lunes, 25 de julio de 2016

La fiesta que no queremos

Estamos ya en la recta final de julio, es decir, que (aparte de que se acaban mis vacaciones) vamos casi por la mitad de la temporada de verano y con ello una gran cantidad de fiestas de pueblos, barrios, ciudades… a mí qué me van a contar, si estoy saliendo de unas para empezar con otras, pero esto es España, el país con más fiestas patronales por kilómetro cuadrado:  Hogueras de San Juan, San Fermines, Tomatina de Bunyol son de las más conocidas, las anónimas son tropecientas mil, por no hablar de lugares como Ibiza o Marbella donde la fiesta es continua durante todo el periodo estival.

Todos estos acontecimientos tiene algo en común: alegría y jolgorio por las calles, nadie se encierra, la fiesta está por las plazas y barracas, la gente tiene calor. El modus operandi entre festeros y festeras es el de siempre: ganas de pasarlo bien, mucho contoneo, ropa ligerita, bailes que suben la temperatura más si cabe y mucho buen rollo. A veces todo se ve con más alegría en estos meses, la gente está más contenta y relajada gracias al buen tiempo y a que todo está relacionado con la palabra “vacaciones”. Quienes más se benefician de todo este buen rollo son sin duda los estudiantes. Pero creo que me estoy yendo un poco por los cerros de Úbeda, esto ha sido más bien para ponernos en contexto.
Contextualizados ya, creo que tod@s sabemos qué tipo de fiesta queremos. Queremos bailar en las plazas de los pueblos, cervecitas a mediodía, tirarnos al agua con ropa, ir detrás de los pasacalles, respirar pólvora, temblar por el retumbar de las tracas y los petardos, gustarnos o enamorarnos, vivir hoy y dormir mañana, sentirnos a gusto y viv@s con cada decisión que tomemos, bromear, divertirnos, respetarnos. Sí, todas esas cosas que nos gusta hacer o que simplemente nos animamos a hacer porque el alcohol nos desinhibe o el ambiente lo propicia, tiene que ir acompañado de respeto.
La fiesta que no queremos es la que nos ha ofrecido los últimos San Fermines con noticias digitales como éstas:
Lo peor de todo es que luego ves ese tipo de noticias asociadas con la imagen de una chica levantándose la camiseta para enseñar las tetas, en plan “ellas se lo buscan”, cuando son hechos totalmente distintos; o relacionando todo esto a las consecuencias de “ingerir alcohol”, cuando todos sabemos que para forzar a una chica, meterla en un portal y abusar de ella, difícilmente se puede hacer en un estado de embriaguez en el que no te sostienes con tus propias piernas, son excusas que ofenden, sinceramente.
Los ayuntamientos se toman muchas molestias en mejorar las condiciones de limpieza de los pueblos y ciudades a nivel arquitectónico, véase el invento del líquido “repelente de meadas” que ponen en las fachadas, para evitar que los borrachos hagan sus cositas en las paredes ajenas. Pero parece ser que tampoco se respeta la integridad y los cuerpos ajenos, y algo hay que hacer con eso, porque como he dicho antes, poniéndonos en situación, vamos por la mitad de un largo verano en el que ya he escuchado noticias parecidas. Parece que muchos confunden las cosas y se piensan que porque estemos de fiestas, también estamos abiertas a cualquier experiencia y con quien sea. Después insinúan las malas lenguas que es que vamos muy “destapadas” y que bailamos muy ligeritas, cuando, que yo sepa, la forma de vestir o de bailar no tiene por qué implicar buscar sexo, en algunos casos puede que sí, pero en otros es porque a una le apetece y punto. ¿O es que ahora nos tocará llevar encima un “repelente de rabos”? Si con las paredes funciona…
Lo que está claro es que sabemos cuál es la fiesta que no queremos, ahora les tiene que quedar claro a ellos y parece mentira que esté diciendo esto a estas alturas, pero el caso es que hace falta.

sábado, 2 de julio de 2016

¡Cámbiame!

Eso es lo que debió decirle Feliciano López, con sus ojitos azules de corderito degollado, a Alba Carrillo... o eso es lo que quería creer ella. Lo que sí es verdad es que hay cierta estirpe masculina con una clara tendencia a ser un picha brava de la vida, y eso se ve y se sabe sin tener que pasar más de hora y media con esa persona charlando. O lo tomas o lo dejas, soy así y me aburre comer cocido todos los días, necesito variedad. De acuerdo, nos queda claro y para quien quiere tener una aventurilla express o un comodín que a día de hoy se llamaría follamigo, perfecto, es una opción entre la cantidad de posibilidades de relación de pareja que se pueden dar.

