viernes, 19 de septiembre de 2014

Indignación

Indignación, eso es lo que he sentido en las últimas horas. Voy a ser un poco más concreta, porque últimamente, tal y como están las cosas, una puede sentirse indignada ya por cualquier cosa.
A ver, vayamos por partes, en esta semana que termina, leyendo el blog de Nuria Roca Los tacones de Olivia, el cual suelo visitar muy a menudo, se me encogieron las tripas y se produjo una combustión de rabia y repugnancia dentro de mí, al encontrarme con un post 
tan sobrecogedor: “Una agresión sexual cada hora y media” (http://lostaconesdeolivia.es/?p=9504), dejo el enlace para quien le interese ojearlo. En dicho post, la presentadora denunciaba el caso de una joven de 17 años que, tras conocer a un chico de 20 a través de Facebook, ésta quedó con él, por lo visto bebió mucho y, aprovechando el estado de embriaguez de ella, él abusó sexualmente de la joven, sin que ésta pudiera oponer resistencia, debido a los efectos que el alcohol había causado en ella.
Por supuesto, posteriormente hubo una denuncia, pero de nada sirvió, porque el chico fue puesto en seguida en libertad. Y la chica, unos días después, se suicidó, probablemente porque fue incapaz de soportar toda la presión que se cernía sobre ella.
Sentí mucha impotencia, pena y rabia por la suerte que había corrido esta pobre chica. Y es que es cierto, en muchas ocasiones no se toman en serio estas denuncias, se da por sentado que, por tratarse de un novio o de un chico al que la víctima ha conocido por internet, las relaciones son consentidas sí o sí, y a la que sostiene que no es así, se le trata de mentirosa de primeras, y tiene que defenderse y demostrar, con pruebas muy sólidas, que ella dice la verdad y es la que ha sido agraviada. Es un camino muy tortuoso en el que muchas terminan abandonando la lucha e incluso, acabando con su vida, como en el caso que comenta Nuria Roca en su blog, movidas por la desesperación y la vergüenza.
Es algo indignante, que a mí por lo menos, me hace plantearme la validez de todo el sistema judicial, cuando las víctimas son las que tienen que demostrar que realmente han sido víctimas y al acusado, por el trato que se le da, solo falta hacerle una reverencia al pasar por dependencias judiciales.
Pero claro, es que la cosa tiene narices. Aquí hay grandes señoras vinculadas a la abogacía, asociaciones y otros grupos, denunciando cada día iniquidades como ésta, intentando que a las mujeres maltratadas se les escuche, se les proteja y, sobre todo, se les haga justicia. Y de repente, todo se desmorona cuando vuelves a abrir el periódico y te encuentras con titulares como éste: “La joven que denunció la violación en Málaga reconoce ante la jueza que se la inventó” (20minutos). Al parecer, en este caso una chica tuvo relaciones consentidas con varios jóvenes, pero quiso denunciar, por miedo a que se difundiera un vídeo que le grabaron mientras practicaba sexo con ellos. El vídeo desvelaba que no existía tal agresión, pero como no estaba completo, solo se consideró una prueba parcial, algo a favor para la entonces agredida. Pero un selfie de la chica y los jóvenes en el momento de la presunta violación, como las declaraciones de otros testigos, incluida una amiga de la denunciante, desmintieron el relato de la joven, que tuvo que retractarse de su acusación. Ahora se han cambiado las tornas, esta chica ha mentido, ha acusado falsamente y ha pasado de ser víctima a imputada, por hacer una denuncia falsa. La otra cara de la moneda en este tema.

Me parece muy injusto que haya tantas mujeres aguantando sin obtener respuesta, que han sufrido verdaderos abusos sexuales y no tengan medios con los que demostrarlo, siendo cuestionadas, o sí los tengan pero el proceso para hacer justicia sea lento. Pero el hecho de que una mujer, que por desgracia de estas hay muchas, sabiendo cómo están las cosas con respecto a estos temas y lo delicada que es la cuestión en torno a los abusos sexuales, se atreva a utilizar este delito para su provecho personal, se ría con su actitud de las mujeres que lo han sufrido y tire por tierra el trabajo que tantas otras llevan a cabo para que el delito de violación sea castigado justamente y las denuncias no sean en vano, me parece totalmente vergonzoso e indigno, además de que le esté haciendo un flaco favor a las víctimas que sufren de verdad.

Si una mujer mantiene relaciones sexuales consentidas, por pasar un rato agradable, con uno o más hombres, con grabaciones y selfies o sin ellos, y después se da cuenta de que ha sido un error, que asuma su traspié de la forma más digna posible, pero que nunca frivolice con un tema como el abuso sexual, que hay muchas víctimas que pueden salir perjudicadas y su credibilidad está en juego cuando se ven salpicadas por denuncias falsas.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Dicen por ahí...

Siempre me pasa igual: cuando ya tengo pensado un próximo tema sobre el que poder escribir, de repente se me cruza otro por mi mente, no intencionadamente, sino más bien por algo que he leído, me han contado o, como en este caso,  algo de lo que he sido testigo recientemente. Esta vez me he desviado un poco de los temas principalmente femeninos, que es de lo que suelo y procuro escribir y me he adentrado en el mundo de los rumores, el cotilleo, el chismorreo… que  es algo que tod@s hemos vivido en nuestras propias carnes y, por qué no, en muchas ocasiones ayudamos a alimentar con nuestras “sabias” aportaciones.

Y cómo no, si el cotilleo es el deporte nacional en nuestro país, al igual que en el caso del futbol, en esto del critiqueo gratuito  y soltar perlas de otros, hay diferentes niveles y categorías, según el número de seguidores y de alcance que pueda conseguir el chismoso profesional, pero yo los he querido diferenciar básicamente en dos niveles.
Los cotillas de segunda, que es donde me incluyo yo, si tenemos que ponernos a la faena en esto de rumorear, preferimos hacerlo en campo cerrado y en la intimidad con los amigos de confianza, con los que sabes que la conversación se va a quedar ahí, entre las tazas de café vacías. Porque el chismorreo, si no traspasa paredes evitando afectar a la vida de nadie, y no alcanza los grados de crueldad y vejación, puede ser entretenido ¡e incluso constructivo! Puedes poner verde a tu jefe con una compañera de trabajo para desahogarte o puedes comentar con una amiga lo mal que le sienta el nuevo color del pelo a Fulanita por aburrimiento, pasas el rato y punto, pero sin maldad.
Pero luego están los cotillas de primera división, y estos sí que saben a lo que van, y van a hacer daño. Mira que en esto del “marujeo“ siempre hemos destacado nosotras, las mujeres, porque según ellos todas somos “unas arpías que nos tiramos mierda las unas a las otras y somos malas, todas” (palabras textuales de mi hermano). Pero por lo que he comprobado, yo que me he visto como objeto del cotilleo cruel y también he sido testigo de cómo lo han sufrido personas cercanas a mí, puedo decir que a la hora de vomitar chismes y despellejar a personas con intención de hacer daño, aquí no hay distinción de sexos. Los chismosos de primera división (ellos y ellas) ya juegan en otro nivel y con otras herramientas más sofisticadas, pero a su vez son los que nunca dan la cara ni asumen el contenido de sus rumores. Estos cotillas deben tener una gran facilidad para calar a la gente, porque cuando tienen que sembrar su semilla de veneno, saben exactamente a qué persona contarle el chisme para que se extienda como una bomba expansiva, un chisme que, puede que sea cierto o puede que no, no se molestan en verificarlo, la intención es que se sepa y cuanto más mejor.  

Además, los cotillas de primera división lo tienen cada vez más fácil con el internet y las redes sociales: cuelgan el bulo en la red con nombre anónimo y que la pelota cada vez se haga más grande, la mierda salpicará a unos cuantos, pero el astuto cotilla ya estará bien lejos. Este es uno de los problemas de internet, que cualquiera tiene licencia de publicar rumores y mentiras que afectan a otras personas, sin haberse molestado en asegurarse si era cierto o no. Los chats que podemos encontrar en diferentes blogs y redes sociales pueden llegar a ser destructivos y peligrosamente nocivos para la autoestima de alguien y para las relaciones entre las personas. Porque no deja de ser un total acto de persecución social.
Está clarísimo que siempre vendrá alguien a contarnos algo sobre gente que conocemos, eso siempre ha sido así, es y será, pero después de esta explicación de las dos clases de cotillas que andan por el mundo, la diferencia de estas situaciones se encuentra, sin lugar a dudas, en la intención. También los receptores del rumor malintencionado somos responsables y tenemos que saber hacer un buen placaje de éste, para que no se extienda más, porque ya lo dice el refranero: “El chismoso escucha una pequeña brisa y la convierte en un ciclón” o “No todos repiten los chismes que oyen, otros los mejoran”, evitémoslo.
Pero, ¿cómo lo evitamos? No quería ponerme filosófica, pero no me lo he podido impedir y llevar ahora puestas las gafas de pasta ayuda mucho a crecerme y me hace sentir intelectual y cooltureta... Bueno, en realidad no encontraba mejor forma para explicarlo y he buscado en internet la solución. ¿Quién no conoce a Sócrates (de oídas, al menos)? En el diálogo de éste señor, conocido como “El triple filtro”, podemos encontrar la respuesta para saber actuar ante los cotillas de primera división (los de segunda somos inofensivos), ahí va la versión resumida:

“Un conocido se acercó a Sócrates para contarle algo sobre uno de sus amigos, pero Sócrates antes de escucharlo, decidió hacerle un pequeño examen, el examen del triple filtro. Socrátes decidió filtrar lo que aquel conocido iba a contarle de su amigo por tres filtros diferentes: el filtro de la verdad, el filtro de la bondad y el filtro de la utilidad. Por lo tanto, le hizo tres preguntas relacionadas con cada uno de los filtros: 
-¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto? (Filtro de la verdad)
-¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo? (Filtro de la bondad)
-¿Será útil para mí lo que vas a decirme de mi amigo? (Filtro de la utilidad)
Después de que el conocido admitiera que no estaba seguro de si era verdad aquello que iba a contarle, que tampoco era bueno y no le sería útil, Sócrates concluyó que ¿por qué decírselo entonces?”

En fin, una estrategia útil a llevar a cabo ante un chisme, crítica o rumor, sería aplicar este triple filtro. No solo cuando recibamos un comentario sino también a la hora de querer contarlo nosotros podemos ponerlo en práctica, aunque puede que no sea fácil de primeras. Pero puede ser que así nos ahorremos satisfacer a quienes quieren hacer daño, no malgastemos energía con momentos de ira y evitemos el sufrimiento de muchas personas.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Bimba al desnudo y sin complejos

Iba a publicar otra cosa que tenía ya preparada, pero esta noticia no la podía dejar pasar por alto, no solo por su impacto sino por su calidad humana.
Todas conocemos a la modelo, cantante, DJ… en fin, artista polifacética, Bimba Bosé. No es de extrañara viniendo de la familia de la que viene, en la que se ha practicado todo tipo de estilos artísticos. La musa del excéntrico diseñador David Delfín siempre ha sido conocida por su peculiaridad, no solo a la hora de elegir sus estilismos sino por muchas facetas suyas en general. Puede que no sea una modelo perfecta y que nunca aspire a desfilar para Victoria`s Secret, pero es una auténtica transgresora de la moda, capaz de convertir la belleza andrógina en un arte y todo un sello de identidad y para eso no vale cualquier “angelito”.

Pero Bimba esta vez no está en boca de todos por nada referente a la moda o la publicidad, bueno en cierto modo sí. A ella le gusta colaborar y formar parte de proyectos novedosos, por eso no es raro que haya amadrinado a la nueva revista de moda Vein Magazine, protagonizando la portada de su primera publicación. La noticia ha corrido como la pólvora y se ha convertido en un viral de las redes sociales y de internet en general, porque la polifacética modelo española ha posado mostrando las secuelas de su mastectomía.
Pongo en antecedentes a quien no lo sepa: como le ocurre cada día a tantas otras mujeres anónimas, Bimba Bosé fue intervenida por un cáncer de mama el pasado mes de Abril, por suerte todo salió bastante bien, a pesar de los riesgos que podrían haber y por ahora continúa con un tratamiento de quimioterapia como procedimiento complementario. Aún así, apenas ha cancelado eventos de su vida profesional y social, continuando con su apretada agenda y cinco meses después de la intervención médica, deja sus complejos a un lado y no teme mostrar al mundo su único pecho y la cicatriz que le sirve como recordatorio de la terrible experiencia que supone pasar por una enfermedad como ésta.
Y, ¿qué decir ante esto? Pues que puede que le falte un pecho, pero con ésta portada ha demostrado que tiene un par de ovarios  y con eso creo que tiene más que de sobra y que a su lado las FEMEN son unas aficionadas en esto de enseñar los atributos. Ante todo, con eso no menosprecio para nada la valentía que demuestran todas esas mujeres que cada día luchan por combatir el cáncer de mama, pero cada uno lucha con las armas que tiene y con las que mejor se le dan y Bimba ha utilizado su imagen, mutilada pero igual de bella, extravagante y original que siempre, para recordar a la gente que el problema del cáncer de mama está ahí todos los días, no solamente el Día Mundial de esta enfermedad, que es cuando parece que se acuerda todo el mundo.

Tal vez esta sea la mejor publicidad que pueda recibir esta nueva revista y que la imagen de portada de Bimba Bosé ayude mucho en sus ventas, pero más allá del márketing, quedémonos con el mensaje gráfico que nos manda la modelo, su manera de alentar y transmitir valor y esperanza a aquellas que se encuentran en plena batalla contra el cáncer.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Lo post vacacional irradia negatividad

¡Hola amig@s mi@s! Seguro que en toda esta semana va a haber más de uno con una depresión de caballo: ha empezado septiembre y este mes se asocia con el final de esas vacaciones que tan disfrutadas han sido durante agosto… ¡empieza el arduo proceso del síndrome post vacacional!
Y mucha gente pensará, “Y ésta, ¿por qué tanto entusiasmo y tanta exclamación, si lo normal sería que estuviera escribiendo con el “modo insípido” activado, o simplemente no tener ganas ni de escribir?”. Ay amig@s mi@s, lo que ocurre es que ya escribo desde otra óptica, a diferencia de muchos, yo he sido de esos pocos pringados que han tenido sus días de descanso en julio (por imposición) y al llegar agosto me he encontrado con todos mis amigos de vacaciones y haciendo planes, mientras yo me mordía las uñas de envidia y, sobre todo al principio, me invadía una sensación de desgana y aburrimiento por ir a trabajar que me duraba hasta la noche de esa jornada y comenzaba otra vez al día siguiente. Supongo que pasé mi particular depresión post vacacional.

Depresión post vacacional, estrés post vacacional… ¡joder si es que la palabra post vacacional no trae nada bueno ni intentándolo! Todo es negatividad: ansiedad, presión, readaptación forzada, vuelta a los horarios matadores, retomar ese estilo de vida tan estresante y con esa sensación de ir a mil por hora, reencuentros indeseados con el jefe y algún compañero cabrón…
Pero como en casi todo, hay un perfil de personas que con mayor frecuencia presentan estrés post vacaciona: generalmente son aquellas personas que toman pocos días  libres, las que retornan de modo abrupto al trabajo, las que tuvieron un año crítico por diversos motivos o las que sufrieron pérdidas importantes en este último periodo o simplemente aquellas que no logran descansar, como es el caso de muchas mujeres con hijos muy pequeños.
 Y es que, ¿Qué ama de casa con trabajo remunerado o no consigue tener unas
vacaciones como Dios manda? Durante el año tienen que sacar una casa y la educación de unos hijos adelante y si a eso se le suma la  jornada laboral, es para morirse. Y claro, cuando llegan las “idílicas” vacaciones familiares, que suelen ser en un camping, la casa del pueblo o algo por el estilo para que dé juego con los críos, el factor estresante sigue estando ahí: tareas domésticas y gritos de niños. Así no descansa nadie. Creo que las amas de casa son las que más sufren en silencio este síndrome, las más perjudicadas y a las que más difíciles de detectar a veces, digamos que se lo callan porque, a diferencia del trabajo remunerado, una no puede pedirse una excedencia en casa.
Luego las grandes empresas intentan solucionarlo con sus fantásticos artículos para coleccionar en fascículos: monta tu propia maqueta de un Boeing 747, colecciona dedales de porcelana, figuritas en miniatura, sellos, monedas antiguas y gilipolleces varias, aprende a hacer ganchillo o a pintar al óleo fácilmente… Una piensa, “Venga, voy a empezar a montar una casita de muñecas, así me será más fácil afrontar este mes y a lo mejor consigo hacer algo creativo”. El primer fascículo sale tirado de precio, así te enganchan, el segundo y tercero lo vas comprando y con el cuarto ya has mandado ese proyecto creativo a la mierda, porque faltan piezas, las que hay no encajan y si no tiras la puñetera maqueta a la basura acabarás cometiendo un asesinato.
Pues sí, parece ser que todo lo que tiene que ver con el final del verano y la vuelta al trabajo está abocado al desastre y al desespero. Incluso el regreso a la rutina de septiembre está asociado al alto número de divorcios que se producen, en comparación con el resto del año, un tema del que hablé precisamente el año pasado por estas fechas: 
A pesar de todo esto, no todo tiene porqué ser una mierda, hablando en plata. Para muchas personas el regreso a la rutina es algo casi necesario para sus vidas, los colegios abren sus puertas dando cabida a los niños y sus insoportables gritos, la programación de la TV vuelve a ser interesante y regresan las series a las que estamos enganchados, el estrés playero y las operaciones salida llegan a su fin y ya comenzamos a divisar los momentos de sofá y manta… En fin, que si lo miramos bien, no tiene porqué ser malo… o puede ser solo una manera de autoconvencerme para no caer en el desespero o en la temible depresión post vacacional, otra vez.
Sea como sea, que cada cual afronte septiembre del mejor modo que pueda, como ya he dicho, yo sobreviví a agosto, ¡que fue peor con diferencia!

