martes, 19 de agosto de 2014

Cine para Ellas

Hoy, mientras me entretenía con uno de mis adictivos hobbies del móvil, que es ojear el IMDb (una conocida base de datos de películas, actores, últimas noticias en cine…) navegando entre títulos de diferentes géneros y su elenco de actores y actrices, se me ha ocurrido hablar de cine, pero no de cualquier cine sino de filmes dedicados al público homosexual y a historias y tramas en las que las protagonistas son lesbianas.
En la gran mayoría de tramas, ya sea en películas románticas, de acción, terror, drama, aventura… suele haber una pareja principal o un personaje que termina sintiendo atracción por alguien, hay historias de amor, escenas tórridas, simple seducción o lo que indique el guión. Pero por lo general, las personas nos hemos acostumbrado a los protagonistas formados por una pareja heterosexual, desde Lauren Bacall y Humphrey Bogart a Julia Roberts y Richard Geere, eso metiéndome más en el género romántico, y nos sentimos identificados con lo que sienten y lo que les ocurre como pareja, al menos yo como mujer heterosexual que soy pero, ¿y una mujer que se siente atraída por mujeres? Si, puede identificarse con la historia, imaginando que el papel de Richard Geere lo interpreta otra mujer. Pero no creo que sea lo mismo, por mucho que una intente meterse en la historia y ponga todo de su parte, ni las dificultades que puedan vivir los personajes heterosexuales de las películas, ni los problemas, ni las relaciones íntimas, ni el modo de afrontar diferentes facetas de sus vidas ni muchas otras cosas que ahora mismo no se me ocurren, son iguales a como puedan vivirlas y sentirlas una persona con tendencias homosexuales.
Por suerte, a la hora de crear una película que hable de las relaciones humanas, el cine no ha dejado de lado  a éste sector del público, aunque a veces hay que rebuscar hasta dar con una película adecuada, una que pueda poner una chica un sábado por la tarde para verla tranquilamente en casa con su novia, o simplemente para que todo aquel a quien le guste el cine y sienta curiosidad por cualquier historia o drama humano, pueda aprender más sobre los sentimientos de otras personas.
Me he tomado la libertad de hacer un listado con algunas películas de temática lésbica, que cuentan historias de mujeres y entre mujeres, sus inquietudes, sueños, problemas, alegrías y dramas, sus pasiones y relaciones entre ellas. Ahí va:
Boys don´t cry. Es una producción de cine independiente, basada en la historia real de Brandon Teena, un joven transexual que fue violado y asesinado el 31 de diciembre de 1993 por sus amigos masculinos cuando descubrieron que tenía genitales femeninos (él nació biológicamente como mujer, pero vivía como hombre). Galardonada con numerosos premios cinematográficos, entre ellos, el Oscar a Hillary Swank como mejor actriz protagonista.
Habitación en Roma. Esta es producto español y trata de dos hermosas mujeres, Natasha, rusa y Alba, española, se encuentran por primera vez una noche en Roma, tras hablar y contarse sus respectivas vidas; las dos comprenderán que les ha invadido un sentimiento que jamás hasta entonces habían sentido; un verdadero amor. Tras el alba, deciden que sus caminos deben separarse, aunque no todo es malo, ya que en aquella habitación siempre quedará el recuerdo de un amor perfecto, puro, sin fallos, que les recordará que al menos una vez en su vida, han sentido un amor así por alguien.

