, no hay vino. La naturaleza me ha proporcionado una destreza sorprendente para aprender lenguas muertas, pero en lo referente a las matemáticas necesito la calculadora hasta para dividir cantidades cortas. Si me decido a  tomar el bus llevando a la niña en carro en vez de en manduca: los espacios reservados para carros están ocupados, por lo que toca esperar otro autobús. Tengo una salud de hierro, no me pongo mala por nada del mundo, aunque el día que me abran en canal no quiero saber lo que tendré ahí... Eso de no tener ni un billete en el monedero a la hora de pagar ( pero si deje uno ayer!) y tener que rascar céntimos y que no me llegue, eso me pasa mucho. Cuando era jovencita ni olía el chocolate, ahora no puedo pasar un día sin meter cacao y avellanas en el cuerpo. Accion-reaccion para todo en la vida, a veces las reacciones llegan precipitadas y me invade el sentimiento de culpa. Después de haber subido la dosis de café a tres tazas por día, creo que ha llegado el momento de buscar.
Mi lotería la gano todas las noches leyendo o viendo una serie tranquila, antes de dormir; los momentos esos de la mañana en los que puedo permitirme "un ratito más"; creando en mis libretas, en mi teclado; en los abrazos de mis niños y de mi chico; tomando una buena copa de vino en una terraza, acompañado de algo bueno: jamón, ensaladilla, oreja; perdida durante unos días en mi pueblo...
Todos los años me digo que no compraré lotería de Navidad, la única que compro durante el año, pero siempre termino acumulando décimos y aquí estoy, plantada frente al televisor sabiendo que no me va a tocar un *uto euro. Eso sí, salud que no nos falte.

domingo, 19 de diciembre de 2021

La peor madre del mundo

A veces pongo la TV en piloto automático para que el niño se quede pasmado mirando los hipnotizantes dibujos de Pocoyó, otras veces, cuando me levanto por la mañana, la enciendo con el volumen muy bajito para que ninguna de las dos fieras se despierte y me dejen un ratito de paz. Hay días en los que no me apetece pelearme por la comida y repito menú de pasta/arroz/nugetts/pizza y omito las verduras, para que el niño coma a gusto y tengamos una sobremesa tranquila. Más de una vez me he hecho la sorda cuando el niño o la niña me llaman por la noche: existe la posibilidad de que se cansen y sigamos todos durmiendo, aunque si no es así me levanto... pero solo para no tener quejas de los vecinos en las reuniones de comunidad. Reconozco que continuamente entro en el juego, en el pulso de "a ver quién gana" con mi hijo, solo por empeño de querer llevar la razón. Las frases "o haces eso o te quito el cochecito", "o haces esto o vas a la silla", "o haces esto o a tu habitación" son tan tentadoras. Desde que ha comenzado el curso escolar creo que solamente he accedido dos veces a la web familia del cole, paso del grupo de madres de WhatsApp y me escaqueo de los llamamientos para colaborar con la AMPA. Los trabajitos del cole termino haciéndolos yo. Soy de las que van al parque para dejar al niño jugando y así mirar el móvil sentada en un banco. Suelo alargar mis momentos de ir al baño más de lo necesario, incluso cuando la niña se pone a llorar. He descubierto que abreviar los cuentos vale igual que si contarás la versión larga. Me encanta eso de educar "en positivo" pero recurro fácilmente a la amenaza. Si, engaño al niño de vez en cuando diciéndole que "son ya las diez, a dormir" y ni siquiera son las nueve. Me declaro culpable de utilizar el chantaje emocional, le encuentro gustillo a eso de que el niño se sienta culpable y vaya corriendo a abrazarme y hacerme carantoñas, "¿Estás bien mami?". A veces me imagino cómo sería mi vida si hubiese escogido ser una Carrie Bradshaw en versión cutre. Me da miedo llevar a los niños al médico, hasta el punto de plantearme no llevarlos y consultar con Lucía mi pediatra, cuando están malos y que el médico me diga que nos quedemos una temporadita en casa sin salir. A veces le compro una bolsa de gusanitos para que se "porte bien". Grito y me arrepiento de haber gritado. El niño está empezando a soltar tacos y sé que es porque se me escapan a mí. Hay días en que pienso en cuando salía de fiesta con las amigas y deseo estar en ese momento. En el cole nos piden que no pongamos comida industrial, que la comida casera es lo mejor, pero yo no tengo tiempo de hornear galletas. A veces me saltó el día de ducha o no les limpio las orejas o se me olvida cortarles las uñas hasta que parece que tienen garras de alcón...
Soy la peor madre del mundo.
Pero les quiero tanto...

martes, 14 de diciembre de 2021

Curar el alma

Ayer abrí las noticias del móvil con el titular de la muerte de la gran actriz Verónica Forqué. De esas artistas que siempre tienes en mente, cuyo nombre no olvidas, porque tienen esa particularidad innata, esa "puesta en escena" en la vida, una actitud que parece propia de un personaje de cine hiperbolizada por sus particularidades, sus gestos, su voz... Esas cosas que definen a a las personas y que nos distinguen, que hacen que haya quien nos pase "sense pols ni remolins" en la vida y quien por el contrario, nos sorprenda. 
En este caso, esa voz, angelical, esa forma de actuar de mujer delicada, ingenua, infantil, esa esencia hace que Verónica Forqué no pasara nunca desapercibida.
Yo no soy muy fan de Masterchef, no seguía las últimas apariciones de esta mujer, pero siempre la recordaré como esa madre de Pepa y Pepe, su actuación de viuda luchadora en Tiempos de Azúcar, o la caracterización que hizo de la perrita Dafne en Mira quien habla ahora poniendo su voz, esta última puede que no sea su pelicula más destacable, pero es de esas que me harté a ver en mi infancia y tengo un recuerdo tan bonito.
Y ahora es cuando una piensa: qué la llevó a decir "hasta aquí", se supone que los artistas llevan una vida aderezada, que siempre tienen muchos proyectos y poco tiempo para pensar en si su vida tiene sentido... Pues no es así, eso solo sería una idea preconcebida, ya se ha visto en tantos artistas que la depresión se sufre en silencio y que el suicidio llega de forma inesperada. Pero no nos equivoquemos, el suicidio es como la recta final de un cáncer, solo que el proceso para llegar ahí no siempre se ve. 
Vivimos en una sociedad frívola, más ahora con el mundo del postureo, de los likes, de esa maldita losa de aparentar siempre la mejor cara de uno mismo. No estamos preparados para hablar de depresión y de suicidios y llegar a buen termino... O sí. Tal vez sea más necesario de lo que pensamos hablar de ello.
Hemos pasado un periodo muy duro de pandemia, de confinamientos que han ocultado tras las paredes de las casas las soledades y dolores más atroces, el índice de suicidios ha crecido incluso en las personas más jóvenes. 
Se ha trabajado para buscar la vacuna para los efectos de una enfermedad física. Sin embargo, la enfermedad del alma que agrava a las personas más frágiles y que se desata con detonantes como la soledad, la muerte a nuestro alrededor, la precariedad, la ansiedad, la desazón que acompaña durante toda una vida... y qué sé yo cuantos motivos mas, esa enfermedad, vaya, más que buscarle remedios se intenta esconder, como tantas otras cuestiones que afectan a tantos pero que tan "feas" quedan de cara a la sociedad. Especialmente, a las mujeres con esa sensibilidad que las lleva el plantearse esa cita con la muerte se las llega a etiquetar de estrambóticas, débiles, enfermizas, dependientes, poco cuerdas o se llegan a definir como "muy místicas", raritas, loquitas... Más prejuicios, más estereotipos, más ideas preconcebidas. ¿Por qué resulta tan fácil etiquetar y tan complicado empatizar? 
¿Por qué nos prohibimos ciertos temas? ¿Por qué no intentamos conocer lo desconocido? 
No hay más que ver titulares "ha acabado con su vida", es la forma más sutil de decir lo que ha pasado, la palabra "suicidio" cuesta decirla, como que parece que ofende al muerto; pero tal vez sea cómo el muerto desee que se mencione a su final. 
Pasaportes covid, repuntes, contagios, campañas de vacunación ... Si, todo eso está muy bien, pero no olvidemos esa otra parte del "yo", que necesita una cura mucho más complicada, aunque también más sencilla, según como se mire. Curar el alma, o al menos intentarlo, no olvidar a esas personas que piden ayuda a gritos, aunque en el más profundo silencio. 