martes, 19 de agosto de 2014

Cine para Ellas

Hoy, mientras me entretenía con uno de mis adictivos hobbies del móvil, que es ojear el IMDb (una conocida base de datos de películas, actores, últimas noticias en cine…) navegando entre títulos de diferentes géneros y su elenco de actores y actrices, se me ha ocurrido hablar de cine, pero no de cualquier cine sino de filmes dedicados al público homosexual y a historias y tramas en las que las protagonistas son lesbianas.
En la gran mayoría de tramas, ya sea en películas románticas, de acción, terror, drama, aventura… suele haber una pareja principal o un personaje que termina sintiendo atracción por alguien, hay historias de amor, escenas tórridas, simple seducción o lo que indique el guión. Pero por lo general, las personas nos hemos acostumbrado a los protagonistas formados por una pareja heterosexual, desde Lauren Bacall y Humphrey Bogart a Julia Roberts y Richard Geere, eso metiéndome más en el género romántico, y nos sentimos identificados con lo que sienten y lo que les ocurre como pareja, al menos yo como mujer heterosexual que soy pero, ¿y una mujer que se siente atraída por mujeres? Si, puede identificarse con la historia, imaginando que el papel de Richard Geere lo interpreta otra mujer. Pero no creo que sea lo mismo, por mucho que una intente meterse en la historia y ponga todo de su parte, ni las dificultades que puedan vivir los personajes heterosexuales de las películas, ni los problemas, ni las relaciones íntimas, ni el modo de afrontar diferentes facetas de sus vidas ni muchas otras cosas que ahora mismo no se me ocurren, son iguales a como puedan vivirlas y sentirlas una persona con tendencias homosexuales.
Por suerte, a la hora de crear una película que hable de las relaciones humanas, el cine no ha dejado de lado  a éste sector del público, aunque a veces hay que rebuscar hasta dar con una película adecuada, una que pueda poner una chica un sábado por la tarde para verla tranquilamente en casa con su novia, o simplemente para que todo aquel a quien le guste el cine y sienta curiosidad por cualquier historia o drama humano, pueda aprender más sobre los sentimientos de otras personas.
Me he tomado la libertad de hacer un listado con algunas películas de temática lésbica, que cuentan historias de mujeres y entre mujeres, sus inquietudes, sueños, problemas, alegrías y dramas, sus pasiones y relaciones entre ellas. Ahí va:
Boys don´t cry. Es una producción de cine independiente, basada en la historia real de Brandon Teena, un joven transexual que fue violado y asesinado el 31 de diciembre de 1993 por sus amigos masculinos cuando descubrieron que tenía genitales femeninos (él nació biológicamente como mujer, pero vivía como hombre). Galardonada con numerosos premios cinematográficos, entre ellos, el Oscar a Hillary Swank como mejor actriz protagonista.
Habitación en Roma. Esta es producto español y trata de dos hermosas mujeres, Natasha, rusa y Alba, española, se encuentran por primera vez una noche en Roma, tras hablar y contarse sus respectivas vidas; las dos comprenderán que les ha invadido un sentimiento que jamás hasta entonces habían sentido; un verdadero amor. Tras el alba, deciden que sus caminos deben separarse, aunque no todo es malo, ya que en aquella habitación siempre quedará el recuerdo de un amor perfecto, puro, sin fallos, que les recordará que al menos una vez en su vida, han sentido un amor así por alguien.