Los chicos están bien. Comedia dramática estadounidense en la que Nic (Annette Bening) y Jules (Julianne Moore) son una pareja casada lesbiana residente en California. Cada una ha dado a luz a un niño con el mismo donante de esperma. Nic, una obstetra, es el principal sostén y el pariente estricto, mientras que Jules, un ama de casa que se está iniciando un negocio de diseño de paisaje, es más relajada. El hijo menor quiere encontrar a su donante de esperma, pero tiene que tener 18 años para hacerlo. Él pide a su hermana de 18 años de edad, ponerse en contacto con el banco de esperma y determinan que Paul (Mark Ruffalo) es el donante. Los tres se encuentran.
Joni está impresionada por su estilo de vida bohemia, y Paul se entusiasma por estar en sus vidas. Joni y Laser juran guardar el secreto para no molestar a sus madres. Sin embargo, Jules y Nic lo averiguan e invitan a Paul a cenar. Cuando Jules revela que ella tiene un negocio de diseño de paisajes, Paul solicita sus servicios para arreglar su jardín. Jules está de acuerdo, pero a Nic no le gusta la idea.
Si las paredes hablasen: mujer contra mujer. A esta película le dediqué un post en este blog, concretamente el 20 de diciembre de 2012, en el archivo está para más información. Pero resumiendo, es un telefilme estadounidense del año 2000 ganador de un premio Emmy y un Globo de Oro. La película sigue las historias de tres parejas distintas de lesbianas en tres momentos temporales diferentes pero en una misma casa. La primera historia tiene lugar en 1961, y presenta a Vanessa Redgrave como Edith Tree. Trata de la muerte de su amante y pareja del alma, Abby Hedley (interpretada por Marian Seldes), y la exclusión que sufre Tree de los subsiguientes asuntos "familiares". La segunda historia, protagonizada por Chloë Sevigny y Michelle Williams, se sitúa en 1972, y trata sobre las duras divisiones que tuvieron lugar dentro del movimiento feminista de la época. La tercera historia ocurre en el "momento presente", es más amena y ligera, y tiene como protagonistas a Sharon Stone y Ellen DeGeneres, que interpretan a una pareja de lesbianas que intentan tener un hijo.
Monster. En mi opinión, una película muy dura, narra la historia real de Aileen Wuornos, exprostituta ejecutada en 2002 por haber matado a siete hombres entre 1989 y 1990. El papel de Aileen Wuormos fue interpretado magistralmente por Charlize Theron, quien tuvo que hacer un cambio físico radical y el de su amante Shelby Wall por Christina Ricci(el verdadero nombre de la amante de Wuormos era Tyria Moore, pero su nombre, edad y apariencia en la película fueron modificados por razones legales). La película fue escrita y dirigida por Patty Jenkins.

Este es mi pequeño recopilatorio de cine para cualquiera que quiera adentrarse en las tramas enfocadas más hacia los sentimientos de las personas, pero sobre todo para Ellas, mujeres que se sienten atraídas por mujeres y que necesitan gozar de películas en las que puedan verse identificadas con el fondo de los personajes.

Seguramente me dejo muchísimas en el tintero, hay tantas cintas de cine lésbico y que mucha gente, incluida yo, no conoce, que animo a que comparta títulos quien quiera.

sábado, 16 de agosto de 2014

De la Generación Brigitte al Topless Tour: cincuenta años de topless

Este verano justamente se cumple medio siglo de la revolución que supuso que la espectacular Brigitte Bardot se paseara con el torso desnudo por las playas de Saint Tropez. En aquella época era un acto de rebeldía, algo inimaginable que solo se le ocurriría hacer a las más osadas, como la guapísima artista francesa. Pero, ¿y hoy?
Después de cinco décadas de historia de topless se ha querido hacer un estudio sobre esta práctica veraniega en las nuevas generaciones.
Quizás no se hubiera hablado de esto en algunos medios si las cifras no hubiesen sido tan sorprendentes como que entre las francesas de hoy en día, el 35% se niega completamente a ir con las lolitas al aire por la playa, teniendo en cuenta que Francia es la patria del topless. Y España tampoco se queda corta, porque en un sondeo entre 1200 mujeres, se confirma que el semidesnudo es “un fenómeno a la baja entre las jóvenes: el 60% de las mujeres consultadas de entre 15 y 25 años aseguraban no hacer topless mientras que casi 6 de cada 10 de entre 26 y 35 sí”. Por lo tanto amigas mías, la ruptura generacional es una de las claves de este fenómeno. Las más pudorosas en cuanto a enseñar sus atributos delanteros son las chicas de entre 18 a 24 años, aunque parece mentira, no tienen reparos en enseñar cacha y lucir transparencias en las discotecas (porque de noche todos los gatos son pardos), pero lo de ir con las tetillas al aire entre bañistas ya no lo ven tan claro.

Pero entonces… ¿porqué? Hay muchas teorías con respecto a este fenómeno de la desnudez (o mejor dicho, a la falta de ella). Psicólogas, sexólogas y sociólogas se han estado comiendo el tarro últimamente para dar una respuesta coherente a todo esto, se dice que las jóvenes de ahora se sienten sensibilizadas con las campañas de cáncer de mama y por ello no quieren exponer sus pechos al sol, creen que la imagen del pecho al desnudo está muy vinculado con la filosofía de las FEMEN o simplemente piensan que eso de enseñar las tetas es de ser unas frescas. Pero lo cierto es que su explicación está más por encima que todo eso.
“El topless no tiene marcha atrás, nadie se va a sorprender de que haya una mujer que vaya mostrando su pecho, pero por otro lado ya no tiene ese efecto liberador y rompedor que poseía antes”, explica la psicóloga  Pilar Varela. Y con ello, quiere decir que la generación de nuestras madres y abuelas pertenecientes a los años 60 y 70, la Generación Brigitte las llamaría yo, tenían mucho por lo que luchar, vivían reprimidas en una sociedad en la que no podían sentirse mujeres libres e iguales a los hombres y el simple gesto de andar por la playa haciendo topless, se convirtió en una seña reivindicativa, un acto de rebeldía para poder mostrarse como mujeres, sexuales, libres y naturales.
Pero ahora que el exhibicionismo es legal y que las mujeres se sienten más liberadas en la actualidad, se ha producido un cambio de perspectiva: el topless ya no tiene tanto sentido en cuanto que ya no hay tanto que reivindicar, ya no nos son necesarias tantas conductas de autoafirmación y como expresión revolucionaria ha perdido bastante fuelle, ya que enseñar las tetas a la sociedad ya no tiene nada de novedoso ni de prohibido. En resumen, se ha pasado de moda.
Además, tengamos en cuenta que los cánones de la moda de nuestros tiempos exigen, por un lado unos cuerpos esculturales con medidas imposibles para el resto de mortales, que hacen las más jóvenes sientan más pudor a la hora de enseñar su cuerpo semi desnudo, al no cumplir con lo establecido. Por otro lado,  cada vez se impone y gana más terreno la belleza andrógina, las mujeres adoptan roles masculinos y viceversa, y el hecho de aparentar menos femineidad en la vestimenta y apariencia en general es sinónimo de buen estilo y de modernidad.
Y a todo esto se le tendría que añadir el fenómeno de la mamoplastia, algo que se da en ambientes de más poder adquisitivo: mujeres que pueden y por lo tanto se operan para agrandar sus pechos pero que, por miedo a que una cicatriz les delate, se abstienen de mostrar sus nuevas y artificiales mamas al público. Un  añadido más al descenso de la práctica del topless.
 Entonces, ¿ahora que se lleva? Está claro que la mayoría de las jóvenes prefieren, al menos en las jornada playeras, insinuar pero no enseñar. Pero seamos sinceras, por muy pudorosas que podamos ser, no podemos evitar, de vez en cuando, mostrar la pechonalidad que tenemos cada una y deleitarnos por habernos atrevido a hacerlo,
sobre todo cuando estamos en lugares en los que sabemos que no nos vamos a encontrar con ningún conocido. Por eso, para dejar constancia de su osadía, muchas se han aficionado al “topless tour” , que no es otra cosa más que mostrar la espalda desnuda como complemento al paisaje más exótico. Las que lo practican no vuelven sus pechos a la cámara sino que los dejan para la imaginación de quienes miran sus fotos que quedan reflejadas en las redes sociales.
Así que el topless ya no se lleva, pero no lo podemos abandonar del todo.