jueves, 25 de noviembre de 2021

El latido de las mariposas 🦋

El corazón de las mariposas sigue latiendo, este es el legado de las hermanas Mirabal. Hoy, 25N es día de reivindicar los derechos que se nos niegan, de denunciar podrá todas aquellas que no pudieron y de visibilizar todas esas violencias machistas que antes ni nos planteábamos. Porque como he dicho en redes sociales, violencia no es solamente que te pegue tu marido, que te insulte o ridiculice tu novio, que te viole un desconocido, que te asesine un perturbado... La violencia machista se practica en la política, en las relaciones de poder dentro del ámbito laboral, en la música y su letra, en las drogas tal y como está ocurriendo con la sumisión química, en la obstetricia, en el uso de los hijos como moneda de cambio o violencia vicaría, en los ataques de otros colectivos, el sexo no consentido con la pareja...

La violencia machista comienza con detalles aparentemente insignificantes, como los piropos de los obreros, y termina con un cuerpo desnudo tirado en una cuneta. Así es, no hay más. Suena exagerado, pero precisamente, por creer que ciertas conductas que denunciamos se exageran, seguimos así. 
Patria, Minerva y Teresa. Ellas son las causantes de este día: sufrieron todo tipo de vejaciones por defender sus ideales, creyeron ellos, los de Trujillo, que por ser mujeres de amedrentarian ante el dictador, pero no lo hicieron. Las mataron después de torturarlas, simularon un accidente, pero la verdad no se puede esconder para siempre. Ellas son hoy un símbolo de lucha. Ellas luchaban desde la política.
Hay muchas formas de luchar, yo lucho con la palabra escrita, otras lo hacen con actos revolucionarios. Creo que todas las armas valen si sirven para construir y no para destruir, aunque si hay que destruir, que sea el patriarcado.
Quiero aprovechar para compartir el primer programa del podcast Por las que ya no pueden, creado por @maryconygriega y en el que participamos diferentes mujeres desconocidas entre nosotras pero con mucho en común y mucho que contar. Aquí el enlace: Por las que ya no pueden 1x1

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Por las que ya no pueden, el podcast

Hace cosa de un mes, tal vez más tiempo, la verdad es que últimamente el tiempo es un descontrol para mí, @maryconygriega, educadora social y emprendedora a le que únicamente conocía a través de IG, lanzó un llamamiento para que participaramos diferentes personas en un proyecto que tenía en mente: grabar programas de podcast para hablar sobre la violencia de género, por aquellas que ya no lo puede contar, y en consecuencia, conversar sobre temas relacionados principalmente por cuestión de género, que inevitablemente salen o que es necesario abordar.

El arrancar #PorLasQueYa NoPueden (#PLQYNP) este mes tiene mucho significado: el 25 N. En el primer programa hemos hablado de las hermanas Mirabal, de los tipos de violencia, de testimonios y nos hemos ido un poco por otros caminos porque, aunque pretendamos darle la seriedad de un programa en cuanto a organización, esto no deja de ser una conversación, una conversación virtual entre chicas que apenas se conocen pero que tienen mucho en común.
Es necesario esta y otras plataformas de contenido, incluso mi blog, aunque no lo lea ni el Tato, porque simplemente deben estar ahí para cuando se necesite. De un tiempo a esta parte, desde que escribo en el blog, creo que ya van ocho años, ha evolucionado mi manera de pensar, escribir, enfocar temas, hay posts de los que me avergüenzo y posts de los que sigo sintiéndome orgullosa. Las feministas no nacemos feministas, nos vamos formando, documentando y, poco a poco, creando y sustentando en su base un pensamiento que nunca será estático, porque dentro del feminismo hay tantos senderos.
Yo viví mi tierna infancia con el crimen de las niñas de Alcasser de fondo en los telediarios, pasaba muchas tardes de mi preadolescencia siguiendo el caso de Rocío Wanninkhof empapándome ya de la potencia de los juicios mediáticos, salía de marcha con mis amigas con las advertencias de mi madre de no fiarme de nadie "Mira la pobre Marta del Castillo, y eran sus amigos" y así hasta llegar a Diana Quer, a Laura Luelmo... Siendo madre he podido vivir otro crimen que te hace comprender que hay otras formas de ejercer violencia sobre la mujer, empezando a escuchar por primera vez eso de la "violencia vicaría", lloré en mi habitación de hospital el mismo día que nació mi niña, porque ese día encontraron a Olivia en el fondo del mar y por un momento me puse en la piel de Beatriz Zimmerman y casi me rompo. Siempre hemos vivido con miedo, en todas las etapas de nuestras vidas como niñas, adolescentes o mujeres, porque siempre ha habido un crimen o una desaparición que nos recordaba: "ssshhh, cuidadito que sois mujeres y mira lo que os puede pasar". Siempre hemos tenido una amenaza acechando.
Es agotador caminar por la calle de noche con el móvil bien sujeto en la mano, por si hay que usarlo. Es terrible no tener las herramientas suficientes con quince, dieciséis, diecisiete años para poder saber si de algún modo están abusando de ti. No es fácil, como nos hemos criado, quitarnos esos escollos de machismo que tanto hemos naturalizado. 
Por eso, por intentar dar visibilidad, para dar un poquito más de fuerza, para confirmar que no estamos paranoicas, para recordar a las que se quedaron por el camino, por eso Mary ha creado este podcast y las que nos hemos sumado, diferentes mujeres con sus diferentes perfiles laborales y sociales, nos subimos con ella en el barco.
Pronto estará disponible 🖤.

martes, 9 de noviembre de 2021

Qué bello es envejecer

Pensaba que a estas alturas de la vida ya no volvería a rodarse una peli de Sexo en Nueva York, pero Sexo en Nueva York puede durar todo lo que quieran durar Carrie Bradshaw, Miranda Hobbes o Charlotte York (Samantha no ha querido en esta ocasión). Las it girls de la gran manzana de comienzos del 2000 o finales de los 90 tuvieron sus años más golfos y juveniles, descubriendo pubs, probando restaurantes y cafeterías, "asaltando" boutiques de ropa, despilfarrando en Manolo Blanick, encontrando el verdadero amor tras noches y noches de sexo, experiencias, desengaños y sufrimientos, cada una en su estilo y su manera de hacer las cosas. Después de la serie, las películas ya mostraban a unas chicas más maduras, el cómo afrontaban el matrimonio, la familia, los negocios, viajes exóticos, reencuentros con el pasado... 
Pero la vida no termina a los cuarenta, ni siquiera a los cincuenta. Tampoco se vuelve menos interesante, en todo caso, diferente, con otros problemas, nuevas inquietudes y siendo así, ¿Por qué no mostrarlo? Yo ya sé qué me depara la vida en los próximos años, me hago una idea de lo que puedo esperar de los cuarenta, estoy harta de verlo hiperbolizado en las series de TV, pero creo que, desde Las chicas de oro, nadie se ha interesado por hablar de la cotidianeidad de las mujeres maduras, mucho menos enfocándolo en Manhattan. Una cincuentona y Nueva York no suena muy glamuroso. ¿Por qué?
Estamos con lo de siempre, la p**a edad, y siempre atacándolas a ellas, las actrices. Esta vez le ha tocado a Sarah Jessica Parker, la estrella de SeNY: resulta que la gente que se dedica a comentar el rodaje, los trolls, los amargaos de las redes y del celuloide, dicen que es vieja, que tiene arrugas, que tiene canas, vamos que tiene lo que debería tener una mujer de la edad de SJP y del personaje al que lleva encarnando tantos años. A todo esto la actriz pregunta "¿Qué tengo que hacer? ¿Dejar de envejecer? ¿Desaparecer?", Y ahí es cuando sale a relucir la presión que tienen que soportar grandes actrices cuando cumplen cierta edad, porque se trata solo de ellas, Chris Noth, quien encarna. Mr Big, está tan viejo cómo Carrie y nadie dice nada... Parece que quien marca las reglas, el patriarcado, la industria cosmética y estética o sabe Dios quien más, ha decidido que no les gusta a las mujeres maduras en las cámaras, cuando lo normal es eso, hacerse mayor. Sin embargo, la realidad es que hay actrices que a los cuarenta ya casi deben pensar en retirarse y las que se mantiene sufren el escrutinio público y sensacionalista, nada comparado a los elogios de sus compañeros hombres: Brad Pitt, George Clooney, Warren Beaty, Paul Newman, Robert Reford... Estos han recibido más elogios en la segunda mitad de sus carreras que antes; no me digáis que así no se trabaja con menos presión.
Envejecer es tan natural en ellas como en ellos. Basta ya de presiones. Linda Evangelista lleva años sin salir en los medios tras desfigurar se la cara debido a un tratamiento facial, Demi Moore y René Zellweger han perdido completamente su expresión facial para conseguir papeles que no han llegado, las hay quienes directamente se han retirado para no luchar contra ese gigante anti-maduritas que ha creado la sociedad.
¿Alguien ha visto La muerte os sienta tan bien, de Goldie Hawn y Meryl Streep? La gran crítica a las barreras que se le intenta poner al envejecimiento en lugar de hacerlo dignamente.
Espero que Sarah Jessica Parker brille en la próxima cinta de Sexo and the city, como siempre o ha hecho y lo sigue haciendo con su estilazo y su forma tan particular de calzar los manolos y cualquier modelazo de Dior. Nada tan bello como envejecer con estilo.

sábado, 6 de noviembre de 2021

Se siente el aullido...

El próximo día 25 de noviembre se celebra el Día Internacional contra la violencia a la Mujer, precisamente por esto, el día 15 de este mes estrenamos  programa de podcast algunas colaboradoras junto a la artífice de esta iniciativa, @maryconygriega, para hablar de diferentes temas que envuelven está cruda realidad.
A pocos días y semanas de todo esto, un dato muy negativo, vomitivo, horroroso... La violación, agresión y abandono de la chica de Igualada al borde de la muerte: solo el hecho de pensar que un camionero encontrara a esta chica tirada en un polígono, desnuda con su vestido subido como una muñeca a medio vestir, con desgarro anal y vaginal, hematomas, traumatismo craneoencefálico... El hombre que la halló como un despojo la creyó muerta, sus violadores (porque estoy segura de que fue más de uno)  hicieron lo que quisieron con ella, la torturaron y no se preocuparon siquiera por saber si estaba viva, aunque tampoco me extraña, viendo cómo actuaron. Ojalá paguen por esto, aunque hay daños que no se pueden paliar y heridas imposibles de curar.
También tenemos un dato positivo, una pequeña esperanza: la iniciativa de la madre de Marta Calvo, Marisol Buron, acompañada de Antonio del Castillo, que pretende llevar al Congreso la iniciativa legal para instaurar el delito de ocultación de cadáver. Lo que me duele es que esta iniciativa se le haya tenido que ocurrir y deban promoverla las personas que todavía lloran su dolor por no poder tener el cuerpo de sus hijas y velarlo como se merecen, y no sea fruto del trabajo de los políticos a los que votamos y pagamos, de quienes legislan y ejecutan.
Se avecina un noviembre tenso, porque siento que todas somos lobas lamiendonos las heridas las unas a las otras, pero con más ganas de aullar que nunca, ansiosas por morder a nuestros depredadores y sedientas de justicia. 
Creo que este 25 de noviembre se tomarán las calles con más fuerza que nunca. Hay mucho dolor pero también existe la esperanza. Y mientras haya esperanza y unión, ay amigas, podemos mover montañas 

martes, 2 de noviembre de 2021

Un paso adelante, un salto hacia atrás

Suele ocurrir que nos enganchamos a series novedosas, rompedoras y con una temática muy atractiva en el momento en que comienzan a emitirse. Pasados, nose, veinte años, es volver a ver esas mismas series y puede que nos entre una vergüenza ajena o que no nos provoque ninguna sensación, más bien aburrimiento, puede que confronte con los principios que ahora defendemos y de los que antes no teníamos conciencia.
La serie televisiva Un paso adelante fue un pasón, de ahí salió Beatriz Luengo, Miguel Ángel Muñoz, Mónica Cruz... Era una Fama a la española con aspirantes a bailarines, cantantes, actores y músicos junto a sus profes, en una escuela de artes escénicas de Madrid. En cada capítulo se montaban unas coreografías de la ostia, se volvieron a poner de moda los calientapiernas, los componentes de la serie sacaron discos y se descubrió a artistas de fuera, como Yotuel Romero. 
Sin embargo, como ya he dicho, una vez has visionado algunos de los capítulos de Un paso adelante o cualquier serie de finales de los 90 o comienzos de 2000, te das cuenta de conductas en el guión que pasaban tan desapercibidas y que hoy en día apestan a machismo y a denigración de la mujer.
Estos días estoy viendo UPA en Netflix, en un solo capitulo he podido ver y echarme las manos a la cabeza por dos momentos, eso en un solo capitulo:
- Diana, una de las profesoras de la escuela que ha terminado una relación con otro profesor, ha sido elegida para protagonizar un musical, en unas circunstancias que indican que ha tenido algún tipo de favoritismo. En la web de la escuela se filtra un montaje en el que Diana y el director del musical van en un coche descapotable y el profesor ex de ella siguiéndolos llorando; ella, se insinúa, le está haciendo una felación en el coche al director. El profesorado se entera, lo ven entre todos, discuten sobre el lugar en el que queda el ex de "arrastrado" y, finalmente, el bedel elimina el vídeo de la web, en plan "¿Veis? Ya está, nompasa nada", todos conformes, no hay represalias, no se investiga que alumno ha filtrado eso. Se acabó el tema.
- Lola (Beatriz Luengo) está enamorada de Pedro. Ella lo espera en su habitación hasta que el regrese de un ensayo para hablarle y revelarle sus sentimientos, pero esperando, se queda allí dormida. Más tarde, Rober, el compañero de habitación de Pedro, pasota y chulito además, entra al cuarto y se va a dormir sin percatarse de la presencia de Lola. Al día siguiente, Pedro los ev a los dos y da por hecho que Lola y Rober han pasado la noche juntos y que son algo más que amigos, se ríe de la situación; Lola está súper apurada y Rober no desmiente, es más, confirma que ha sido así, dejando que corra el rumor de que Lola ha dejado de ser virgen con él. Ella le suplica que lo desmienta y él se ríe y le hace saber que no. Esto no genera una situación difícil para ella, queda como una broma, una anécdota, cuando claramente hoy en día esto de podría considerar un daño a la.integridad de otra persona. 
El hecho de ver cómo antes en televisión se relativizan tantos actos machistas y vejatorios, hoy denunciables, hacen sentir cierta vergüenza del pasado reciente y esperanza hacia un futuro incierto, mientras tratamos de hacer en el presente lo mejor posible para que las niñas y mujeres se valoren a si mismas y sean valoradas por el resto del mundo en igualdad de condiciones. 
Puede que de las series de los 90 se pueda aprender mucho de como no actuar, de lo que hay que denunciar y no normalizar. Espero que este efecto se tenga en cuenta a la hora de reponer estás viejas glorias televisivas en las plataformas, que no generen mensajes erróneos al público inexperto, que sirvan como un libro de historia para comparar la evolución de las conductas humanas.

