viernes, 10 de junio de 2016

Política y no putilla

Hoy toca hablar un poquito de política, aprovechando la resaca que aun tenemos del primer debate que coincidía con el arranque de campaña electoral (otra vez). Me sorprendió y me llamó bastante la atención que este primer debate en el  que participaban los cuatro grupos políticos importantes de España, estuviera formado única y exclusivamente por mujeres que representaban a sus formaciones. Al principio pensé, joder, que guay, un debate de mujeres. Y es que este formato, como primera impresión era lo que pretendía, ofrecer novedad, liderazgo femenino y reconocimiento entre mujeres, que todas las féminas del país nos volviéramos locas de alegría y nos sintiésemos super orgullosísimas de Atresmedia y sus ideas ultra novedosas.
Pero claro, a mí me pilló trabajando cuando comenzó el debate 9J y a ratos iba mirando en Twitter cómo iba la cosa, y más allá de que se dieran datos, unos más subjetivos que otros como suele pasar en esto de la política, también pude cerciorarme de la verdadera esencia de la quedada televisiva, eso que tanto nos gusta a tod@s y de lo que terminamos picando por mucha integridad que queramos demostrar: el morbo. Los internautas se pensaban que esto iba a ser una discusión de mercadillo y lo comparaban a través de memes como una guerra de chicas en bikini en el barro. Tweets como “Vengo  ver que se comenta del debate de Robles, Bescansa, Arrimadas y Levy y hay gente opinando sobre su ropa”, “Qué polvazo tiene Margarita Robles” (imagino que en tono irónico), “La Bescansa habla raro y se me baja el tema” (refiriéndose a una erección), “Haced chistecitos o me voy a cascármela con el debate entre la Levy y la Arrimadas”, “Inés Arrimadas y Andrea Levy en picardías…”. En fin, mucho sexismo, ese es el morbo que en realidad se estaba buscando, más allá de que la retórica de cada una fuese mejor o peor. En las redes sociales, una de tantas mujeres avergonzadas por el cariz que adquiría este debate, lo ponía a la misma altura que un anuncio de aspiradoras de los años 60.
Y es que, si una se pone a analizar la política nacional, siempre hay ataques entre diferentes partidos, pero los dirigidos hacia las mujeres con cargo político adquiere otro porte, directamente hacia lo sexista. Veamos el caso de Ramón Almirall, de CDC, que tuiteó en el mes de abril “Una catalana del PP sona a traïció o a venda per diners, putilla”, dirigiéndose a Andrea Levy, está en catalán, pero todo el mundo entiende lo de “putilla”. Ella contestó lo siguiente: “La libertad política es un derecho. Llamarme puta es machismo. De nada”, desde luego, mucho más educada y profesional. ¿Cómo van a tomar en serio a estas mujeres de la política si son los propios hombres del gobierno quienes las desacreditan y entran en el juego del sexismo?





La de Levy es una de tantas, pero hay muchos más mensajes ofensivos que vemos o leemos diariamente. Otro caso es el de las diputadas de la CUP. Independientemente de los principios independentistas que defiendan, que una servidora no los comparte para nada, nadie tiene derecho a ir más allá y recurrir al insulto fácil. Llamándolas “feas”, “gordas”, “retrasadas”, “malfolladas”, “traidoras” o “viejas”, no se está haciendo política. E igual que denuncio el que insulten a Levy, igualmente lo hago con el concejal  del PP que mandó a fregar suelos a Ada Colau. ¿De qué va? ¿En serio pretenden ofender así?
Parece que ellos utilizan a sus mujeres políticas como escudo o gancho de insultos de forma recíproca entre partidos y ellas tienen que dedicarse después a defenderse de políticos de la oposición que se ponen a la misma altura que sus propios compañeros, solo que con un blanco de ideología distinta.
Y ahora resulta que nuestras mujeres de la política española, no solo son blanco de distracción de compañeros de congreso y de burla machista entre los internautas, sino  que son los conejillos de indias para que los líderes sepan a qué atenerse cuando tengan que verse las caras en el debate definitivo a cuatro bandas, porque eso es lo que ha sido el debate del 9J, una antesala de calentamiento y predicciones para Rajoy, Iglesias, Rivera y Sánchez: Ellos se llevarán la gloria de protagonizar el debate oficial, después de que ellas les hayan preparado el terreno detectando los puntos débiles de sus contrincantes, y probablemente haciéndolo sin tener que recurrir a las descalificaciones y faltas de respeto que ellos mismos se facilitan últimamente.

El debate entre Carolina Bescansa, Inés Arrimadas, Andrea Levy y Margarita Robles no ha tenido las buenas críticas esperadas, pero al menos han podido callar la boca a los salidos que no ven más allá y que se  esperaban la tópica guerra de barro.

lunes, 6 de junio de 2016

El romance ya no se lleva

He llegado a la conclusión, por mucho que me duela admitirlo, de que el romance está de capa caída. No sé si tiene los días contados o esto es como la bolsa, que sube y baja según la oferta y la demanda. Parece muy fría y carente de tacto mi comparación de lo romántico con el estado de la economía, pero se utilizan símiles aún peores, pero es lo que hay y lo que nos encontramos en esta sociedad individualizada y materialista.

Hasta no hace mucho, las cartas de amor llenas de cursiladas y florituras hacían que a una se le derritieran hasta las costillas de tanta emoción y tantas mariposas que le producían en el estómago; tiempo después, las mariposas se adaptaban a las nuevas tecnologías y seguían revoloteando cuando se recibía un SMS con sus palabras contadas para no nos cargara más de un mensaje en el saldo, en el Alcatel One Touch Easy (ese con forma de compresa), quedando demostrado que una buena declaración o palabras cálidas en lenguaje escrito nunca pasaban de moda; hoy en día, lo que sí que queda demostrado es que ellas siguen queriendo hombres que les hagan sentir mariposas, pero no en el estómago sino en el clítoris, las del estómago puede que se deban más a gases o a una mala digestión.
Y es que resulta que ahora cogerse de la mano es cursi, regalar
flores es tirar el dinero a la basura porque se secan y ninguna quiere perder el tiempo, en estos días que el tiempo pasa rápido y es tan valioso, en poner las rosas tendidas con una pinza boca abajo y con un rociado de laca Nelly, para hacer perdurar ese regalo. Los bombones no, por Dior, a menos que sean bajos en calorías, y arriesgarse a planear una primera cita típica de principiante de cine + cena está muy visto, las pelis se descargan ahora en internet y antes de reservar mesa en un buen restaurante tienes que asegurarte de que tu pareja no es vegetariana, vegana, intolerante a la lactosa, celíaca y cuatro mil impedimentos más que podrían echar a perder una reserva en el mejor restaurante de fusión y ambiente romántico de tu ciudad.
Entre la transición de los detalles cursis y románticos, al ahora “aquí te pillo, aquí te mato y si sale algo más, eso que me llevo”, hubo un periodo de actos románticos temerarios, en los que estaba de moda aparecer con un cartel de “Te quiero” mientras uno buceaba entre tiburones blancos en un acuario, saltaba en paracaídas o hacía puenting. Hoy en día nos encontramos sábanas colgadas en puentes altos donde pone “Fulanito quiere a Menganita” con la fecha de la osadía escrita o puras actuaciones de flashmob en las que el novio tiene compinchada a toda la familia y amigos para hacer un super baile en medio de la calle y pedirle después a una aplacada y patidifusa novia si se quiere casar, en estos casos, a la chica no le dejan alternativa, después de montar ese cirio  como para decir que “no”, y la gente que presencia esas cosas desde la distancia, “ay qué bonito, qué novio más detallista… Pero a mí que no me lo hagan que me da algo”.
Total, que así están las cosas. Vivimos demasiado deprisa y tan absorbid@s por nuestras obligaciones y por nuestro estilo de vida que a veces nos olvidamos de que la otra persona tal vez agradezca un poco de mimitos y homenajes, mejor diarios, sentidos y en pequeñas dosis que una vez al año, cargados de apariencia y dando la campanada. Y a todo esto hay que añadir el cada vez más arraigado complejo del ridículo… bueno, digo ridículo según en qué casos, porque hay a quien no le da vergüenza que le graben haciendo un concurso de mamadas ante todo Magaluf y sin embargo, que le dedique una canción de Eros Ramazzotti en la radio le produce un sentimiento de “tierra trágame, cuando pille al cursi de mi novio lo mato”.
Lo único que puede ser que consiga avivar las demostraciones románticas es el postureo en las redes sociales, de eso no me cabe duda. Porque  hay quienes pueden llegar a pasar tardes y tardes con su chico o chica, tomando un batido o paseando por la playa y no se les ocurre decir un qué guap@ estás, qué a gusto me siento contigo, ay mi churri, patatín patatán y toda esas cosas que se podrían decir en la intimidad para avivar la llama. Pero, ¿para qué decirlo en persona cuando tienes Facebook, Instagram, My Space o Twitter para hacerlo? Ejemplos: una foto de dos manos entrelazadas con el comentario “Tú me completas”; otra foto acompañada de cuatro mil emoticonos con corazones y un estado: “Pepita se siente enamorada con Manolito”; un collage con fotos de diferentes momentos de la relación acompañadas de algún hashtag del tipo #AlmaGemela; publicar la imagen de los regalos de aniversario con un agradecimiento,
Ejemplo de "Follow me to"
siendo lo más probable que no se haya dado las gracias en persona… Bueno, bueno, y lo último en demostraciones de amor bajo el yugo del postureo es el estilo de foto “Follow Me To”, un modo de fotografiarse las parejas cogidas de la mano, viéndose en la imagen a ella de espaldas guiándolo a él, lo pusieron de moda el fotógrafo Murad Osmann y su novia Natalia Zakharova, plasmándose de ese modo viajando por el mundo, y han causado un furor tremendo, siendo imitados por muchas parejas. En fin, si el postureo web puede salvar el romance…

¿Cortejo? Del verbo cortejar.
Así que nada, las ancianas de hoy que fueron jóvenes ayer estarán echándose las manos a la cabeza cuando ven que sus nietas no reciben un buen cortejo, si es que la palabra “cortejo” suena a super antiguo, de otra época. Y el mito del amor romántico que defienden nuestras adolescentes de hoy, como su nombre indica, es solo un mito que obnubila su percepción haciéndolas creer que “si no se pone celoso cuando me ve hablando con otro es que no me quiere”, eso sí que no es romance. Y aquí estamos, mientras se nivela o no la balanza para que esto de las demostraciones románticas no sea ni tanto ni tan calvo y se vuelva a llevar un poco de moda, evocaremos el romance ideal a través de películas de Julia Roberts.

martes, 24 de mayo de 2016

¿Quién quiere casarse con Kim Yo-jong?

Esto suena a reality de Luján Argüelles, pero para nada, no estamos hablando de ninguna princesa Corina ni de nada que se le parezca. Kim Yo-jong es la hija menor de Kim Jong-il y hermana del actual líder del régimen dictatorial de Corea del Norte y artífice del concurso de novios de la susodicha, Kim Yong-un.
La de en medio,  Kim Yo-jon
Pues bien, ya puestos en situación, resulta que esta mañana escuchando el programa de Nuria Roca, una de esas curiosas noticias que a veces comentan los colaboradores de #LMQTPP era esta, la de la puesta en marcha de un programa que reclutará candidatos dignos de ser posibles maridos de la hermana del dictador coreano, que está desesperado por casarla. Y decir que he visto alguna foto, pensando que la Kim Yo-jong (me está costando la vida escribir los nombres de esta familia, con tanto “kim” y tanto “yong”), sería poco agraciada, viendo a su hermano que tiene una imagen más pública, con esa cara de berlina a la que está a punto de salírsele la crema por los orificios de la cara, pero debo decir que es mona y tampoco se le ha pasado el arroz, que tiene 28 años, pero por lo visto, en Corea del Norte esa edad, para una mujer sin desposar, es sinónimo de solterona y de quedarse para vestir santos.
Pero la cosa no es tan fácil, esto no es poner un teléfono en un anuncio de la tele, como hacen para el casting de Gran Hermano, y que los interesados llamen y prueben suerte. No, no. Vamos a ver, que estamos hablando de la hermana de uno de los tíos más locos y sádicos del planeta, esta chica no ha llevado una vida normal: se la considera la mujer más poderosa de su país y, según contó un desertor del régimen, es una chica bastante soberbia, de hecho, la misma fuente ha comentado que los estudiantes de la Universidad de Kim Il Sung (no sé si lo he escrito bien) tenían que hacerse a un lado cuando Kim Yo-jong iba por el pasillo y nadie podía compartir el ascensor con ella, salvo sus compañeros de clase… ¡Tela! Y eso que se la ve cara de pardilla.
Por eso las condiciones para llegar a ser aspirante tampoco son fáciles. El hombre que quiera llegar a ser el afortunado cuñado del hombre-berlina, tiene que cumplir estos requisitos: ser estudiante o haberse graduado en la Universidad Kim Il Sung, medir al menos 1,78 metros, tener buena presencia y haber servido en las fuerzas armadas. Está claro que para la pequeña Kim están buscando a un fanático del régimen del país, con unas características que no vamos a encontrar ni siquiera en la base de datos de Adoptauntio.com.
Y es que, esta no es la primera vez que Kim Yong-un monta un juego de citas rollo reality para su hermana pequeña, lo intentó hace un par de años, pero al parecer no hubo ningún hombre que pudiera considerarse digno de ser ni siquiera aspirante al amor de la joven damisela. O el listón estaba muy, muy, muy alto o lo que es más probable, que se acojonaran todos, porque viendo lo locos que están en ese país, seguro que arranca el concurso y cuando toca ir eliminando a concursantes para descartar, ¡lo eliminan literalmente! ¡Qué miedo, ¿no?!
La berlina de crema/presidente de Corea y su hermanita
De momento se buscan a 30 aspirantes que luchen por el corazón de la mujer más poderosa (y posiblemente temida, véase el círculo por el que se mueve) de Corea. No sé ella qué pensará, pero yo lo de “poderosa” no lo veo por ninguna parte, esto se parece más a una justa de caballeros de la Edad Media (salvo por lo de las armas nucleares), en el que se disputaban a las doncellas, exhibidas como carne fresca, sin que pudieran decidir sobre con quién estar o si querían seguir solteras por decisión propia, vamos.
Me apiado del pobre chico que llegue a formar parte de semejante familia dictadora y de esta chica, la Kim, que lejos de ser “poderosa”, como se refieren a ella en su país, es una tiranizada dependiente de su hermano demente y una clara esclava sexual del régimen que abanderan.

¡Buena suerte con el concurso, el noviazgo, la boda o lo que salga de ahí!

sábado, 21 de mayo de 2016

París je t'aime

Después de más de mes y medio sin aparecer por la blogosfera por fin he tenido un momento de tranquilidad (y ganas) para sentarme y retomar una de las cosas con las que más disfruto. Lo pienso y no tengo excusas porque, por muy liada que vaya una siempre se saca un ratito para darle al teclado y temas con los que poder llenar los posts no me han faltado: he vivido de primera mano los preparativos y todo lo que rodea a los temas nupciales, porque me he casado, y es normal haber ido de culo entre fotógrafos, banquetes, pruebas de vestido, trata, flores, detalles... pero eso lo dejo para más adelante y de todos modos, lo dicho, no tengo excusa.
Y es que no todo ha sido estrés, porque la postboda y el viajecito de rigor siempre es una gozada y más cuando te escapas a un lugar de esos con historia y que dejan huella.
Porque París es otro mundo. Mira que ya estuve en la ciudad de la luz cuando era una cría, pero unos cuantos años más y la compañía cambian la perspectiva y lo vuelves a ver como si fuera la primera vez que pisas ese lugar.
Resultado de imagen de paris
¿Te puedes enamorar de un lugar? Yo pienso que sí y por muchas razones. En primer lugar, la gente, tenemos ese prejuicio de que los españoles y los franceses siempre se han llevado mal, por aquello de que nos tiraban los cargamentos de fresas en la frontera allá por el 94. Qué rencorosos somos todos, después de tantos años. Pues para nada, dejando de lado intentos destructivos, en París solo me encontré con personas dispuestas a ayudarnos, a dejar lo que estaban haciendo o incluso a cambiar su ruta del metro solo por ayudarnos a no perdernos en esa gran ciudad. Como dice mi abuela, hay más gente buena que mala en este mundo, lo que pasa es que solo nos enteramos de lo malo.
Y qué decir de los lugares con encanto. Estamos acostumbrados, por las grandes películas románticas, a visualizar como el gran monumento de París la torre Eiffel, y sí, razón no les falta a los grandes defensores de esa enorme e histórica torre que, en un principio, era repudiada por los propios parisinos y casi es destruida en dos ocasiones, es una preciosidad, tiene las mejores vistas de la ciudad,es imponente y cuando la ves iluminada te quedas embobada mirándola. Pero hay lugares que pasan más desapercibidos por no ser tan grandiosos y sin embargo tienen algo que te deja un recuerdo aún más grande: el barrio de Montmartre, donde nació el movimiento bohemio y fue la cuna de los grandes artistas del impresionismo, con sus callejuelas empedradas, su plaza de los pintores, sus tiendecitas...; el cementerio de Pere Lachaisse, donde reposan personajes como Jim Morrison, Edit Piaf, Sarah Bernhardt, Oscar Wilde o Maria Callas, con esos monumentos funerarios tan curiosos,por lo que la gente lo utiliza como un lugar de paseo; la librería Shakespeare & Co. en el barrio Latino, tan acogedora que te entran ganas de quedarte ahí una tarde leyendo cualquier cosa, vamos el rincón ideal para cualquier amante de los libros; una siesta en alguna sobra de los jardines de Luxemburgo o en el parque del Galán Verde en l'Ille de la Cittè, que da lugar a infinidad de historias y leyendas. No  hace falta pagar una entrada para ver la Mona Lisa o hacer cola en los diferentes monumentos para disfrutar de una ciudad que tiene magia en cada esquina.
En mi caso ha sido el viaje de novios, pero creo que hasta una persona que hiciera turismo sola en Parías jamás llegaría a sentirse sola realmente, aunque está claro que es un lugar al que vale la pena ir en compañía.
Estando en París eché de menos no haber llevado el portátil conmigo porque hay un montón de historias que nos contaron sobre lugares en los que estuvimos que en ese momento hubiese hecho de éstas un tema para el blog, pero luego pienso que qué portátil ni qué nada, si allí casi no teníamos tiempo de parar a comer algo, París es tan grande y hay tantos rincones para ver. Me dejé mucho para ver.
Lo bueno es que mi marido y yo pisamos el Kilómetro 0 que está justo bajo la catedral de Notre Dame, nos dijeron que es una especie de ritual para asegurarnos un regreso futuro a la ciudad, como el que lanza una moneda de espaldas a la Fontana di Trevi si quiere regresar a Roma. Así que espero volver algún día, porque París me ha enamorado.
Este análisis viajero no solo ha sido para contar una experiencia, es una manera de espabilarme de mi letargo post-bodorrio, que me ha tenido varios días ausente y perezosa.
El blog continúa.

lunes, 11 de abril de 2016

Teoría del karma para principiantes

Me gusta dedicar algún post de vez en cuando a comentar y recomendar algún libro que personalmente me haya entusiasmado y creo que ya va siendo hora.
Humor irónico por demás en Maldito karma, ahí va la sinopsis:

Una desternillante novela sobre el secreto de la felicidad que ya ha hecho reír a un millón de lectores en Alemania. 
La presentadora de televisión Kim Lange está en el mejor momento de su carrera cuando sufre un accidente y muere aplastada por el lavabo de una estación espacial rusa. En el más allá, Kim se entera de que ha acumulado mal karma a lo largo de su vida: ha engañado a su marido, ha descuidado a su hija y ha amargado a cuantos la rodean. Pronto descubre cuál es su castigo: está en un agujero, tiene dos antenas y seis patas… ¡es una hormiga! Kim no tiene ganas de ir arrastrando migas de pastel. Además, no puede permitir que su marido se consuele con otra. Sólo le queda una salida: acumular buen karma para ascender por la escalera de la reencarnación y volver a ser humana. Pero el camino para dejar de ser un insecto y convertirse en un ser bípedo es duro y está plagado de contratiempos.

Independientemente de que no estemos muy puestas en lo que viene a ser el budismo, todas hemos oído hablar del gordito Buda y últimamente, en la jerga cotidiana, se utilizan mucho eso del "karma", "tienes mal karma", "te lo ha devuelto el karma"... y a veces no sabemos muy bien en qué consiste eso del karma. Este libro nos explica y nos pone en situación, de cómo, habiendo sido una chica de lo más popular y glamourosa, si te comportas como una bruja acumulando malas acciones, en tu siguiente vida puedes acabar convertida en simple hormiga, y nadie se apiadará de tí, aunque hayas tenido una muerte tan absurda como la de haber sido aplastada por un váter espacial. Con este libro te tronchas, imaginando a la protagonista cómo intenta hacer méritos para Buda, ya sea como hormiga, conejo, gato u otras especies, la odiamos por lo arpía que ha sido y terminamos queriéndola por cómo evoluciona.
Lo cierto es que, después de leer este libro, en ocasiones me he quedado mirando a animales, viniéndome a la cabeza que la cucaracha que estoy a punto de aplastar podría ser Hitler o la gatita mimosa que se enrosca por mis pies tal vez se trate de Marilyn Monroe, quien sabe. 
El caso es que es muy curioso, una historia diferente, fácil de leer y que engancha a la primera, para cualquier edad y persona. Si este fin de semana no tienes planes y te apetece leer un buen libro divertido e inusual, ya sabes, Maldito karma.

martes, 29 de marzo de 2016

Cariño, no me quieras tanto

Tanto que dicen que las mujeres somos las más emocionalmente exageradas e inestables, las más neuróticas, las más temperamentales, las más, las más, las más… Siento discrepar, porque los hay que no se quedan cortos y los que hacen cosas sacadas de una zarzuela, actos que llegan a los límites de la enfermedad mental y que asustan, que digo, ¡sobrepasan los límites de la enfermedad mental! A lo mejor a nosotras se nos oye más, pero porque somos así de escandalosas y folloneras, pero hay hombres cuyas demostraciones de amor son el equivalente de veinte “numeritos de bar” de los nuestros.

Es decir, que si una de nosotras llama a un programa de esos de radio para decir en directo y a nivel nacional lo mucho que quiere a su novio, es una loca de atar y genera vergüenza ajena. Pero si eso no es nada, locura la del imbécil egipcio ese que ha secuestrado hoy un avión, amenazando que llevaba un cinturón explosivo, menos más que el avión aterrizó, la gente está a salvo y el idiota detenido, después de unas largas negociaciones en las que no se aclaraba ni él y en las que ha tenido que intervenir hasta su ex mujer. ¿El motivo? Pues se ve que el chico necesitaba atraer la atención de su ex, y nada mejor que secuestrar un avión para darle el toque. Claro  que, chico, así seguro que consigues llamar su atención, pero te arriesgas a pasar por un lunático y perder cualquier posibilidad con ella por escasa que sea, que es básicamente lo que al final ha ocurrido. Luego, digo yo que ha visto que estaba haciendo el ridículo y ha dicho que había secuestrado el avión para exigir la liberación de las mujeres presas en Egipto: vamos que el tío ha llegado un punto en el que estaba ahí, con toda esta gente secuestrada en un avión y toda la guardia chipriota y la prensa mundial haciéndole corrillo, y la ex mujer mostrando de todo menos entusiasmo por su “hazaña” y ha dicho, “mejor acabamos con esto antes de cagarla más” (y eso que el hombre es profesor universitario, que en teoría debería de tener un poco de luces). Y ahora resulta que la culpa será de la pobre ex mujer.
Esa ha sido una de las más gordas, pero que gilipolleces por amor o
por calentón hay muchas y hechas por ELLOS, sííííí… esos mismos que nos llaman a nosotras cursis, locas, histéricas, obsesas… Porque ya es una soberana gilipollez tatuarte el nombre de tu pareja, imaginaros hacérselo en las partes nobles, como hizo el rockero Tommy Lee, que se plantó un “PAMELA” (en honor a Pamela Anderson) a lo largo de su pene.
Bueno, y qué decir de Carl von Cosel, que fue un médico alemán residente en Florida que estaba bsesionado con una de su pacientes, María Helena Milagro-Hoyos, enferma de tuberculosis y que tras la muerte de ella en 1933 robó su cadáver y vivió con el cuerpo momificado hasta 1940, eso sí que da mucha grima.
En la literatura hay más de lo mismo. ¿Puede ocurrir que un hombre (un príncipe encima) se encandile tanto de una mujer casada como para enamorarla, convencerla de que se fugue con ella, meterla en su castillo y provocar una guerra entre dos reinos? SÍ, véase a Paris y Helena de Troya.
Y eso solo son unas pocas locuras públicas, que las habrá privadas y desconocidas para mucha gente que probablemente sean dignas o superen estas.