Lo que no se puede pretender es pensar que una ha sido nombrada y señalada con el dedo divino como la elegida para cambiar a esa clase de hombres, que será capaz de reconducirlo y llevarlo por el sendero correcto (a su modo de ver) de las costumbres amorosas. 
He puesto el ejemplo del tenista y la modelo porque su historia se ha seguido por la TV desde el minuto 0: Ella, recién separada del padre de su hijo, un motorista reconvertido en DJ y con unas claras tendencias donjuaneras, un mujeriego, vamos, es consolada por el Feli, con unos antecedentes bastante similares a los del individuo anterior. Se conocen, se enamoran, se dejan ver y pasean su amor por todas las revistas de la prensa rosa y finalmente se casan organizando una ceremonia perfecta, de cuento de hadas y cuidada al detalle, probablemente con un proceso de preparación que debió durar el mismo tiempo que lo que ha durado el matrimonio, porque esta parejita de guapos se encuentra en proceso de divorcio once meses después de darse el "sí quiero", y anunciado a bombo y platillo y comentándose en todos los medios, ¡sí señor! No han esperado ni a celebrar el primer año de casados.
Pero vamos que tampoco era algo tan inesperado, conociendo el percal. Como ya he dicho, esa clase de tíos se captan en un momento y son de esos con los que una se lo puede pasar bien pero no el perfil de un marido fiel e incondicional, porque encima la historia también va de cuernos, por parte de él. Y qué quereis que os diga,
la personalidad de las albacarrillos también es bastante predecible y la verdad es que han nacido para acabar unidas a un picha brava, de hecho creo que son las que más tiempo pueden durar aguantándolos. Al igual que la modelo, estas chicas que deciden unirse y confiar en esta clase de hombres, como he dicho antes, lo hacen porque creen que tienen la obligación y la capacidad de encarrilarlos, aunque sepan que nunca lo lograran "Yo sé que puedo cambiarlo", es como se autoconvencen algunas para aguantar a ese pedazo de golfo que, jolines, es tan mono... Alba Carrillo tal vez se pensaba que era la patrona de las causas difíciles o casi imposibles, pero no amiga, ese es San Judas Tadeo y creo que ni él podría conseguir superar semejante misión. Cambiar a un golfo, ¡madre mía!
También debo decir, que la chica ésta no ha sido tan tonta, y está sacando rendimiento económico a sus cuernos y su plantonazo público, no nos vayamos a engañar. ¡Ese bochorno nacional tiene que tener un beneficio, di que sí Alba! Pero cuando te canses de que la prensa te siga agobiando con preguntas de tu divorcio (que es lo único que interesa), no te quejes, mona, ya has entrado en la feria de las vanidades.
Aunque un prototipo de Feliciano López, monísimos y convincentes todos ellos, te jure fidelidad bajo la luz de la luna y te pida paciencia y ayuda para ser lo que una espera, eso no se lo creen ni ellos, es que les encanta su vida de gavilanes y están muy a gusto sin ataduras, forma parte de su personalidad, ¿por qué tendrían que cambiar? Más culpa tienen ellas por creerles, no sé si de verdad se tragan el cuento de que les pueden cambiar o es que, sabiendo que no hay nada que hacer, les encanta el masoquismo sentimental.
En fin, que advertidas quedan todas, las combinaciones de este rollo del que hablamos son matemática pura: 
Feliciano + Alba = Como el rosario de la aurora
Y para esas ingenuas que cumplen con el perfil de Judas Tadeo y todavía no se crean nada de lo que he dicho, les recomiendo que vean la peli de "El chico de tu vida", no es un peliculón, pero igual les convence, como el protagonista está tan bueno...

jueves, 30 de junio de 2016

Pasito a paso...

El año pasado comenzaba mis andanzas literarias y compartía, aquí en el blog, mi experiencia de escribir mi primer libro en el post titulado El sueño de mi vida. Y realmente lo era, lo sigue siendo, tanto que todavía miro uno de mis pequeños ejemplares y no me lo creo. 