lunes, 1 de noviembre de 2021

El género de Shilo

Hace años que la hija de Brad Pitt y Angelina Jolie es carne de la prensa sensacionalista por su estética de cara a los focos: corbatas, corte de pelo de "chicote", apariencia típicamente masculina e incluso por los propios comentarios de sus padres, quienes confirmaban que la niña se sentia más identificada con el género de sus hermanos varones y que quería que la llamarán "John"... Nos encontramos en un momento histórico del movimiento Queer, de las diferentes maneras de sentirse identificado, de declararse binario, de género fluido, Genderqueer y una gran variedad de orientaciones e identidades.
 Figuras mediáticas como Shilo son tendencia y son la representación pública de muchas personas que hasta ahora no lograban "encajar" en una idea de género, llevando el peso de la bandera de la ambigüedad, lo elija o no. Teniendo la edad que tiene esta niña es duro el peso que ha recaído en ella, pienso yo, sin buscarlo siquiera, sin que ella haya decidido claramente si quiere ser el rostro de esta causa, publicidad binaria o motivo de polémica. Todo el mundo da por hecho que, desde bien pequeñita, Shilo es un niño en un cuerpo de niña y, con la ayuda de las fakenews se lanzan rumores de la posible preparación de la hija de Jolie y Pitt  para un tratamiento hormonal de cambio de sexo, con el apoyo incondicional de sus padres.
Y un día, de repente, Angelina Jolie aparece en una premiere de una de sus películas rodeada de sus hijos, la gente hace cuentas y sale una niña de más...¡Dios mío! ¡Es Shilo! ¡Con vestido y maquillaje! ¿Pero no era un niño? ¿Ha engañado a todo el mundo? ¿Era un juego? Páginas y páginas, enlaces sin parar, un montón de noticias y fotos que revelan que Shilo ya no es John o que jamás fue John y preguntándose desde cuándo es así. 
Y ahora es cuando el sentido común debe actuar y decir que, tal vez Shilo simplemente estaba experimentando con su género y su sexualidad, conociéndose a si misma y sus gustos, ajena a lo que pensara el resto del mundo, ya que eso es la adolescencia: el autoconocimiento, el decidir qué quieres y que te gusta sin presiones y sin necesidad de un tiempo limite; que nadie le había preguntado a Shilo con qué género se identificaba, que todos habían dado por hecho que se iba a cambiar el sexo y el nombre, cuando en realidad estaba descubriendose sin dar nada por hecho. Porque hay tiempo para decidir lo que queremos ser, quien y como queremos ser y sin dar explicaciones a desconocidos, aunque esos desconocidos sean el resto del mundo. ¿Por qué tanta presión? ¿Por qué tanta prisa para que una niña que empieza a conocer realmente el mundo diga públicamente quién es? ¿Es el colectivo Queer que busca a toda costa figuras famosas e influyentes para su causa? ¿Hay algo más detrás que intenta manipularlos como sociedad?
Toda esta presión de "conviértete en niño ya", me recuerda al caso de Keira Bell: una joven que con dieciseis años se sentía confusa con su identidad y que la única respuesta que tuvo del servicio sanitario británico era la del tratamiento hormonal para la operación de cambio de sexo, los médicos dieron por hecho y se precipitaron concluyendo que esta era transexual, y hoy con veintitrés años Keira ha demandado a este servicio sanitario porque en realidad no se sentía hombre. Precipitarse puede salir caro. Antes de someter al cuerpo a un cambio tan importante hay que orientar, acompañar a la persona para que defina su identidad.
Si todos los titulares de periódicos sobre el género y la sexualidad de Shilo fueran hormonas masculinas para el cuerpo, ya haría años que Shilo sería un adolescente varón. Si, precipitarse puede salir caro, más cuando se están emitiendo constantes juicios y poniendo etiquetas a una niña que todavía no sabe quién quiere ser y que quiere descubrirlo sin presiones.
¿Es culpa de los medios? ¿De los padres? ¿De la industria cinematográfica (la aparición de una Shilo tan femenina a la presentación de la nueva peli de su madre seguro que le ha venido muy bien a Marvel)? ¿De la presión de colectivos LGTBI? Creo que es culpa de todos, todos esperan algo de las personas influyentes, aunque se trate de una cría que no busca ser influyente. 
Espero que esta "puesta de largo" de Shilo haga replantearse a más de uno lo de dar las cosas por hecho y las consecuencias de presionar sobre decisiones tan personales.

viernes, 28 de mayo de 2021

El feminismo paternalista

 Mucho tiempo sin escribir por aquí y no por falta de ganas ni de temas que me rondan por la cabecita (había un proyecto de escritura entre manos que no podía dejar), de hecho, últimamente ha habido una cuestión que me ha tenido dándole vueltas a si, en cuestión de la liberación de la mujer, vamos un poco hacia atrás, un retroceso muy sutil, muy micro, que casi no se percibe pero que, de tanta ejemplificación que leo en noticias o en frases de nuestras políticas comienzan a dar un poco de tufillo. Lo que he querido llamar "el feminismo paternalista".

Es evidente que el movimiento feminista, su tercera ola, cogió fuerza, y mucha, unos tres años atrás; de repente ya nadie se callaba, salían de bajo tierra temas y denuncias sociales que hacía un tiempo ni se hubieran planteado y esa pequeña bola de poder


parecía ir creciendo, una tendencia o una corriente que se notaba que no era pasajera, que llegaba para quedarse, para intentar rescatar a las adolescentes esclavas del reggeaton entre otras tribus que se salen del buen camino. Sin embargo, últimamente, y ya no sé si se debe al parón y al "ahora qué hago" de la Covid-19, están llegando muchas absurdeces a las redes. La que me hizo plantearme esto del "feminismo paternalista"  fue la que soltó Beatriz Gimeno, la directora del Instituto de las Mujeres (nota: no sé qué gasto habrá supuesto para el Ministerio de Igualdad cambiar el nombre  del Instituto de la Mujer por el actual, al igual que muchas otras nomenclaturas, pero si nos preguntaran por medidas de igualdad, yo les pediría que se dejaran de juegos de palabras y comenzaran a buscar recursos reales para la ansiada conciliación laboral y familiar, como más guarderías públicas, poooor ejemplo). Sigo, el caso es que Beatriz Gimeno tuiteó a comienzos de este año "¿En serio están poniendo Pretty Woman en tele 5?"... A partir de ahí han ido surgiendo más quejas y denuncias a la integridad de la mujer de según qué películas, literatura, costumbres pasadas etc, por no hablar de la guerra abierta entre feministas y queers. 