lunes, 11 de agosto de 2014

Mujeres encadenadas

Hoy quiero ponerme más seria en comparación a los últimos posts que he colgado en anteriores semanas. Últimamente he oído hablar más que de costumbre a cerca de Israel, su sociedad y todo lo que le rodea y mira por donde, me percaté de ciertas “costumbres ancestrales”  que forman parte del modo de actuar del pueblo judío. Desde luego, la comunidad judía siempre se ha enorgullecido de su historia, sus prácticas cotidianas y sobre todo de sus tradiciones.

Sin embargo, tanto hablar del judaísmo y de toda la calidez y unión que le caracteriza, que por otro lado está muy bien, recientemente me entero de la existencia, y bastante numerosa, en esas comunidades, de la mujer agunot o lo que es lo mismo, la mujer encadenada.
Digamos que cuando un matrimonio judío, como tantos otros,  no funciona y la mujer desea divorciarse, ésta no lo tiene tan fácil porque para que realmente ella quede divorciada en su totalidad y desvinculada de su marido, éste tiene que concederle el Get. El Get es lo que viene a separar, a romper el matrimonio, es más, si el marido no le concede a su esposa el Get, ella no podrá rehacer su vida sentimental con otro hombre y mucho menos aún volver a casarse y formar una familia nuevamente ya
que los hijos que pueda tener en otra relación serán tachados de ilegítimos y ellas estigmatizadas dentro de su comunidad.
 La mayoría de las víctimas, para qué engañarnos, son mujeres, las “agunot” que no pueden casarse (por el rito judío) hasta que su esposo decida darles el Get. Pero también existen hombres “amarrados” a su pareja, pocos, pero existen, y son aquellos cuyas esposas se niegan a recibir el divorcio y no acuden al tribunal rabínico y por lo tanto, el Get no se puede llevar a cabo. Qué manera de privarle el derecho a ser feliz a la persona a quien supuestamente se le ha querido tanto, ¿no?
Según las propias palabras de un rabino: “El matrimonio es una sociedad de dos. Firmaron ambos un compromiso que sólo ellos pueden romper, no los rabinos. Tanto el hombre como la mujer pueden pedir el divorcio, pero sólo el hombre lo puede otorgar, pero siempre con el consentimiento de la mujer”. Lo que vienen a decir estas palabras es que, aunque el matrimonio es un compromiso de dos y los dos tienen su “voto”, quién tiene realmente la sartén por el mango es el marido. Existen casos de abuso en que se pide un “rescate” a la esposa a cambio de la disolución religiosa del matrimonio, un chantaje, en pocas palabras.  En los casos en que el hombre se niega a dar el divorcio, las autoridades comunitarias y/o rabínicas lo convocan hasta en tres ocasiones e intentan convencerlo, llegando a aplicar presión para obligarlo, aunque no pueden otorgar el divorcio arbitrariamente.
Por lo tanto, el hombre puede condicionar la obtención del Get  o negarlo completamente. Desde luego que esos comportamientos han sido y siguen siendo denunciados, no solamente por lo machista de la situación con respecto a la posición de la mujer sino por los problemas que puede crear en la sociedad judía provocando serios enfrentamientos. Y es que las Escrituras consideran que se puede azotar a un hombre que se niega a dar el Get a su esposa, aunque esa sería una solución muy arcaica y poco ética, y más teniendo en cuenta lo que intento denunciar aquí. A la vez, en Israel, hay tribunales rabínicos, que pueden hacer valer el peso de la ley: si un hombre se rehusa a dar el Get, y se justifica que se tiene que divorciar, se le obliga, llegando incluso a sacarlo de la comunidad, publicar la situación o bajo pena de cárcel, pero en otros países no se puede usar este método.