Pero nadie dijo que los sueños materializados fueran fáciles. Aquí seguimos, luchando por que "La noche de las Perseidas" se haga un hueco en las estanterías de muchas casas o carpetas de ebooks. A pesar de estar metida de lleno en un nuevo proyecto con forma de novela, no me olvido de mi primogénito. Hemos sido muy bien arropados en diferentes lugares de Alicante y fuera de ella, en mi barrio tuve la oportunidad de presentar oficialmente "en sociedad" a mi pequeño tesoro de 218 páginas, en petit comité, eso sí. 
Pero a veces el boca a boca no es suficiente y sigo recurriendo a redes sociales y lugares especiales como Universo La Maga (www.universolamaga.com), una revista de cultura, donde debo decir y agradecer la fantástica reseña que realizaron sobre mi primer libro (Reseña de "La Noche de las Perseidas")y la posterior Entrevista que me hicieron y publicaron hace un par de días, como autora. 
Autora, qué bien suena. Una aquí presente tal vez no llegue a ser una María Dueñas o una Kate Morton, pero me conformo con saber que las pocas personas que han leído mi novela, se han sentido satisfechas con el resultado, se han emocionado, y me lo han hecho saber. En parte, y digo en parte porque pase lo que pase escribir es algo que siempre querré hacer, esas felicitaciones privadas que me han dedicado varias personas por "La noche de las Perseidas", son lo que me han animado a preparar mi segunda novela, que no sé ni cómo ni cuándo verá la luz, pero la verá y no será muy tarde, o al menos eso espero.
De momento yo, como lectora empedernida que me considero, animo a la gente a leer, a dar una oportunidad a los libros, y no solo a los libros con buenas referencias de autores consagrados, sino también a los libros menos ruidosos y de autores desconocidos y nóveles. Porque un libro dicen que es un tesoro, hasta los que se encuentran en lo más profundo del cajón. 
Seguimos caminando...

miércoles, 29 de junio de 2016

Cuando una chica dice "NO"

Hoy dejamos los posts sarcásticos y humorísticos a un lado, porque a todo hay que dedicarle un tiempo. Ha pasado más o menos un mes desde que muchas de nosotras comenzamos a ser realmente conscientes de lo que ocurre en lugares tan aparentemente seguros como los campus universitarios, una noticia del telediario entremezclada con los pulsos de la política nacional y los conflictos bélicos, casi parece más la descripción del principio de una película: “Dos estudiantes suecos cruzaban en bicicleta el campus de la Universidad de Stanford en California una noche de enero del año pasado, cuando vieron a un joven frotando su cuerpo sobre una mujer inconsciente, semidesnuda, detrás de un contenedor de basura. Alarmados, se acercaron y le preguntaron qué hacía. El joven, Brock Allen Turner, por entonces un prometedor nadador de 20 años en sus primeros años de universidad que aspiraba a ser atleta olímpico, los vio y comenzó a correr. Estaba borracho. Los otros dos estudiantes corrieron tras él, lo cogieron y lo retuvieron hasta que llegó la policía”. Porque en realidad pensamos que no puede haber gente tan mala en “ciertos círculos”. Pues no es así.