Vamos a ver, está claro que la cultura de los 90 está cargada de machismo disfrazado de humor, es que digo cualquier cinta al azar... ¡El príncipe de Zamunda!, por ejemplo, y si te pones a analizar, el machismo es impresionante, comenzando por la princesa que salta a la pata coja y ladra como un perro y continuando por las "limpiadoras reales". Y sí, lo mismo ocurre con las comedias románticas de la época como Pretty woman, por la comicidad de la prostitución y todo lo demás. Pero, dicho todo esto, ¿qué quieren? ¿qué pretenden? ¿restringir o vetar cualquier película, libro, pintura o canción que suponga una idea contraria al feminismo por el que tanto luchamos hoy?

¿Tan tontas e inocentes nos creen estas señoras como para pensar que si vemos Pretty woman o el clásico de Blancanieves, nos vamos a tirar de cabeza a la búsqueda del amor romántico y ser esposas sumisas? ¿Es necesaria esta protección?

Creo que esta cultura anterior a la nueva ola feminista no hay que vetarla, es más, si no te gusta ignórala. Pero como tantos episodios desagradables de la historia, errores humanos, perspectivas y opiniones claramente equivocadas, forman parte de eso, de la historia y de la evidencia de nuestra evolución, de cómo estábamos antes y de cómo estamos ahora. Creo que esa "cultura fea" debe existir para concienciarnos aún mejor, con ejemplos más evidentes, de lo que no es adecuado al igual de que en los libros de historia se siguen explicando los sucesos bélicos, no podemos borrar todo esto de nuestra existencia. Somos lo suficientemente adultas, hemos recibido una educación adecuada que nos permite identificar qué mensajes son positivos o no, y si no es así, el evitarnos esos mensajes no es la solución. El "protegernos" del cine que abandera el amor romántico a toda costa o que normaliza el machismo, nos idiotiza como mujeres, es un paternalismo puro y duro que nos dice claramente "voy a evitarte estas imágenes por que sino vas a caer en la trampa".


Precisamente, por estos mensajes, opiniones o decisiones de responsables políticos o personajes mediáticos de hoy en día, que condicionan cómo debes posicionarte en las redes para no parecer más misógina o más feminazi, de extremo a extremo, porque así funcionan las cosas, siento que nos cohíben y que no nos permiten, indirectamente, ser totalmente auténticas en nuestras opiniones, por el miedo a ser catalogada como tal o cual. A veces me pregunto si empezamos a retroceder en esto de la libertad de expresión, muy sutilmente, pero todo empieza con sutilezas. El hecho de que yo no pueda compartir un tweet del tipo "La 45º vez que estoy viendo Pretty Woman", por las veces que la echan en la tele, debido a que puedo resultar retrógrada y apoyar una cultura machista cuando únicamente busco un rato de entretenimiento y de no pensar en nada, ya canta un poco, ¿no?

Es exagerado este planteamiento de feminismo paternalista, puede ser que este texto resulte fatalista al leerse pero, una puede anticiparse para ver las opciones que hay y a mí no me gusta que me protejan diciéndome lo que es adecuado o no de ver, lo que es feminista y lo que es machista. Yo ya sé todo eso. Tampoco me gusta tener que pensarme lo que voy a escribir por cautela, siempre y cuando se haga desde el respeto.

jueves, 11 de marzo de 2021

Malamente con el burka

 Así ando hoy, malamente. Porque despertarse una mañana leyendo el mensaje de una cuenta de Instagram feminista, en el que denuncian la aprobación de una ley en Suiza que prohíbe el uso del burka en espacios públicos, excepto en los lugares de culto, me parece sacado del mundo al revés.

Conforme comienzo a leer el post pienso, "Jo, que bien. Esto supondrá un avance", pero luego leo la segunda parte, en la que se menciona y se refiere a esa ley como un acto "racista y sexista" y que "atenta en contra de los derechos y libertades humanas", que nadie le ha preguntado a esas mujeres a las que se les va a prohibir el uso del burka si de verdad querían dejar de usarlo etc. ¿Atenta conta las libertades humanas, en serio? Pienso que las que lanzan este tipo de acusaciones son las mismas que, cuando están en un chiringuito de la playa y ven a un señor islamista hasta la médula, rodeado de su ejercito-harem de mujeres manta, lo miran con cara de asco y con algún comentario desaprobatorio, algo que por otro lado es muy lógico, ya que como mujeres, nos indigna ver una estampa así.


Pero más indignante es ver cómo esas mismas personas que no están de acuerdo con estas situaciones, después rizan el rizo, diciendo que a esas mujeres se les está arrebatando algo cultural. Voy a hablar un poco de lo "cultural" del burka o de cualquier otra prenda que cosifica y anula a la mujer: en los años 70, Irán era una monarquía constitucional en la que la mujer podía llevar minifalda,  ir a la universidad y solicitar el divorcio; a partir de 1979, Irán se convierte en república islamista y esas mismas mujeres pasan a ser ciudadanas de segunda y permanecen segregadas en la mayoría de los espacios públicos, necesitan del permiso paterno o del marido para realizar cualquier actividad, se ven restringidas para trabajar y estudiar y se ven obligadas a usar velo. ¿Eso es cultural?

Eso NO es una herencia cultural.

Eso es que un grupo de hombres armados tomaron un país y cambiaron su estilo de vida, empezando por anular a lo que supone una amenaza para ellos y para su sociedad patriarcal: la mujer. ¿Cómo la anulan? Imponiéndoles y prohibiéndoles, para asegurarse de que no despunten ni se vean intelectualmente o físicamente por encima de un hombre.

Lo de Irán es solo un ejemplo de lo que no es cultura. Si a una mujer criada en el islam le preguntas si le gusta llevar burka o el niqab, va a decir que le encanta, más que nada porque no conoce otra cosa y si desea otra cosa, se puede llevar la gran paliza del marido o del padre, una paliza que nunca se podría visualizar ni denunciar por otros porque, claro está, van completamente tapadas, además de que la forma en que un padre o un marido educa a sus mujeres también es cultura, sí, también.

Queda muy progre y muy de feminista auténtica e innovadora defender ciertos temas pero, ¿de verdad son defendibles todos? Aquí lo que ocurre es lo de siempre, algo que huele a rancio y que aburre: la política. Para el referéndum de esta ley, la iniciativa  la ha llevado un partido conservador, algo que socialmente no casa con la idea de feminismo, que por otro lado debería ser completamente apolítico. Hagamos una reflexión y planteémonos qué hubiera pasado si este referéndum lo hubiera promovido un partido de izquierdas, ¿la crítica habría sido igual? Eso es lo que me chirría, que pienso que no. 

Sí es cierto que, si prohíbes el burka muchas mujeres pueden verse en la situación de no poder salir de sus casas por imposición de su hombre, claro, pero creo que ese no es motivo para no hacer nada, es un importante factor a tener en cuenta y ser estudiado, para lo que los técnicos y agentes sociales deben estar al pie del cañón, haciendo un seguimiento de estas ciudadanas que se puedan ver invisibilizadas por terceras personas. Esa excusa no puede frenar el cambio de una costumbre que en realidad no es opcional sino impuesta. Las tendencias políticas tampoco pueden obstaculizar eso.

Me considero una persona feminista, a mi manera y con mis medios lucho cada día por una sociedad igualitaria, pero también debo decir que hay ciertas ideas radicales que no comparto ni considero justificadas, aunque sean dichas por otras feministas.

¿Opiniones?

viernes, 5 de marzo de 2021

Lilith o la primera mujer libre

 Últimamente, viendo que se acerca el 8M y las posibilidades de manifestarse y hacerse escuchar van a estar bastante más reprimidas por la situación que ya conocemos y que, lógicamente, creo que está justificado el no salir en masa a las calles, se está recurriendo a personajes, mujeres influyentes de la literatura o la ciencia e incluso a seres mitológicos, para hacer llegar un mensaje, un manifiesto de que la mujer siempre ha estado ahí, intentando ser escuchada, aunque vetada y considerada tal vez, ¿una amenaza?

Por eso, uno de los nombres que resuena en las redes, que imprime camisetas con logos feministas y que inspira frases en estos días es el de Lilith. Han recuperado a Lilith. Suena angelical, frágil, delicado. Pero la leyenda que hay detrás de ella y las transcripciones bíblicas, incluso las interpretaciones que se han hecho de ella, para nada sugieren un ser dócil.


Dicen que Eva no fue realmente la primera mujer del paraíso, no se creó en el sexto día sino después, incluso después del séptimo porque ese día le tocó a Dios descansar. Primero fueron creadas las especies animales y Adán, éste probó entre todas las especies que había, el mantener sexo con ellas para encontrar a la que fuera más afín a él, pero no quedando satisfecho con ninguna de ella, Adán se quejó a Dios, pidiéndole que le hiciera una hembra a su imagen y semejanza, con la que pudiera quedar saciado. Así que Dios creó a Lilith inspirándose en el propio Adán. Pero Adán y Lilith nunca encontraron ese feeling que debe darse entre las parejas: Adán intentaba someter a Lilith ante sus deseos, le exigía sexo cuando él quería, la intentaba obligar a adoptar posturas sexuales que a ella no le satisfacían y Lilith, en lugar de someterse y acatar órdenes, se mostró ofendida y se reveló: dicen que, encolerizada, pronunció el nombre de Dios, se elevó por los aires y abandonó a su pareja, Adán, y la protección de esa jaula de oro que era el paraíso. En su lugar, Lilith fue a dar a las orillas del Mar Rojo, un lugar que, se decía, era habitado por los demonios y allí se entregó a la lujuria con todos ellos y dando a luz a los lilim o demonios femeninos. Tres ángeles de Dios fueron a buscarla (Snvi, Snsvi y Smnglof), ella se negó a marchar con ellos: al parecer, en ese infierno del Mar Rojo fornicando con demonios no se estaba tan mal... En lugar de respetar su decisión, el cielo castigó a Lilith haciendo que muriesen cien de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días, incircuncisos y de ahí la costumbre judía de poner un amuleto alrededor del cuello de los niños recién nacidos, con el nombre de tres ángeles: Snvi, Snsvi y Smnglof. 

El resto de la historia del paraíso ya se conoce: Dios creó a Eva de una costilla de Adán, sumisa y enamorada, complaciente con su hombre, vivió feliz en el Edén junto a él hasta que a ambos se les ocurrió morder de la manzana prohibida, tentados por el demonio, y por lo que fueron expulsados del paraíso; por supuesto, la culpa de caer en la tentación de morder la manzana recayó directamente sobre Eva, ella fue quien incitó a Adán a probar el fruto. Así que nos encontramos con una biblia en la que se carga a sus dos primeras mujeres, infundiendo sobre ellas leyendas odiosas y culpabilizadoras, la primera, Lilith, por revelarse, abandonar a Adán y ser una ladrona de bebés recién nacidos, la segunda, Eva, por tentar a Adán a desobedecer a Dios.

A Eva no le ha quedado otra que asumir su papel de sumisa, la que traga, en la historia y de ese modo se ha intentado utilizar de ejemplo moralizador para el resto de las mujeres en adelante. Pero el caso de Lilith no ha sido así. A Lilith se la ha intentado borrar de la historia, al menos de la historia religiosa propiamente dicha, porque a los niños y niñas, en catequesis, no nos han hablado nunca del papel de Lilith y su revelación, pero sí de Adán y Eva y su expulsión del jardín del Edén por culpa de la segunda. 

Lilith sí ha sido representada por artistas en la pintura, pero su imagen siempre ha estado vinculada a la de femme fatale, la perversión, algo negativo, casi siempre representada desnuda como acto de provocación, rodeada de figuras demoníacas y queriendo dar el mensaje de que esa mujer era todo lo contrario a una esposa abnegada y obediente, una forma de dar ejemplo a las mujeres a través del arte, ejemplo de cómo no se debe ser.


Pero Lilith fue, en realidad, la primera mujer libre en la historia, real o simbólica, y por lo tanto, desde el principio los autores y artistas han querido asociarla a la mujer fatal, la imagen demoniaca, la diablesa, la provocación, cuando en realidad era una forma que utilizaba el sistema para esconder su miedo ante el poder de una mujer. Una mujer es igual que un hombre, mientras que Eva fue sacada de una costilla, Lilith fue creada a la semejanza de Adán, en igualdad de condiciones, esa igualdad es lo que siempre ha defendido el feminismo y lo que siempre ha temido la sociedad patriarcal, escondiendo esa libertad y esa igualdad, tras una imagen de maldad y sustituyendo a esa mujer por la "copia" o el trozo que pertenecía al cuerpo del hombre, quedando así como su propiedad.

Por suerte, el movimiento feminista, la nueva historia, el nuevo arte, todo ello, han recuperado a Lilith y se le está dando el lugar que se merece, contando su historia con una visión más objetiva de los hechos, acorde a una sociedad igualitaria y a lo que debería esperarse de ella. Que siga sonando ese nombre como debería haber sido, como un símbolo de libertad e igualdad.




lunes, 22 de febrero de 2021

La impostora

 Hay muchas inseguridades que a las mujeres nos surgen como madre y que se extrapolan a otros ámbitos de la vida y a nuestro propio autoconcepto. El miedo a fracasar, a no dar la talla, siempre está ahí acompañándonos, más en una sociedad que cada vez se perfecciona más en hacernos esclavas de nosotras mismas y de nuestro entorno.

Miedos hay a montones. Mi mayor miedo, por ejemplo, ahora que estoy esperando una niña teniendo un hijo de dos años y medio, es el de no ser buena madre para mi hijo y tener que atender más a la que llega, por lo tanto, desatenderlo a él, aunque sea sin intención. Otro miedo es el de la preservación de la parcela que con tanto esfuerzo he creado para mí y para mi familia con la que convivo (mi pareja, mi hijo y, pronto, mi hija), para tener un espacio en el que sigamos siendo nosotros, aprendiendo y no se entrometan otras personas, dando consejos que no pides o intentando "ayudar" cuando lo que quieres es privacidad: hace falta muchas horas de paciencia, de mandar mensajes sutiles y a veces no tan sutiles y, por desgracia, demostrar que puedes; el mínimo cambio dentro de esta parcela hace temer que la gente de fuera piense que no eres capaz e invada ese santuario. Claro que habrá momentos en los que una se desborda, pero se sale adelante, la ayuda se pide si realmente la necesitas no por insistencia de otros y al final, la decisión que toma una en su familia es la que vale, aunque se equivoque, porque equivocarse es rectificar y probar otra fórmula.