Los chicos están bien. Comedia dramática estadounidense en la que Nic (Annette Bening) y Jules (Julianne Moore) son una pareja casada lesbiana residente en California. Cada una ha dado a luz a un niño con el mismo donante de esperma. Nic, una obstetra, es el principal sostén y el pariente estricto, mientras que Jules, un ama de casa que se está iniciando un negocio de diseño de paisaje, es más relajada. El hijo menor quiere encontrar a su donante de esperma, pero tiene que tener 18 años para hacerlo. Él pide a su hermana de 18 años de edad, ponerse en contacto con el banco de esperma y determinan que Paul (Mark Ruffalo) es el donante. Los tres se encuentran.
Joni está impresionada por su estilo de vida bohemia, y Paul se entusiasma por estar en sus vidas. Joni y Laser juran guardar el secreto para no molestar a sus madres. Sin embargo, Jules y Nic lo averiguan e invitan a Paul a cenar. Cuando Jules revela que ella tiene un negocio de diseño de paisajes, Paul solicita sus servicios para arreglar su jardín. Jules está de acuerdo, pero a Nic no le gusta la idea.
Si las paredes hablasen: mujer contra mujer. A esta película le dediqué un post en este blog, concretamente el 20 de diciembre de 2012, en el archivo está para más información. Pero resumiendo, es un telefilme estadounidense del año 2000 ganador de un premio Emmy y un Globo de Oro. La película sigue las historias de tres parejas distintas de lesbianas en tres momentos temporales diferentes pero en una misma casa. La primera historia tiene lugar en 1961, y presenta a Vanessa Redgrave como Edith Tree. Trata de la muerte de su amante y pareja del alma, Abby Hedley (interpretada por Marian Seldes), y la exclusión que sufre Tree de los subsiguientes asuntos "familiares". La segunda historia, protagonizada por Chloë Sevigny y Michelle Williams, se sitúa en 1972, y trata sobre las duras divisiones que tuvieron lugar dentro del movimiento feminista de la época. La tercera historia ocurre en el "momento presente", es más amena y ligera, y tiene como protagonistas a Sharon Stone y Ellen DeGeneres, que interpretan a una pareja de lesbianas que intentan tener un hijo.
Monster. En mi opinión, una película muy dura, narra la historia real de Aileen Wuornos, exprostituta ejecutada en 2002 por haber matado a siete hombres entre 1989 y 1990. El papel de Aileen Wuormos fue interpretado magistralmente por Charlize Theron, quien tuvo que hacer un cambio físico radical y el de su amante Shelby Wall por Christina Ricci(el verdadero nombre de la amante de Wuormos era Tyria Moore, pero su nombre, edad y apariencia en la película fueron modificados por razones legales). La película fue escrita y dirigida por Patty Jenkins.

Este es mi pequeño recopilatorio de cine para cualquiera que quiera adentrarse en las tramas enfocadas más hacia los sentimientos de las personas, pero sobre todo para Ellas, mujeres que se sienten atraídas por mujeres y que necesitan gozar de películas en las que puedan verse identificadas con el fondo de los personajes.

Seguramente me dejo muchísimas en el tintero, hay tantas cintas de cine lésbico y que mucha gente, incluida yo, no conoce, que animo a que comparta títulos quien quiera.

sábado, 16 de agosto de 2014

De la Generación Brigitte al Topless Tour: cincuenta años de topless

Este verano justamente se cumple medio siglo de la revolución que supuso que la espectacular Brigitte Bardot se paseara con el torso desnudo por las playas de Saint Tropez. En aquella época era un acto de rebeldía, algo inimaginable que solo se le ocurriría hacer a las más osadas, como la guapísima artista francesa. Pero, ¿y hoy?
Después de cinco décadas de historia de topless se ha querido hacer un estudio sobre esta práctica veraniega en las nuevas generaciones.
Quizás no se hubiera hablado de esto en algunos medios si las cifras no hubiesen sido tan sorprendentes como que entre las francesas de hoy en día, el 35% se niega completamente a ir con las lolitas al aire por la playa, teniendo en cuenta que Francia es la patria del topless. Y España tampoco se queda corta, porque en un sondeo entre 1200 mujeres, se confirma que el semidesnudo es “un fenómeno a la baja entre las jóvenes: el 60% de las mujeres consultadas de entre 15 y 25 años aseguraban no hacer topless mientras que casi 6 de cada 10 de entre 26 y 35 sí”. Por lo tanto amigas mías, la ruptura generacional es una de las claves de este fenómeno. Las más pudorosas en cuanto a enseñar sus atributos delanteros son las chicas de entre 18 a 24 años, aunque parece mentira, no tienen reparos en enseñar cacha y lucir transparencias en las discotecas (porque de noche todos los gatos son pardos), pero lo de ir con las tetillas al aire entre bañistas ya no lo ven tan claro.

Pero entonces… ¿porqué? Hay muchas teorías con respecto a este fenómeno de la desnudez (o mejor dicho, a la falta de ella). Psicólogas, sexólogas y sociólogas se han estado comiendo el tarro últimamente para dar una respuesta coherente a todo esto, se dice que las jóvenes de ahora se sienten sensibilizadas con las campañas de cáncer de mama y por ello no quieren exponer sus pechos al sol, creen que la imagen del pecho al desnudo está muy vinculado con la filosofía de las FEMEN o simplemente piensan que eso de enseñar las tetas es de ser unas frescas. Pero lo cierto es que su explicación está más por encima que todo eso.
“El topless no tiene marcha atrás, nadie se va a sorprender de que haya una mujer que vaya mostrando su pecho, pero por otro lado ya no tiene ese efecto liberador y rompedor que poseía antes”, explica la psicóloga  Pilar Varela. Y con ello, quiere decir que la generación de nuestras madres y abuelas pertenecientes a los años 60 y 70, la Generación Brigitte las llamaría yo, tenían mucho por lo que luchar, vivían reprimidas en una sociedad en la que no podían sentirse mujeres libres e iguales a los hombres y el simple gesto de andar por la playa haciendo topless, se convirtió en una seña reivindicativa, un acto de rebeldía para poder mostrarse como mujeres, sexuales, libres y naturales.
Pero ahora que el exhibicionismo es legal y que las mujeres se sienten más liberadas en la actualidad, se ha producido un cambio de perspectiva: el topless ya no tiene tanto sentido en cuanto que ya no hay tanto que reivindicar, ya no nos son necesarias tantas conductas de autoafirmación y como expresión revolucionaria ha perdido bastante fuelle, ya que enseñar las tetas a la sociedad ya no tiene nada de novedoso ni de prohibido. En resumen, se ha pasado de moda.
Además, tengamos en cuenta que los cánones de la moda de nuestros tiempos exigen, por un lado unos cuerpos esculturales con medidas imposibles para el resto de mortales, que hacen las más jóvenes sientan más pudor a la hora de enseñar su cuerpo semi desnudo, al no cumplir con lo establecido. Por otro lado,  cada vez se impone y gana más terreno la belleza andrógina, las mujeres adoptan roles masculinos y viceversa, y el hecho de aparentar menos femineidad en la vestimenta y apariencia en general es sinónimo de buen estilo y de modernidad.
Y a todo esto se le tendría que añadir el fenómeno de la mamoplastia, algo que se da en ambientes de más poder adquisitivo: mujeres que pueden y por lo tanto se operan para agrandar sus pechos pero que, por miedo a que una cicatriz les delate, se abstienen de mostrar sus nuevas y artificiales mamas al público. Un  añadido más al descenso de la práctica del topless.
 Entonces, ¿ahora que se lleva? Está claro que la mayoría de las jóvenes prefieren, al menos en las jornada playeras, insinuar pero no enseñar. Pero seamos sinceras, por muy pudorosas que podamos ser, no podemos evitar, de vez en cuando, mostrar la pechonalidad que tenemos cada una y deleitarnos por habernos atrevido a hacerlo,
sobre todo cuando estamos en lugares en los que sabemos que no nos vamos a encontrar con ningún conocido. Por eso, para dejar constancia de su osadía, muchas se han aficionado al “topless tour” , que no es otra cosa más que mostrar la espalda desnuda como complemento al paisaje más exótico. Las que lo practican no vuelven sus pechos a la cámara sino que los dejan para la imaginación de quienes miran sus fotos que quedan reflejadas en las redes sociales.
Así que el topless ya no se lleva, pero no lo podemos abandonar del todo.

lunes, 11 de agosto de 2014

Mujeres encadenadas

Hoy quiero ponerme más seria en comparación a los últimos posts que he colgado en anteriores semanas. Últimamente he oído hablar más que de costumbre a cerca de Israel, su sociedad y todo lo que le rodea y mira por donde, me percaté de ciertas “costumbres ancestrales”  que forman parte del modo de actuar del pueblo judío. Desde luego, la comunidad judía siempre se ha enorgullecido de su historia, sus prácticas cotidianas y sobre todo de sus tradiciones.