Turner fue declarado culpable por un jurado en California de tres cargos de asalto sexual, incluido asalto con intento de violación a una mujer intoxicada. Técnicamente, no fue acusado de violación porque penetró a la mujer con sus dedos, y no con su pene. Vaya, eso lo cambia todo. La pena máxima eran 14 años, pero el juez lo condenó el pasado 2 de junio a seis meses de prisión en una cárcel de baja seguridad y a libertad condicional ante el temor de que una sentencia mayor tuviera un “impacto severo” en su vida. En el tribunal, el padre lamentó que la vida de su hijo hubiera quedado destruida por “20 minutos de acción”. ¿Y cómo quedó la vida de la chica?
El problema sigue siendo el sentimiento de superioridad que parece que ellos creen poseer sobre las mujeres,  casi como si todavía viviéramos en la Edad Media, aferrándose a ese falso mito de que “cuando una chica dice no, en realidad quiere decir sí” y que si además está borracha no hace falta ni pedirle permiso. Pues no señores, cuando una chica dice “no” es “NO” y el estado de embriaguez también significa “NO”, porque una persona no se encuentra en sus cabales, es un abuso de fuerza en toda regla y todo el mundo lo sabe, incluso el agresor. Él decidió aprovecharse de aquella chica, así que ahora no es momento de lamentos y de ofrecer una cara pública de “chico con un futuro prometedor es castigado injustamente por una gamberrada universitaria”.
La gente sintió repudio no solo por los actos sino por la más que insuficiente condena a Turner y eso ha provocado un eco viral que ha recorrido el globo y nos ha hecho plantearnos la estadística,basada en fuentes oficiales, de que cada año en los campus, una de cada cinco mujeres sufre abusos sexuales. Muchas mujeres sufren en silencio: no denuncian los ataques, o si lo hacen, terminan viendo a sus atacantes sin sufrir castigo alguno, en libertad; o bien se topan con la indiferencia de autoridades, dentro y fuera de la universidad. ¿No parece esto un deja vu si cambiamos el escenario universitario al de la violencia doméstica? Siempre la misma historia de mirar hacia otro lado.
La víctima de Stanford eligió hablar. Y le habló directamente a su agresor ante el tribunal, después de conocer la sentencia. Su carta, publicada por el portal de internet BuzzFeed, se viralizó en las redes, convertida en un manifiesto contra la violencia sexual, y las prácticas culturales y legales que la empañan y dejan a las víctimas en desamparo.
El caso generó enorme atención porque, primero, los juicios por violación son la excepción y no la regla –la mayoría de los asaltos no se denuncian a la Policía–, y, segundo, porque ocurrió en el campus de una de las universidades más prestigiosas del país, en una épica en la cual las universidades se han ganado la reputación de que intentan proteger su reputación y a los agresores –en particular, a quienes forman parte de sus equipos de atletas, como Turner– antes que a las víctimas.
En el tribunal, la mujer se puso de pie, y le pidió permiso al juez para dirigirse a su atacante. Fue el final de un juicio duro. Los abogados de Turner siguieron una estrategia típica de los acusados de violencia sexual, que al final resultó exitosa en conseguir una condena tenue: intentar convencer al jurado de que la mujer había dado su consentimiento para tener relaciones sexuales, y echarle la culpa al alcohol.
“No me conoces, pero has estado dentro de mí, y por eso estamos aquí hoy”, es la primera frase que le dijo la mujer a Turner.
En su carta, la mujer describe con un minucioso detalle todo lo que vivió antes, durante y después del ataque. Su relato comienza con las bromas que hizo con su hermana en el camino a la fiesta en una de las casas de las hermandades de Stanford. Le dijo que seguro la mayoría de los estudiantes tendrían aparatos de dientes, y que ella, con 23 años, sería la más vieja de la fiesta. Luego cuenta que bebió demasiado rápido, y lo siguiente que recordaba era despertarse “en una camilla en un pasillo. Había sangre fresca, y vendas en mis manos y codos”. Habían pasado más de tres horas desde que sufriera la agresión.
Su espalda y su pelo estaban llenos de agujas de pino. “Tuve varios palillos con algodón insertados en la vagina y el ano, agujas para inyecciones, pastillas, tenía una Nikon apuntando justo entre mis piernas abiertas. Tuve largos y puntiagudos picos dentro de mí y mi vagina manchada con pintura azul, fría para comprobar si había abrasiones”, describe en el texto que leyó a su agresor.
