martes, 6 de septiembre de 2016

Diagnóstico, distimia

Si eres de la llamada generación millennial y además mujer sometida al “paquete” de exigencias de la sociedad actual: trabajadora eficiente, amiga incondicional, amante perfecta, persona independiente, madre 10, hija modelo, compañera comprensiva…, en fin, una super mujer en toda regla que debe concordar con toda la perfección que le rodea y se le exige y, además quiere demostrar que puede e intenta cada día cumplir con ello, puede que este post te interese.

He matizado mucho con lo de “mujer”, porque recientemente leí un artículo sobre la distimia, un trastorno que al parecer 3 de cada 10 mujeres lo sufren. Y, ¿qué es la distimia? Según una de las definiciones que he leído, se trata de uno de los trastornos más comunes de nuestro tiempo que altera nuestro estado de ánimo, está muy relacionado con los niveles de serotonina, un neurotransmisor de nuestro cerebro que nivela eso, nuestro estado anímico. Pero ojo, la mayoría de las veces pasa tan desapercibido que ni siquiera nos damos cuenta de que lo padecemos y lo confundimos con un modo de vivir permanente, porque puede durar semanas o años. Distimia viene del griego “humor perturbado” y se identifica también como depresión menor o neurótica.
La distimia es una depresión de la que poco se habla y sin embargo cada vez es más común entre las mujeres. Ser millennial, madre, estar sometida a estrés y tener una personalidad muy crítica y autoexigentete te hace más vulnerable. Pasar horas sentada frente al ordenador o estar muy conectada a smartphones y dispositivos digitales, tampoco ayuda. De hecho, algunos síntomas de estos rasgos disfuncionales de la personalidad pueden encontrarse en el llamado efecto TAAT o el síndrome Tired All The Time.
Tal vez esto de la distimia me alertó porque leí sobre ello cuando más aletargada, apagada, perezosa y desganada me encontraba: finales de agosto coincidiendo con la vuelta completa a la rutina. Claro, yo me puse a leer las 5 afirmaciones que me pedían que me dijese a mí misma para poder detectarse una el trastorno y, qué cosa:
-Tienes tendencia a estar triste o te enfadas con facilidad (hombre, pues en esos días yo sí)
-Te cuesta dormir, tienes insomnio (por suerte, eso no)
-Es frecuente que sientas mareos, te duela la cabeza y sientas un cansancio crónico (pues lo de cansancio crónico, tal vez…)
-Sientes que eres olvidadiza y tienes dificultad para concentrarte (¡¡¡que me acojono!!!)
-Dices que eres realista pero en realidad es que no eres positiva porque te cuesta ver el lado bueno de las cosas (va por días… ¡Oh dios!)
Es normal que después de hacerme estas afirmaciones y sometida al letargo post vacacional, estuviese hecha un flan. Yo pensando, mira que si tengo un trastorno de estos raros o modernos que tiene la gente ahora. Pero bueno, he de decir que la cosa va mejorando, que solo era una cuestión de arranque y volver al día a día.

Sin embargo hay una realidad, y es que muchas personas padecen distimia y lo ignoran completamente. Pertenecemos a una sociedad y a una generación en la que parece que el estrés y la exigencia conviven de la mano y no le damos importancia. A veces lo más simple es preguntarse una misma si realmente es feliz, y si se lo piensa demasiado es que tal vez algo falle, que falten motivaciones o que una esté harta de intentar demostrar que es la mujer perfecta.
Los estudios dicen que el 30% de las personas sienten la incapacidad de ser felices y sin embargo tod@s tenemos la habilidad en nuestro sistema inmunológico de ser felices pero, como podría pasar con una gripe, podemos ser más o menos resistentes a ella. Así que, en cierto modo, todo depende de nosotros, de poner más o menos remedios.  Desde luego, si eres la monda y vives continuamente en un mundo de arcoíris y unicornios, puede que tengas “catarros” emocionales que con el tiempo ellos solos se curen. Pero para quienes se ven continuamente en Mordor, llenas de cielos encapotados, cansancio y mal humor, puede que hagan falta muchos ibuprofenos cargados de buen rollo. Pero ante todo, hay que reconocer que la clave de ver las cosas de un modo u otro está en una misma y no depende de los demás, puede que lo segundo sea lo más cómodo, pero no es así.

¿Y si ya estás metida en el agujero? Si es cierto que padeces distimia, además de ponerte en manos de un especialista que te ayudara a nivelar esos niveles de serotonina con la medicación adecuada y con psicoterapia, hay consejos muy prácticos que pueden ayudar a completar el tratamiento. Para empezar el cambio de actitud, pero también influye una alimentación saludable, hobbies que te alejen del embrujo de whatsapp o instagram como sería un buen libro, ejercicio como puede ser el yoga… Aunque todo esto debe estar acompañado de asumir la realidad; la distimia es más común de lo que nos pensamos, y admitir y ser consciente de este tipo de depresión no es nada fácil, más en el mundo en el que nos movemos, en el que no podemos quitarnos la capa de Supergirl ni dentro de casa, pero es importante saber que tiene solución y que ver el lado bueno de las cosas es algo que solo lo podemos conseguir nosotras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario