miércoles, 17 de noviembre de 2021
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martes, 9 de noviembre de 2021
Qué bello es envejecer
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martes, 2 de noviembre de 2021
Un paso adelante, un salto hacia atrás
lunes, 1 de noviembre de 2021
El género de Shilo
viernes, 28 de mayo de 2021
El feminismo paternalista
Mucho tiempo sin escribir por aquí y no por falta de ganas ni de temas que me rondan por la cabecita (había un proyecto de escritura entre manos que no podía dejar), de hecho, últimamente ha habido una cuestión que me ha tenido dándole vueltas a si, en cuestión de la liberación de la mujer, vamos un poco hacia atrás, un retroceso muy sutil, muy micro, que casi no se percibe pero que, de tanta ejemplificación que leo en noticias o en frases de nuestras políticas comienzan a dar un poco de tufillo. Lo que he querido llamar "el feminismo paternalista".
Es evidente que el movimiento feminista, su tercera ola, cogió fuerza, y mucha, unos tres años atrás; de repente ya nadie se callaba, salían de bajo tierra temas y denuncias sociales que hacía un tiempo ni se hubieran planteado y esa pequeña bola de poder
parecía ir creciendo, una tendencia o una corriente que se notaba que no era pasajera, que llegaba para quedarse, para intentar rescatar a las adolescentes esclavas del reggeaton entre otras tribus que se salen del buen camino. Sin embargo, últimamente, y ya no sé si se debe al parón y al "ahora qué hago" de la Covid-19, están llegando muchas absurdeces a las redes. La que me hizo plantearme esto del "feminismo paternalista" fue la que soltó Beatriz Gimeno, la directora del Instituto de las Mujeres (nota: no sé qué gasto habrá supuesto para el Ministerio de Igualdad cambiar el nombre del Instituto de la Mujer por el actual, al igual que muchas otras nomenclaturas, pero si nos preguntaran por medidas de igualdad, yo les pediría que se dejaran de juegos de palabras y comenzaran a buscar recursos reales para la ansiada conciliación laboral y familiar, como más guarderías públicas, poooor ejemplo). Sigo, el caso es que Beatriz Gimeno tuiteó a comienzos de este año "¿En serio están poniendo Pretty Woman en tele 5?"... A partir de ahí han ido surgiendo más quejas y denuncias a la integridad de la mujer de según qué películas, literatura, costumbres pasadas etc, por no hablar de la guerra abierta entre feministas y queers.
Vamos a ver, está claro que la cultura de los 90 está cargada de machismo disfrazado de humor, es que digo cualquier cinta al azar... ¡El príncipe de Zamunda!, por ejemplo, y si te pones a analizar, el machismo es impresionante, comenzando por la princesa que salta a la pata coja y ladra como un perro y continuando por las "limpiadoras reales". Y sí, lo mismo ocurre con las comedias románticas de la época como Pretty woman, por la comicidad de la prostitución y todo lo demás. Pero, dicho todo esto, ¿qué quieren? ¿qué pretenden? ¿restringir o vetar cualquier película, libro, pintura o canción que suponga una idea contraria al feminismo por el que tanto luchamos hoy?
¿Tan tontas e inocentes nos creen estas señoras como para pensar que si vemos Pretty woman o el clásico de Blancanieves, nos vamos a tirar de cabeza a la búsqueda del amor romántico y ser esposas sumisas? ¿Es necesaria esta protección?
Creo que esta cultura anterior a la nueva ola feminista no hay que vetarla, es más, si no te gusta ignórala. Pero como tantos episodios desagradables de la historia, errores humanos, perspectivas y opiniones claramente equivocadas, forman parte de eso, de la historia y de la evidencia de nuestra evolución, de cómo estábamos antes y de cómo estamos ahora. Creo que esa "cultura fea" debe existir para concienciarnos aún mejor, con ejemplos más evidentes, de lo que no es adecuado al igual de que en los libros de historia se siguen explicando los sucesos bélicos, no podemos borrar todo esto de nuestra existencia. Somos lo suficientemente adultas, hemos recibido una educación adecuada que nos permite identificar qué mensajes son positivos o no, y si no es así, el evitarnos esos mensajes no es la solución. El "protegernos" del cine que abandera el amor romántico a toda costa o que normaliza el machismo, nos idiotiza como mujeres, es un paternalismo puro y duro que nos dice claramente "voy a evitarte estas imágenes por que sino vas a caer en la trampa".
Precisamente, por estos mensajes, opiniones o decisiones de responsables políticos o personajes mediáticos de hoy en día, que condicionan cómo debes posicionarte en las redes para no parecer más misógina o más feminazi, de extremo a extremo, porque así funcionan las cosas, siento que nos cohíben y que no nos permiten, indirectamente, ser totalmente auténticas en nuestras opiniones, por el miedo a ser catalogada como tal o cual. A veces me pregunto si empezamos a retroceder en esto de la libertad de expresión, muy sutilmente, pero todo empieza con sutilezas. El hecho de que yo no pueda compartir un tweet del tipo "La 45º vez que estoy viendo Pretty Woman", por las veces que la echan en la tele, debido a que puedo resultar retrógrada y apoyar una cultura machista cuando únicamente busco un rato de entretenimiento y de no pensar en nada, ya canta un poco, ¿no?
Es exagerado este planteamiento de feminismo paternalista, puede ser que este texto resulte fatalista al leerse pero, una puede anticiparse para ver las opciones que hay y a mí no me gusta que me protejan diciéndome lo que es adecuado o no de ver, lo que es feminista y lo que es machista. Yo ya sé todo eso. Tampoco me gusta tener que pensarme lo que voy a escribir por cautela, siempre y cuando se haga desde el respeto.
jueves, 11 de marzo de 2021
Malamente con el burka
Así ando hoy, malamente. Porque despertarse una mañana leyendo el mensaje de una cuenta de Instagram feminista, en el que denuncian la aprobación de una ley en Suiza que prohíbe el uso del burka en espacios públicos, excepto en los lugares de culto, me parece sacado del mundo al revés.
Conforme comienzo a leer el post pienso, "Jo, que bien. Esto supondrá un avance", pero luego leo la segunda parte, en la que se menciona y se refiere a esa ley como un acto "racista y sexista" y que "atenta en contra de los derechos y libertades humanas", que nadie le ha preguntado a esas mujeres a las que se les va a prohibir el uso del burka si de verdad querían dejar de usarlo etc. ¿Atenta conta las libertades humanas, en serio? Pienso que las que lanzan este tipo de acusaciones son las mismas que, cuando están en un chiringuito de la playa y ven a un señor islamista hasta la médula, rodeado de su ejercito-harem de mujeres manta, lo miran con cara de asco y con algún comentario desaprobatorio, algo que por otro lado es muy lógico, ya que como mujeres, nos indigna ver una estampa así.
Pero más indignante es ver cómo esas mismas personas que no están de acuerdo con estas situaciones, después rizan el rizo, diciendo que a esas mujeres se les está arrebatando algo cultural. Voy a hablar un poco de lo "cultural" del burka o de cualquier otra prenda que cosifica y anula a la mujer: en los años 70, Irán era una monarquía constitucional en la que la mujer podía llevar minifalda, ir a la universidad y solicitar el divorcio; a partir de 1979, Irán se convierte en república islamista y esas mismas mujeres pasan a ser ciudadanas de segunda y permanecen segregadas en la mayoría de los espacios públicos, necesitan del permiso paterno o del marido para realizar cualquier actividad, se ven restringidas para trabajar y estudiar y se ven obligadas a usar velo. ¿Eso es cultural?
Eso NO es una herencia cultural.
Eso es que un grupo de hombres armados tomaron un país y cambiaron su estilo de vida, empezando por anular a lo que supone una amenaza para ellos y para su sociedad patriarcal: la mujer. ¿Cómo la anulan? Imponiéndoles y prohibiéndoles, para asegurarse de que no despunten ni se vean intelectualmente o físicamente por encima de un hombre.
Lo de Irán es solo un ejemplo de lo que no es cultura. Si a una mujer criada en el islam le preguntas si le gusta llevar burka o el niqab, va a decir que le encanta, más que nada porque no conoce otra cosa y si desea otra cosa, se puede llevar la gran paliza del marido o del padre, una paliza que nunca se podría visualizar ni denunciar por otros porque, claro está, van completamente tapadas, además de que la forma en que un padre o un marido educa a sus mujeres también es cultura, sí, también.
Queda muy progre y muy de feminista auténtica e innovadora defender ciertos temas pero, ¿de verdad son defendibles todos? Aquí lo que ocurre es lo de siempre, algo que huele a rancio y que aburre: la política. Para el referéndum de esta ley, la iniciativa la ha llevado un partido conservador, algo que socialmente no casa con la idea de feminismo, que por otro lado debería ser completamente apolítico. Hagamos una reflexión y planteémonos qué hubiera pasado si este referéndum lo hubiera promovido un partido de izquierdas, ¿la crítica habría sido igual? Eso es lo que me chirría, que pienso que no.Sí es cierto que, si prohíbes el burka muchas mujeres pueden verse en la situación de no poder salir de sus casas por imposición de su hombre, claro, pero creo que ese no es motivo para no hacer nada, es un importante factor a tener en cuenta y ser estudiado, para lo que los técnicos y agentes sociales deben estar al pie del cañón, haciendo un seguimiento de estas ciudadanas que se puedan ver invisibilizadas por terceras personas. Esa excusa no puede frenar el cambio de una costumbre que en realidad no es opcional sino impuesta. Las tendencias políticas tampoco pueden obstaculizar eso.
Me considero una persona feminista, a mi manera y con mis medios lucho cada día por una sociedad igualitaria, pero también debo decir que hay ciertas ideas radicales que no comparto ni considero justificadas, aunque sean dichas por otras feministas.
¿Opiniones?