Ahí va un párrafo de miedos, de tantos miedos que existen para la mujer en plena crianza y ocupando un trabajo: que me invadan, que me juzguen, que no lo haga bien y sea motivo de invasión.

El Club de las Malas Madres publicó no hace mucho un post muy interesante sobre el Síndrome de la Impostora y los diferentes perfiles que puede presentar, los englobó en estos cinco:

  1. La perfeccionista: por su alta autoexigencia se siente frustrada y duda de ella misma. Suele exigirse metas que son inalcanzables y esto le causa un gran desgaste.
  2. La experta: se infravalora y tiene miedo de no saber tanto como piensan. Nunca se siente suficientemente preparada, no se cree lo suficientemente experta. No cree que es quién dice ser.
  3. La superwoman: cree que para estar a la altura ha de trabajar más duro que nadie. Se responsabiliza de tareas que no le corresponden y esto la agota.
  4. La “Yo lo hago todo”: teme pedir ayuda y que lo consideren como una debilidad. Intenta hacer malabares sola y sin querer aleja a las personas de su vida.
  5. La genia: piensa que ha de hacerlo bien a la primera y se castiga duramente si falla. No se permite una segunda oportunidad.
En mi opinión, yo lo simplificaría en tres grupos:
- Perfeccionista/Experta, porque en ambos casos trata de autoexigirse más de la cuenta y se pega el batacazo, ya sea porque las metas son demasiado altas o porque no termina de confiar en sí misma. En ambos casos, la autoestima queda tocada.
-Superwoman/Yo lo hago todo: Creo que también viene a ser lo mismo, la típica madre que quiere demostrar lo buena madre que es, tomando responsabilidades que no le corresponden o que no son necesarias y evitando la ayuda. Y ahí la presión social es la gran culpable de todo.
-La genia combinada: A mi modo de ver sería una combinación de la experta que intenta marcarse metas inalcanzables y la que quiere hacerlo todo sin ayuda, es la superwoman quemada quemada o flagelada: te planteas lo más, no lo consigues y además te torturas por no hacerlo bien a la primera.

En fin, ¿quién no tiene una amiga a la que se le ha visto claramente alguno de estos perfiles y que ha terminado con ayuda psicológica? Es más común de lo que pensamos. La sociedad nos culpabiliza si renunciamos a nuestra vida laboral por la familiar "con todo lo que

han luchado nuestras antecesoras, ¿cómo se te ocurre dar ese paso atrás, desagradecida?"; pero es que la misma sociedad es la que también nos señala si llegamos cansadas de currar y ponemos la excusa de "ir al baño" para buscar ese momento de intimidad y evadirte de los gritos de los niños. Los berreos de tus hijos deben sonarte a música celestial; aunque hayas tenido una noche de mierda porque el niño tenía fiebre tienes que acudir a tu trabajo con una sonrisa de oreja a oreja y sin preocupación; en los menús de almuerzo de la guardería, el día que toca bollería, que sea casera, busca tu tiempo para hornear en casa algo, porque comprar Bollicaos no vale; que si el disfraz del festival ha de ser artesanal significa que no se puede comprar de los chinos; dar teta es lo más sagrado del mundo y el primer paso de ir por el buen camino, así que más te vale tener la subida de leche y no recurrir a la de ¡¡¡fórmulaaa!!!, luego tendrás que llevar el sacaleches al trabajo y te mirarán como un bicho raro porque incomoda, peeeero... etc, etc.
 
La sociedad nos obliga a ser madres perfectas, trabajadoras perfectas, impostoras al fin y al cabo, porque la perfección no existe y menos abarcando tanto; nos presiona para que lleguemos y si llegamos, pues nada, ¿qué más quieres?, porque es lo que hay que hacer, no hay méritos reconocidos y el tratamiento con el terapeuta y los sentimientos de culpabilidad y angustia nos los cocinamos solitas en casa, a ser posible en la intimidad de nuestro sueño; si no llegamos, esa misma sociedad exigente es la que nos condena: ¡Mala madre! !Mujer cromañón!
Yo, impostora o no, cada vez tengo más claro que voy a hacer lo que me de la gana, criaré como me de la gana, pediré ayuda si lo necesito y si me siento invadida chillaré, muy fuerte, y si tengo que ser grosera lo seré, porque para estar bien una misma se debe empezar por asegurar su entorno; cuando me incorpore de nuevo al trabajo me iré a mi hora, ni un minuto más y no me sentiré mal o peor trabajadora por ello. 

Da igual ser impostora para la sociedad y las personas que nos miden y juzgan, no se me ocurre nadie más impostora que la propia sociedad. Y yo aquí reivindico mi derecho a quejarme de los niños y del trabajo sin que por eso se me considere débil o mala madre/trabajadora.

miércoles, 3 de febrero de 2021

La teoría Queer

 Ya hace algún tiempo que pienso en escribir sobre esto, pero lo cierto es que me había tirado bastante para atrás por si no sabía cómo enfocarlo, no se entendía o resultaba insultante para alguien mi punto de vista, o porque tampoco terminaba de entender según que partes y opiniones de esta teoría. Además el ver cómo ciertos partidos políticos asumen un movimiento como suyo, incluyendo solo a las partes que le interesan y excluyendo a las que no, utilizándoles como "arma", no garantizando el
debate abierto de una propuesta de ley (sí, hablo de la Ley Trans)que puede ser tan decisiva para tantas personas según cómo sea planteada, abriendo una puerta que invita al lanzamiento de acusaciones entre "bandos": unas piensan que las otras son misóginas y las otras que aquellas son tránsfobas y, en definitiva, creando una brecha entre dos formas de vivir la sexualidad y el ser como sujeto político, me produce incomodidad y cierto miedo a partes iguales. Me refiero a la guerra abierta entre Feministas y Transfeministas (que no son otra cosa que una rama del amplio feminismo).

La Ley Trans, planteada por la ministra de Igualdad Montero y presentada en el Congreso el pasado 23 de febrero de 2018, reconoce que la solicitud de la rectificación registral de la mención del sexo, es decir, su cambio en el Registro Civil, "no precisa de más requisitos que la declaración expresa" de la persona. "El ejercicio de este derecho en ningún caso podrá estar condicionado a la previa exhibición de informe médico o psicológico alguno, ni la previa modificación de la apariencia o función corporal de la persona a través de procedimientos médicos, quirúrgicos o de otra índole, sin perjuicio del derecho de la persona interesada a hacer uso de tales medios". 

Es cierto que el colectivo Trans es un colectivo vulnerable en la sociedad y como tal, hay que evitar esa vulnerabilidad garantizando los mismos derechos y acceso a la igualdad de oportunidades que al resto de colectivo. Pero en definitiva, si se lee un poco más, la Ley Trans plantea el abolir los calificativos "hombre" y "mujer", cuando estos se tratan de calificativos biológicos y no sociales: biológicamente, un hombre tiene pene y una mujer tiene vagina, no hay más. 

La Ley Trans habla de la autodesignación de género y de que éste no tiene por qué estar preestablecido, y ahí es cuando comienzan los choques del movimiento Queer vs Feministas: Lidia Falcón, intenta desmontar esa idea de la autodeterminación de género argumentando que "el género no existe, simplemente es un constructo social para denominar cosas". El movimiento feminista defiende que el hacer desaparecer "hombre" y "mujer" (biológicamente hablando) para que esta autodeterminación de género (sociológica y lingÜísticamente hablando) sea completamente libre, se enfrenta directamente con el origen de  siglos de violencia y marginación hacia la figura de la mujer y en contra del movimiento de liberación femenino, que se basa precisamente en el sexo, algo completamente tangible y biológico y sustentado en que la principal causa de esa violencia histórica e imposición de los hombres hacia las mujeres es la capacidad de la mujer como reproductora.