“Un día, estaba en el trabajo, viendo las noticias en mi teléfono, y me encontré con un artículo. En él leí y supe por primera vez cómo me encontraron inconsciente, con mi pelo despeinado, mi collar largo enredado alrededor de mi cuello, mi sujetador arrancado de mi vestido, mi vestido subido por encima de los hombros y por encima de la cintura, que estaba desnuda por completo hasta mis botas, mis piernas abiertas, y había sido penetrada por un objeto extraño por alguien que no conocía. Así fue como supe lo que me pasó, sentada en mi escritorio, leyendo las noticias en el trabajo. Me enteré de lo que me pasó al mismo tiempo que el resto del mundo se enteró. En el próximo párrafo, leí algo que jamás voy a olvidar; leí que, según él, me gustó.”
La mujer describe luego la angustia del juicio: le dijeron que se prepara para perder.
“Él puede decir lo que quiera y nadie puede oponerse. Yo no tenía poder, no tenía voz, estaba indefensa. Mi pérdida de memoria sería usada en mi contra. Mi testimonio era débil, era incompleto, y se me hizo creer que, tal vez, no soy lo suficientemente buena como para ganar esto. Su abogado le recordó constantemente al jurado que al único al que podíamos creer era a Brock, porque ella no recuerda. Esa impotencia era traumatizante”, continúa diciendo en su carta.
“En lugar de tomar un tiempo para sanar, tomé tiempo para recordar la noche con total detalle, con el fin de prepararme para las preguntas del abogado, que serían invasivas y agresivas, diseñadas para desviarme, para contradecirme a mí misma, mi hermana, enunciadas de forma que manipularían mis respuestas”, continúa.
 “Me sacudieron con preguntas estrechas, puntuales que diseccionaron mi vida personal, mi vida amorosa, mi pasado, mi vida familiar, preguntas tontas, acumulando detalles triviales para tratar de encontrar una excusa para este tipo que me tenía medio desnuda antes de molestarse en preguntarme mi nombre”, dice el texto de la víctima reprochando la actitud de los abogados de su agresor.
La víctima describe luego cómo Turner cambió su relato entre la agresión y el momento en el que brindó testimonio durante el juicio para sugerir que había obtenido consentimiento por parte de ella, y refuta cada uno de sus argumentos.
“Tú dijiste: “Estando ebrio no pude tomar las mejores decisiones y tampoco ella”.
“El alcohol no es una excusa. ¿Es un factor? Sí. Pero el alcohol no fue el que me desnudó, me metió los dedos, arrastró mi cabeza por el suelo, conmigo casi completamente desnuda”, le increpa.
“Has dicho: "Quiero mostrarle a la gente que una noche de alcohol puede arruinar una vida". Una vida, una vida, la tuya; has olvidado la mía. Permíteme rehacer la frase para ti, quiero mostrarle a la gente que una noche de alcohol puede arruinar dos vidas. La tuya y la mía. Tú eres la causa, yo soy el efecto”, continúa el duro testimonio.
“Nunca debiste hacerme esto”, dice. “En segundo lugar, nunca debiste hacerme luchar por tanto tiempo para decirte que nunca debiste hacerme esto.”
“Tú tomaste mi valor, mi privacidad, mi energía, mi tiempo, mi seguridad, mi intimidad, mi confianza, mi propia voz, hasta hoy”, concluye la víctima. 
Sobre el final, deja un mensaje para todas las mujeres:
“A las chicas en todos lados. Estoy con ustedes. En noches que se sientan solas, estoy con ustedes. Cuando la gente dude de ustedes o las rechace, estoy con ustedes. Lucho por ustedes todos los días. Así que nunca dejen de luchar, yo las creo. Como la autora Anne Lamott escribió: “Los faros no van corriendo por toda una isla en busca de barcos que salvar; ellos se quedan ahí brillando”.
Aunque no puedo salvar cada bote, espero que al hablar hoy, absorban un poco de esa luz, un pequeño conocimiento de que no pueden ser silenciadas, una pequeña satisfacción de que se hizo justicia, una pequeña seguridad de que estamos llegando a alguna parte, y un gran, gran conocimiento de que son importantes, sin lugar a dudas, que son intocables, son hermosas, que deben ser valoradas, respetadas, indudablemente, cada minuto de cada día, que son poderosas y nadie puede quitarles eso. A las chicas en todas partes, estoy con ustedes. Gracias.”
Puede que alguien que lea este post piense: ¿Y por qué se le ocurre a ésta hablar de algo que fue noticia hace un mes? Pues precisamente lo hago por eso, porque fue hace un mes y parece que la carta de esta chica ya haya caído en el olvido para much@s.