Desde luego, esto a día de hoy sigue siendo un problema que preocupa no solo a los rabinos, que intentan buscar soluciones lo menos conflictivas posibles, sino para la sociedad en general, y por ello existen las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres Yad La'isha y Mavoi Satum, quienes señalan una cifra global de agunot de varios miles y sostienen que más mujeres judías sufren de extorsión financiera y de custodia de sus maridos para obtener un divorcio. Anualmente estas organizaciones marcan su lucha el Día Internacional de la Agunah, saben que las redes sociales tienen un gran poder de difusión, así que las campañas a través de Facebook para crear conciencia y convocar concentraciones a modo de protesta son algunas de sus armas para dar a conocer esta mancha en la Ley Judía.


Espero que cada vez se vayan conociendo más estas costumbres tan retrógradas que suceden incluso en sociedades que aparentemente consideramos que han progresado y son totalmente respetadas, en el caso de la judía, la del poder que otorga a un hombre la concesión del Get.

miércoles, 30 de julio de 2014

La cosa más dulce

Ya hace algún tiempo que me rondaba por la cabeza hablar de esta película protagonizada por Cameron Díaz, Christina Applegate y Selma Blair. Tal vez no se trate de una obra maestra, es más, el argumento gira en torno a las aventuras (y desventuras) de Christina, Courtney y Jane, tres chicas independientes y con éxito en sus carreras y que quieren “jugar” y disfrutar de los hombres. En una de sus noches de fiestas, Christina conoce a su príncipe azul, Peter, pero desaparece rápidamente y ella se queda sin saber nada de él, salvo que su hermano contraerá matrimonio en un pequeño pueblo. Junto a Courtney, se lanzará a buscarlo. Su otra amiga Jane, se quedará en casa con su nuevo novio. En el viaje, las dos amigas vivirán diversos obstáculos como estropicios de ropa, encuentros no deseados en servicios públicos, tiendas de ropa pasada de moda pero finalmente, al llegar a la iglesia, para sorpresa de Christina se descubre que su príncipe azul es en realidad el novio de la boda. A partir de ahí, las tres amigas descubren que ya están cansadas de jugar y quieren más.

La sinopsis parece que no ofrece nada novedoso y revelador, pero no nos dejemos llevar por las sinopsis, que no proporcionan ni la mitad de la información. Si el humor masculino cuenta con títulos como American Pie o Road Trip, el equivalente femenino de ese género, sin duda, sería La Cosa Más Dulce (también conocida como The Sweetest Thing), la diferencia es que las primeras que he nombrado han sido más aclamadas y puede que los hombres tengan mucho más sentido del humor a la hora de digerir este tipo de películas.

El humor descarado de La Cosa Más Dulce ofrece escenas y tramas dignas de mención, con un cachondeo muy bien llevado. Sin duda, mi escena favorita es la del sueño de Christina, en el que un entregado Peter la agasaja a sexo oral mientras ella se zampa helados de 0% calorías, además Peter, entre otras informaciones de interés, le revela que a los hombres no les gusta que a ellos se les realice sexo oral, que eso es un bulo que no sabe de dónde salió pero con el que hay que acabar cuanto antes. Interesante sueño.
Otra secuencia bastante conocida y la más memorable de la cinta es la del número musical en un restaurante por parte de las tres protagonistas. La letra del número musical es acerca de cómo las mujeres alaban el tamaño de los genitales de los hombres: "...No puede caber aquí. Mi cuerpo es una película y la estrella es tu pene!..." Este número musical, conocido como "No Puedes Caber Aquí" o "La canción del pene", fue retirada de los cines de Estados Unidos (se puede tener armas en casa, pero hablar de penes está prohibido), aunque permaneció en las versiones para salas de otros países, ¡Menos mal! Aquí dejo el enlace para ver esa secuencia tan divertida para muchos y tan vergonzosa para otros pocos... https://www.youtube.com/watch?v=ER3PZw86NE4