Sin embargo, tanto hablar del judaísmo y de toda la calidez y unión que le caracteriza, que por otro lado está muy bien, recientemente me entero de la existencia, y bastante numerosa, en esas comunidades, de la mujer agunot o lo que es lo mismo, la mujer encadenada.
Digamos que cuando un matrimonio judío, como tantos otros,  no funciona y la mujer desea divorciarse, ésta no lo tiene tan fácil porque para que realmente ella quede divorciada en su totalidad y desvinculada de su marido, éste tiene que concederle el Get. El Get es lo que viene a separar, a romper el matrimonio, es más, si el marido no le concede a su esposa el Get, ella no podrá rehacer su vida sentimental con otro hombre y mucho menos aún volver a casarse y formar una familia nuevamente ya
que los hijos que pueda tener en otra relación serán tachados de ilegítimos y ellas estigmatizadas dentro de su comunidad.
 La mayoría de las víctimas, para qué engañarnos, son mujeres, las “agunot” que no pueden casarse (por el rito judío) hasta que su esposo decida darles el Get. Pero también existen hombres “amarrados” a su pareja, pocos, pero existen, y son aquellos cuyas esposas se niegan a recibir el divorcio y no acuden al tribunal rabínico y por lo tanto, el Get no se puede llevar a cabo. Qué manera de privarle el derecho a ser feliz a la persona a quien supuestamente se le ha querido tanto, ¿no?
Según las propias palabras de un rabino: “El matrimonio es una sociedad de dos. Firmaron ambos un compromiso que sólo ellos pueden romper, no los rabinos. Tanto el hombre como la mujer pueden pedir el divorcio, pero sólo el hombre lo puede otorgar, pero siempre con el consentimiento de la mujer”. Lo que vienen a decir estas palabras es que, aunque el matrimonio es un compromiso de dos y los dos tienen su “voto”, quién tiene realmente la sartén por el mango es el marido. Existen casos de abuso en que se pide un “rescate” a la esposa a cambio de la disolución religiosa del matrimonio, un chantaje, en pocas palabras.  En los casos en que el hombre se niega a dar el divorcio, las autoridades comunitarias y/o rabínicas lo convocan hasta en tres ocasiones e intentan convencerlo, llegando a aplicar presión para obligarlo, aunque no pueden otorgar el divorcio arbitrariamente.
Por lo tanto, el hombre puede condicionar la obtención del Get  o negarlo completamente. Desde luego que esos comportamientos han sido y siguen siendo denunciados, no solamente por lo machista de la situación con respecto a la posición de la mujer sino por los problemas que puede crear en la sociedad judía provocando serios enfrentamientos. Y es que las Escrituras consideran que se puede azotar a un hombre que se niega a dar el Get a su esposa, aunque esa sería una solución muy arcaica y poco ética, y más teniendo en cuenta lo que intento denunciar aquí. A la vez, en Israel, hay tribunales rabínicos, que pueden hacer valer el peso de la ley: si un hombre se rehusa a dar el Get, y se justifica que se tiene que divorciar, se le obliga, llegando incluso a sacarlo de la comunidad, publicar la situación o bajo pena de cárcel, pero en otros países no se puede usar este método.

Desde luego, esto a día de hoy sigue siendo un problema que preocupa no solo a los rabinos, que intentan buscar soluciones lo menos conflictivas posibles, sino para la sociedad en general, y por ello existen las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres Yad La'isha y Mavoi Satum, quienes señalan una cifra global de agunot de varios miles y sostienen que más mujeres judías sufren de extorsión financiera y de custodia de sus maridos para obtener un divorcio. Anualmente estas organizaciones marcan su lucha el Día Internacional de la Agunah, saben que las redes sociales tienen un gran poder de difusión, así que las campañas a través de Facebook para crear conciencia y convocar concentraciones a modo de protesta son algunas de sus armas para dar a conocer esta mancha en la Ley Judía.


Espero que cada vez se vayan conociendo más estas costumbres tan retrógradas que suceden incluso en sociedades que aparentemente consideramos que han progresado y son totalmente respetadas, en el caso de la judía, la del poder que otorga a un hombre la concesión del Get.