Y yambién es un modo de recordar a todos esos chicos que buscan pasar una noche de borrachera, diversión y sexo que cuando una chica dice “no” hay que respetrla, no es tan difícil entenderlo, y si además esa chica se encuentra bajo un alto estado de embriaguez que ni siquiera es capaz de dar su consentimiento, eso ya es un “no”.

viernes, 10 de junio de 2016

Política y no putilla

Hoy toca hablar un poquito de política, aprovechando la resaca que aun tenemos del primer debate que coincidía con el arranque de campaña electoral (otra vez). Me sorprendió y me llamó bastante la atención que este primer debate en el  que participaban los cuatro grupos políticos importantes de España, estuviera formado única y exclusivamente por mujeres que representaban a sus formaciones. Al principio pensé, joder, que guay, un debate de mujeres. Y es que este formato, como primera impresión era lo que pretendía, ofrecer novedad, liderazgo femenino y reconocimiento entre mujeres, que todas las féminas del país nos volviéramos locas de alegría y nos sintiésemos super orgullosísimas de Atresmedia y sus ideas ultra novedosas.
Pero claro, a mí me pilló trabajando cuando comenzó el debate 9J y a ratos iba mirando en Twitter cómo iba la cosa, y más allá de que se dieran datos, unos más subjetivos que otros como suele pasar en esto de la política, también pude cerciorarme de la verdadera esencia de la quedada televisiva, eso que tanto nos gusta a tod@s y de lo que terminamos picando por mucha integridad que queramos demostrar: el morbo. Los internautas se pensaban que esto iba a ser una discusión de mercadillo y lo comparaban a través de memes como una guerra de chicas en bikini en el barro. Tweets como “Vengo  ver que se comenta del debate de Robles, Bescansa, Arrimadas y Levy y hay gente opinando sobre su ropa”, “Qué polvazo tiene Margarita Robles” (imagino que en tono irónico), “La Bescansa habla raro y se me baja el tema” (refiriéndose a una erección), “Haced chistecitos o me voy a cascármela con el debate entre la Levy y la Arrimadas”, “Inés Arrimadas y Andrea Levy en picardías…”. En fin, mucho sexismo, ese es el morbo que en realidad se estaba buscando, más allá de que la retórica de cada una fuese mejor o peor. En las redes sociales, una de tantas mujeres avergonzadas por el cariz que adquiría este debate, lo ponía a la misma altura que un anuncio de aspiradoras de los años 60.
Y es que, si una se pone a analizar la política nacional, siempre hay ataques entre diferentes partidos, pero los dirigidos hacia las mujeres con cargo político adquiere otro porte, directamente hacia lo sexista. Veamos el caso de Ramón Almirall, de CDC, que tuiteó en el mes de abril “Una catalana del PP sona a traïció o a venda per diners, putilla”, dirigiéndose a Andrea Levy, está en catalán, pero todo el mundo entiende lo de “putilla”. Ella contestó lo siguiente: “La libertad política es un derecho. Llamarme puta es machismo. De nada”, desde luego, mucho más educada y profesional. ¿Cómo van a tomar en serio a estas mujeres de la política si son los propios hombres del gobierno quienes las desacreditan y entran en el juego del sexismo?





La de Levy es una de tantas, pero hay muchos más mensajes ofensivos que vemos o leemos diariamente. Otro caso es el de las diputadas de la CUP. Independientemente de los principios independentistas que defiendan, que una servidora no los comparte para nada, nadie tiene derecho a ir más allá y recurrir al insulto fácil. Llamándolas “feas”, “gordas”, “retrasadas”, “malfolladas”, “traidoras” o “viejas”, no se está haciendo política. E igual que denuncio el que insulten a Levy, igualmente lo hago con el concejal  del PP que mandó a fregar suelos a Ada Colau. ¿De qué va? ¿En serio pretenden ofender así?
Parece que ellos utilizan a sus mujeres políticas como escudo o gancho de insultos de forma recíproca entre partidos y ellas tienen que dedicarse después a defenderse de políticos de la oposición que se ponen a la misma altura que sus propios compañeros, solo que con un blanco de ideología distinta.
Y ahora resulta que nuestras mujeres de la política española, no solo son blanco de distracción de compañeros de congreso y de burla machista entre los internautas, sino  que son los conejillos de indias para que los líderes sepan a qué atenerse cuando tengan que verse las caras en el debate definitivo a cuatro bandas, porque eso es lo que ha sido el debate del 9J, una antesala de calentamiento y predicciones para Rajoy, Iglesias, Rivera y Sánchez: Ellos se llevarán la gloria de protagonizar el debate oficial, después de que ellas les hayan preparado el terreno detectando los puntos débiles de sus contrincantes, y probablemente haciéndolo sin tener que recurrir a las descalificaciones y faltas de respeto que ellos mismos se facilitan últimamente.

El debate entre Carolina Bescansa, Inés Arrimadas, Andrea Levy y Margarita Robles no ha tenido las buenas críticas esperadas, pero al menos han podido callar la boca a los salidos que no ven más allá y que se  esperaban la tópica guerra de barro.

lunes, 6 de junio de 2016

El romance ya no se lleva

He llegado a la conclusión, por mucho que me duela admitirlo, de que el romance está de capa caída. No sé si tiene los días contados o esto es como la bolsa, que sube y baja según la oferta y la demanda. Parece muy fría y carente de tacto mi comparación de lo romántico con el estado de la economía, pero se utilizan símiles aún peores, pero es lo que hay y lo que nos encontramos en esta sociedad individualizada y materialista.