En fin, que hay de todo por ambas partes, creo que todos tenemos una parte de locura, un@s la tienen más explotada que otr@s, pero en esto entran tanto ellos como ellas y a veces ellos dan la campanada más grande. Así que la próxima vez que a un hombre se le ocurra atribuirnos esa fama a nosotras, que se lo piense antes y que se acuerde del idiota que secuestró el avión, que ha sido la última y la más sonada. Los mensajitos de amor de los grafiteros en las paredes quedan a la altura del betún gracias a eso, solo le supera el suicidio estúpido de Romeo y Julieta.

sábado, 19 de marzo de 2016

El poder de una canción

Hace ya algún tiempo, más o menos al poco de darse a conocer el tema “Hello” de Adele, un amigo comentó que se estaba demostrando que muchas personas después de escuchar esa misma canción sentían la necesidad de llamar a su ex pareja. Lo apunté en mis notas mentales para escudriñar el tema en algún momento y, mira por donde, hoy me ha entrado la vena buscona y he estado contrastando esa curiosa información por la bendita red.



Según un estudio realizado por el portal británico de citas whatsyourprice.com el 64% de las mujeres solteras ha llamado a su ex después de escuchar la canción. ¿Increíble, verdad? Pero según este estudio en los hombres esa tasa disminuye considerablemente, solo el 17% de los hombres sintieron el impulso de llamar a su ex. Un vez más queda demostrado que las mujeres somos más sentimentales y que tenemos un gen emocional muchísimo más desarrollado que el de los hombres que, inevitablemente, nos hace llorar más fácilmente en las películas dramáticas, darle mil vueltas a un tema, mirar hacia el pasado y, en general, nos facilita una implicación, un sentir más profundo ante diferentes factores externos.
Uno de esos factores externos precisamente es la música. Una melodía, la letra de una canción, nos puede transportar  a momentos pasados felices o tristes o recordarnos a personas que han sido muy importantes para nosotr@s. Eso es precisamente lo que transmite el “Hello” de Adele, la llamada de una mujer a su ex pareja al cabo de los años de haber roto la relación para arreglar las cosas, para disculparse por el daño que le haya podido hacer, la letra es muy emotiva, simple y real ("Hello" de Adele letra en castellano. http://www.letrastraducida.com/2015/10/letra-traducida-adele-hello.html). Por eso no me extraña que a muchas personas, mujeres en su mayoría por lo visto, les haya entrado una especie de remordimiento cuando escucharon esas letras y sintieron la necesidad de llamar a esa persona especial del pasado.
Si la música dicen que amansa a las fieras, ¿por qué no iba a tener el poder de inducirnos a un recuerdo y actuar en consecuencia? No tiene que ser con respecto al amor romántico, una canción que sonaba cada vez que te ibas de fiesta con tu amiga es suficiente para que te provoque un ataque de nostalgia y te arrastre hacia el teléfono para charlar con ella por ejemplo o la melodía que se oía desde la habitación de tu hermano cantada por su grupo favorito, cuando aún vivíais bajo el mismo techo, que de repente aparezca en la radio, puede aflorar una sensación de añoranza por épocas pasadas.

La música y las letras de las canciones, las buenas, claro está, son una pasada y son un lenguaje universal. Por supuesto que estoy de acuerdo y no me extrañan los efectos que hayan podido crear el temazo de Adele o cualquier otra canción que signifique algo para alguien, es algo que escapa de la racionalidad humana. Es bonito saber que, viviendo en este mundo deshumanizado y frío, todavía existan pequeñas cosas que a algunos nos haga poner los pelos de punta.