viernes, 5 de marzo de 2021

Lilith o la primera mujer libre

 Últimamente, viendo que se acerca el 8M y las posibilidades de manifestarse y hacerse escuchar van a estar bastante más reprimidas por la situación que ya conocemos y que, lógicamente, creo que está justificado el no salir en masa a las calles, se está recurriendo a personajes, mujeres influyentes de la literatura o la ciencia e incluso a seres mitológicos, para hacer llegar un mensaje, un manifiesto de que la mujer siempre ha estado ahí, intentando ser escuchada, aunque vetada y considerada tal vez, ¿una amenaza?

Por eso, uno de los nombres que resuena en las redes, que imprime camisetas con logos feministas y que inspira frases en estos días es el de Lilith. Han recuperado a Lilith. Suena angelical, frágil, delicado. Pero la leyenda que hay detrás de ella y las transcripciones bíblicas, incluso las interpretaciones que se han hecho de ella, para nada sugieren un ser dócil.


Dicen que Eva no fue realmente la primera mujer del paraíso, no se creó en el sexto día sino después, incluso después del séptimo porque ese día le tocó a Dios descansar. Primero fueron creadas las especies animales y Adán, éste probó entre todas las especies que había, el mantener sexo con ellas para encontrar a la que fuera más afín a él, pero no quedando satisfecho con ninguna de ella, Adán se quejó a Dios, pidiéndole que le hiciera una hembra a su imagen y semejanza, con la que pudiera quedar saciado. Así que Dios creó a Lilith inspirándose en el propio Adán. Pero Adán y Lilith nunca encontraron ese feeling que debe darse entre las parejas: Adán intentaba someter a Lilith ante sus deseos, le exigía sexo cuando él quería, la intentaba obligar a adoptar posturas sexuales que a ella no le satisfacían y Lilith, en lugar de someterse y acatar órdenes, se mostró ofendida y se reveló: dicen que, encolerizada, pronunció el nombre de Dios, se elevó por los aires y abandonó a su pareja, Adán, y la protección de esa jaula de oro que era el paraíso. En su lugar, Lilith fue a dar a las orillas del Mar Rojo, un lugar que, se decía, era habitado por los demonios y allí se entregó a la lujuria con todos ellos y dando a luz a los lilim o demonios femeninos. Tres ángeles de Dios fueron a buscarla (Snvi, Snsvi y Smnglof), ella se negó a marchar con ellos: al parecer, en ese infierno del Mar Rojo fornicando con demonios no se estaba tan mal... En lugar de respetar su decisión, el cielo castigó a Lilith haciendo que muriesen cien de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días, incircuncisos y de ahí la costumbre judía de poner un amuleto alrededor del cuello de los niños recién nacidos, con el nombre de tres ángeles: Snvi, Snsvi y Smnglof. 

El resto de la historia del paraíso ya se conoce: Dios creó a Eva de una costilla de Adán, sumisa y enamorada, complaciente con su hombre, vivió feliz en el Edén junto a él hasta que a ambos se les ocurrió morder de la manzana prohibida, tentados por el demonio, y por lo que fueron expulsados del paraíso; por supuesto, la culpa de caer en la tentación de morder la manzana recayó directamente sobre Eva, ella fue quien incitó a Adán a probar el fruto. Así que nos encontramos con una biblia en la que se carga a sus dos primeras mujeres, infundiendo sobre ellas leyendas odiosas y culpabilizadoras, la primera, Lilith, por revelarse, abandonar a Adán y ser una ladrona de bebés recién nacidos, la segunda, Eva, por tentar a Adán a desobedecer a Dios.

A Eva no le ha quedado otra que asumir su papel de sumisa, la que traga, en la historia y de ese modo se ha intentado utilizar de ejemplo moralizador para el resto de las mujeres en adelante. Pero el caso de Lilith no ha sido así. A Lilith se la ha intentado borrar de la historia, al menos de la historia religiosa propiamente dicha, porque a los niños y niñas, en catequesis, no nos han hablado nunca del papel de Lilith y su revelación, pero sí de Adán y Eva y su expulsión del jardín del Edén por culpa de la segunda. 

Lilith sí ha sido representada por artistas en la pintura, pero su imagen siempre ha estado vinculada a la de femme fatale, la perversión, algo negativo, casi siempre representada desnuda como acto de provocación, rodeada de figuras demoníacas y queriendo dar el mensaje de que esa mujer era todo lo contrario a una esposa abnegada y obediente, una forma de dar ejemplo a las mujeres a través del arte, ejemplo de cómo no se debe ser.


Pero Lilith fue, en realidad, la primera mujer libre en la historia, real o simbólica, y por lo tanto, desde el principio los autores y artistas han querido asociarla a la mujer fatal, la imagen demoniaca, la diablesa, la provocación, cuando en realidad era una forma que utilizaba el sistema para esconder su miedo ante el poder de una mujer. Una mujer es igual que un hombre, mientras que Eva fue sacada de una costilla, Lilith fue creada a la semejanza de Adán, en igualdad de condiciones, esa igualdad es lo que siempre ha defendido el feminismo y lo que siempre ha temido la sociedad patriarcal, escondiendo esa libertad y esa igualdad, tras una imagen de maldad y sustituyendo a esa mujer por la "copia" o el trozo que pertenecía al cuerpo del hombre, quedando así como su propiedad.

Por suerte, el movimiento feminista, la nueva historia, el nuevo arte, todo ello, han recuperado a Lilith y se le está dando el lugar que se merece, contando su historia con una visión más objetiva de los hechos, acorde a una sociedad igualitaria y a lo que debería esperarse de ella. Que siga sonando ese nombre como debería haber sido, como un símbolo de libertad e igualdad.




No hay comentarios:

Publicar un comentario