Hasta no hace mucho, las cartas de amor llenas de cursiladas y florituras hacían que a una se le derritieran hasta las costillas de tanta emoción y tantas mariposas que le producían en el estómago; tiempo después, las mariposas se adaptaban a las nuevas tecnologías y seguían revoloteando cuando se recibía un SMS con sus palabras contadas para no nos cargara más de un mensaje en el saldo, en el Alcatel One Touch Easy (ese con forma de compresa), quedando demostrado que una buena declaración o palabras cálidas en lenguaje escrito nunca pasaban de moda; hoy en día, lo que sí que queda demostrado es que ellas siguen queriendo hombres que les hagan sentir mariposas, pero no en el estómago sino en el clítoris, las del estómago puede que se deban más a gases o a una mala digestión.
Y es que resulta que ahora cogerse de la mano es cursi, regalar
flores es tirar el dinero a la basura porque se secan y ninguna quiere perder el tiempo, en estos días que el tiempo pasa rápido y es tan valioso, en poner las rosas tendidas con una pinza boca abajo y con un rociado de laca Nelly, para hacer perdurar ese regalo. Los bombones no, por Dior, a menos que sean bajos en calorías, y arriesgarse a planear una primera cita típica de principiante de cine + cena está muy visto, las pelis se descargan ahora en internet y antes de reservar mesa en un buen restaurante tienes que asegurarte de que tu pareja no es vegetariana, vegana, intolerante a la lactosa, celíaca y cuatro mil impedimentos más que podrían echar a perder una reserva en el mejor restaurante de fusión y ambiente romántico de tu ciudad.
Entre la transición de los detalles cursis y románticos, al ahora “aquí te pillo, aquí te mato y si sale algo más, eso que me llevo”, hubo un periodo de actos románticos temerarios, en los que estaba de moda aparecer con un cartel de “Te quiero” mientras uno buceaba entre tiburones blancos en un acuario, saltaba en paracaídas o hacía puenting. Hoy en día nos encontramos sábanas colgadas en puentes altos donde pone “Fulanito quiere a Menganita” con la fecha de la osadía escrita o puras actuaciones de flashmob en las que el novio tiene compinchada a toda la familia y amigos para hacer un super baile en medio de la calle y pedirle después a una aplacada y patidifusa novia si se quiere casar, en estos casos, a la chica no le dejan alternativa, después de montar ese cirio  como para decir que “no”, y la gente que presencia esas cosas desde la distancia, “ay qué bonito, qué novio más detallista… Pero a mí que no me lo hagan que me da algo”.
Total, que así están las cosas. Vivimos demasiado deprisa y tan absorbid@s por nuestras obligaciones y por nuestro estilo de vida que a veces nos olvidamos de que la otra persona tal vez agradezca un poco de mimitos y homenajes, mejor diarios, sentidos y en pequeñas dosis que una vez al año, cargados de apariencia y dando la campanada. Y a todo esto hay que añadir el cada vez más arraigado complejo del ridículo… bueno, digo ridículo según en qué casos, porque hay a quien no le da vergüenza que le graben haciendo un concurso de mamadas ante todo Magaluf y sin embargo, que le dedique una canción de Eros Ramazzotti en la radio le produce un sentimiento de “tierra trágame, cuando pille al cursi de mi novio lo mato”.
Lo único que puede ser que consiga avivar las demostraciones románticas es el postureo en las redes sociales, de eso no me cabe duda. Porque  hay quienes pueden llegar a pasar tardes y tardes con su chico o chica, tomando un batido o paseando por la playa y no se les ocurre decir un qué guap@ estás, qué a gusto me siento contigo, ay mi churri, patatín patatán y toda esas cosas que se podrían decir en la intimidad para avivar la llama. Pero, ¿para qué decirlo en persona cuando tienes Facebook, Instagram, My Space o Twitter para hacerlo? Ejemplos: una foto de dos manos entrelazadas con el comentario “Tú me completas”; otra foto acompañada de cuatro mil emoticonos con corazones y un estado: “Pepita se siente enamorada con Manolito”; un collage con fotos de diferentes momentos de la relación acompañadas de algún hashtag del tipo #AlmaGemela; publicar la imagen de los regalos de aniversario con un agradecimiento,
Ejemplo de "Follow me to"
siendo lo más probable que no se haya dado las gracias en persona… Bueno, bueno, y lo último en demostraciones de amor bajo el yugo del postureo es el estilo de foto “Follow Me To”, un modo de fotografiarse las parejas cogidas de la mano, viéndose en la imagen a ella de espaldas guiándolo a él, lo pusieron de moda el fotógrafo Murad Osmann y su novia Natalia Zakharova, plasmándose de ese modo viajando por el mundo, y han causado un furor tremendo, siendo imitados por muchas parejas. En fin, si el postureo web puede salvar el romance…

¿Cortejo? Del verbo cortejar.
Así que nada, las ancianas de hoy que fueron jóvenes ayer estarán echándose las manos a la cabeza cuando ven que sus nietas no reciben un buen cortejo, si es que la palabra “cortejo” suena a super antiguo, de otra época. Y el mito del amor romántico que defienden nuestras adolescentes de hoy, como su nombre indica, es solo un mito que obnubila su percepción haciéndolas creer que “si no se pone celoso cuando me ve hablando con otro es que no me quiere”, eso sí que no es romance. Y aquí estamos, mientras se nivela o no la balanza para que esto de las demostraciones románticas no sea ni tanto ni tan calvo y se vuelva a llevar un poco de moda, evocaremos el romance ideal a través de películas de Julia Roberts.

martes, 24 de mayo de 2016

¿Quién quiere casarse con Kim Yo-jong?