El pasado 20 de febrero de 2020, con una sorprendente votación del 85% a favor, los miembros de Izquierda Unida decidieron expulsar de su organización al Partido Feminista en España (PFE), liderado por Lidia Falcón. Digo "sorprendentemente", porque se le acusó y se le sigue señalando directamente de tránsfoba a ella, quien luchó durante la dictadura franquista contra la opresión que sufrían las mujeres, siendo torturada por Billy el Niño y Roberto Conesa, en cuya trayectoria política se mostró contraria y rechazaba la Ley de Peligrosidad Social de la época y quien siempre se ha posicionado a favor de las reivindicaciones de colectivos LGB. Desde IU se explica esta expulsión alegando que PFE se ha mostrado contrario a los acuerdos pragmáticos del partido de Garzón. 



Lidia Falcón se ha mostrado muy dura con el movimiento y la teoría Queer que respaldan partidos políticos como Podemos o IU, ella ha afirmado que la teoría Queer amenaza directamente a la categoría "mujeres", señalando a un enemigo concreto, el transfeminismo, el lobby trans por lo que predican. También hay que decir que Falcón no ha estado nada acertada con sus palabras y con sus formas: no puedes llamar a mujeres que, aunque han nacido con pene se sienten mujeres, "mujeres con barba"; tampoco puedes dirigirte a una niña trans que intervino en el parlamente Extremeño como "niño". Eso es muy ofensivo y para nada está justificado.

Pero tampoco está justificado que personas que tienen algo que decir en contra de esta teoría o de partes del contenido de la Ley Trans, como le ocurrió a la escritora Lucía Etxevarría, sean linchadas públicamente por miembros del actual gobierno, personas que, al fin y al cabo, deben velar por tod@s l@s ciudadan@s y respetar todas las opiniones que se dan desde una perspectiva no ofensiva.

Cuando hay tanto revuelo y tanta disparidad, cuando un movimiento como es el movimiento Feminista en España y su partido se muestran contradictorios y amenazados por un proyecto de ley, creo que ese colectivo debe ser escuchado y tenido en cuenta. Tal vez simplemente se trate de reformular el texto en algunos apartados, ya que dudo muchísimo que las Feministas quieran atacar y dañar a otro colectivo oprimido por la sociedad como ese mismo.

Pero para comprender las reservas que un amplio sector del Feminismo tiene hacia la teoría Queer y su contrariedad, hay un artículo ilustrado de la artista Feminista Ilustrada que me ha hecho entender muchísimo y compartir ese miedo por perder todo lo conseguido. Dejo aquí la explicación:







Creo que con estas viñetas explicativas de Feminista Ilustrada se pueden sacar varias conclusiones. Siempre desde el respeto. Seguramente exista una fórmula en la que encajen las diferentes convicciones de sentir sexual y de género sin que otro movimiento social se sienta amenazado. Y para eso hay que sentarse y hablar civilizadamente.

jueves, 21 de enero de 2021

La cara sonrosada del escritor naciente

 ¡Good morning por aquí!

La verdad es que hacía mucho tiempo, estos meses, semanas, han sido una locura y una montaña rusa de emociones a todos los niveles, pero poco a poco parece que, aunque suene raro en plena tercera ola, voy organizándome. Lo cierto es que durante la primera ola de la pandemia, a pesar de los horarios ceñidos de trabajo, el niño sin escolarizar, el confinamiento y todo lo demás, el tiempo que pasaba tranquila en casa fue bastante productivo; pienso que en momentos de crisis, cuando todos los servicios públicos que se encuentran al pie del cañón están saturados y dando el cien por cien y otros sectores deben cerrar y luchan por sobrevivir en esta situación tan dudosa, sanitaria y económicamente hablando, y con todo el estrés que genera en el entorno, al resto de mortales no nos queda otra que procurar ser productivos con nuestro tiempo y dar lo mejor de nosotros mismos: si acudimos a trabajar o teletrabajamos, pues ahí, dando el callo en todo lo que se necesite, y si nos toca quedarnos en casa, por suerte a día de hoy tenemos un montón de recursos para acercarnos al mundo e intentar compartir opiniones, aficiones, recursos de entretenimiento, tertulias o para exprimir nuestras otras motivaciones para sacar algo bueno de ellas.

Como ya he comentado, durante el periodo que ocupó la primera ola me vinieron un montón de ideas que he ido plasmando, aunque no he podido finiquitar, pero me satisface saber que ese tiempo encerrada en casa no ha sido tiempo perdido para mí y que después puede servir de recurso para otros. Bueno, "después" puede ser a largo plazo, no lo sé ni yo.

El desconfinamiento también sirvió para retomar proyectos aparcados: ya publiqué el post de mi tercera novela, Desde el espejo: La dimensión contraria de tu yo. Me gustaría decir que que se ha vendido como churros, pero no es así, si esta crisis ha afectado a tantos sectores cómo no iba a hacerlo en el mercado del autor independiente que es tan delicado y tan inestable. Aún no he podido realizar una presentación oficial de la novela ni participar en la Feria del Libro Independiente que de mayo se pospuso a octubre y de ahí, a saber cuando, tengo un banner de la novela precioso ahí plegadito, con ganas de plantar, como las banderas en tierras conquistadas, y un montón de ejemplares de la novela en mi despachito, metidos en sus cajas de cartón, que van siendo enviados a cuenta gotas, conforme me hacen un pedido o si de tanto en tanto, alguna de las librerías que colabora conmigo me pide reponer. Pero ni mucho menos es comparable al ritmo anterior.

Pero este post no es para lamentarme, para nada, tengo la suerte de estar bien de salud y laboralmente, lo de mis libros es un sueño materializado que aún necesita fuerza, pero por eso, cuando tengo alguna novedad comparto e intento hacer eco de cada paso. 

La semana pasada se pudo emitir la entrevista que me hizo José Tovar, antes de Navidad, para su espacio La cara sonrosada del escritor naciente, dentro del espacio radiofónico El baúl de mis recuerdos. En esta novela hablamos de mi novela, de esa inquietud que me ha surgido por escribir sobre ficción, del tema del postureo y de cómo nos controla la imagen y las redes sociales a nosotros y de varios temas que pudimos abordar en diez minutos de entrevista muy bien aprovechados, en el entorno del parque de El Palmeral de San Gabriel, Alicante, junto al mar, como escenario. Ya compartí un listado de emisoras de radio y horarios en la que se podía escuchar la entrevista, pero entiendo que las personas muchas veces tenemos otras ocupaciones que andar buscando canales de radio, por eso aquí dejo el enlace para descargar y escuchar el podcast de la entrevista y así pueda acceder a ella quien quiera, quien sienta curiosidad y, si piensa que vale la pena, compartir: 

Enlace de descarga
https://wetransfer.com/downloads/8491096da08a427d8c8ba8dce4af030520210114110030/9e0a8ca076a8fbc849744d6823b2c47c20210114110054/34462c
2 elementos
La cara sonrosada del escritor naciente - Programa 34 - Elena Picó.mp3
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La cara sonrosada del escritor naciente - Programa 34 - Elena Picó.wav
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Espero que os guste, feliz resto de semana.