Esto suena a reality de Luján Argüelles, pero para nada, no estamos hablando de ninguna princesa Corina ni de nada que se le parezca. Kim Yo-jong es la hija menor de Kim Jong-il y hermana del actual líder del régimen dictatorial de Corea del Norte y artífice del concurso de novios de la susodicha, Kim Yong-un.
La de en medio,  Kim Yo-jon
Pues bien, ya puestos en situación, resulta que esta mañana escuchando el programa de Nuria Roca, una de esas curiosas noticias que a veces comentan los colaboradores de #LMQTPP era esta, la de la puesta en marcha de un programa que reclutará candidatos dignos de ser posibles maridos de la hermana del dictador coreano, que está desesperado por casarla. Y decir que he visto alguna foto, pensando que la Kim Yo-jong (me está costando la vida escribir los nombres de esta familia, con tanto “kim” y tanto “yong”), sería poco agraciada, viendo a su hermano que tiene una imagen más pública, con esa cara de berlina a la que está a punto de salírsele la crema por los orificios de la cara, pero debo decir que es mona y tampoco se le ha pasado el arroz, que tiene 28 años, pero por lo visto, en Corea del Norte esa edad, para una mujer sin desposar, es sinónimo de solterona y de quedarse para vestir santos.
Pero la cosa no es tan fácil, esto no es poner un teléfono en un anuncio de la tele, como hacen para el casting de Gran Hermano, y que los interesados llamen y prueben suerte. No, no. Vamos a ver, que estamos hablando de la hermana de uno de los tíos más locos y sádicos del planeta, esta chica no ha llevado una vida normal: se la considera la mujer más poderosa de su país y, según contó un desertor del régimen, es una chica bastante soberbia, de hecho, la misma fuente ha comentado que los estudiantes de la Universidad de Kim Il Sung (no sé si lo he escrito bien) tenían que hacerse a un lado cuando Kim Yo-jong iba por el pasillo y nadie podía compartir el ascensor con ella, salvo sus compañeros de clase… ¡Tela! Y eso que se la ve cara de pardilla.
Por eso las condiciones para llegar a ser aspirante tampoco son fáciles. El hombre que quiera llegar a ser el afortunado cuñado del hombre-berlina, tiene que cumplir estos requisitos: ser estudiante o haberse graduado en la Universidad Kim Il Sung, medir al menos 1,78 metros, tener buena presencia y haber servido en las fuerzas armadas. Está claro que para la pequeña Kim están buscando a un fanático del régimen del país, con unas características que no vamos a encontrar ni siquiera en la base de datos de Adoptauntio.com.
Y es que, esta no es la primera vez que Kim Yong-un monta un juego de citas rollo reality para su hermana pequeña, lo intentó hace un par de años, pero al parecer no hubo ningún hombre que pudiera considerarse digno de ser ni siquiera aspirante al amor de la joven damisela. O el listón estaba muy, muy, muy alto o lo que es más probable, que se acojonaran todos, porque viendo lo locos que están en ese país, seguro que arranca el concurso y cuando toca ir eliminando a concursantes para descartar, ¡lo eliminan literalmente! ¡Qué miedo, ¿no?!
La berlina de crema/presidente de Corea y su hermanita
De momento se buscan a 30 aspirantes que luchen por el corazón de la mujer más poderosa (y posiblemente temida, véase el círculo por el que se mueve) de Corea. No sé ella qué pensará, pero yo lo de “poderosa” no lo veo por ninguna parte, esto se parece más a una justa de caballeros de la Edad Media (salvo por lo de las armas nucleares), en el que se disputaban a las doncellas, exhibidas como carne fresca, sin que pudieran decidir sobre con quién estar o si querían seguir solteras por decisión propia, vamos.
Me apiado del pobre chico que llegue a formar parte de semejante familia dictadora y de esta chica, la Kim, que lejos de ser “poderosa”, como se refieren a ella en su país, es una tiranizada dependiente de su hermano demente y una clara esclava sexual del régimen que abanderan.

¡Buena suerte con el concurso, el noviazgo, la boda o lo que salga de ahí!