Y cómo no olvidar el momento en el que Christina y Courtney regresan de la boda de Peter, cuando se encuentran su casa atestada de vecinos, policía, bomberos… Ellas entran corriendo pensando que a Jane le haya ocurrido algo horrible y se encuentran con que la pobre chica se ha quedado enganchada al piercing del pene de su novio mientras ésta le hacía una felación.
A pesar de la problemática situación, Christina y Courtney, junto con la ayuda de todos los vecinos y policías que se encuentran en la habitación, animan a Jane a relajar la “campanilla” cantando I don´t want miss a thing del grupo Aerosmith y de ese modo Jane consigue desengancharse de su novio entre vítores y aplausos.
Y desde luego hay muchísimas más escenas con las que una se partiría la raja a gusto, sobre todo porque se trata de un humor femenino a lo bestia, no la típica comedia romántica con un par de secuencias de risa y el resto todo ñoñerías.
Quizás esta peli no se merezca un Oscar, pero sí un reconocimiento aunque sea a nivel informal, ¡las mujeres necesitamos más películas de éstas! Yo me río muchísimo con las cochinadas y las locuras de Stifler en American Pie, pero me siento mucho más identificada con las ocurrencias y tonterías de Christina y sus amigas. Además, aquí no solo se habla de humor y cachondeo, la trama de la cinta también esconde el tema de las dificultades que tenemos muchas mujeres jóvenes para pasar la transición de los 30, o resumiéndolo mejor, la costosa decisión de dejar de ser alocadas y despreocupadas para comenzar a tomar decisiones más adultas. 

Por eso aquí dejo mi recomendación, quien no la haya visto le animo a hacerlo y si se puede hacer en una reunión de amigas en plan fiesta de pijamas ya sería la hostia (hablando mal)!!! Y para quién ya conozca esta película, le invito a que comente la escena con la que más se haya reído y divertido.


lunes, 21 de julio de 2014

Cómo repartimos los amigos

Así se titulaba una canción del dúo ”Ella Baila Sola” (separado, por cierto) y su letra hablaba de eso, de las rupturas de pareja, de quién es el culpable y lo más importante, de cómo leches se apañan dos personas que han compartido tanto y que ahora se llevan como el perro y el gato para repartir sus recuerdos equitativamente. Hoy toca hablar de eso, de las rupturas de pareja, con sus consecuencias más predecibles y también, por qué no, de las más rocambolescas. Y es que en una separación no todo es sota, caballo y rey.
En esta vida hay de todo y más cuando se trata de reclamar lo que uno ha aportado a una relación, y menos mal que no voy a ahondar en los divorcios (que de eso no entiendo mucho), solo en las rupturas llamémosle “informales” (de eso entiendo más). Cuando dos personas adultas rompen, se pueden comportar de las maneras más infantiles posibles, eso de presentarte en el lugar de trabajo de tu ex, en un último ataque de dignidad, con una caja llena de cosas suyas que se quedaron en tu casa, en plan “Toma que esto es tuyo y me molesta”… ¡Mentiraaaa! Seguro que más de una, antes de hacer la devolución de los enseres del ex, se ha pasado los días anteriores enrollada a su jersei u oliendo su after shave que se dejó de reserva.

También se puede dar el caso contrario: “Estás que le devuelvo esa camisa que le quedaba tan bien o ese CD tan bueno de Guns n´Roses que se dejó en mi coche, que se arrastre hasta mi para pedírmelo”… En fin, como antes decía, infantilismo puro y duro pensamos, ahora que lo leemos, pero que no nos suena nada a chino, ¿a qué no?
Pero luego tenemos otros dilemas como cuando tu pareja te regala algo que consideras valioso, un anillo, una pulsera, una chaqueta especial para ir en moto… cosas que sabes que, aunque en su momento te las regalan porque tienen un significado especial para uno de los dos o para ambos, cuestan un ojo de la cara. En muchos casos (siempre hablo de las reacciones en femenino porque es en la piel en la que mejor me puedo meter, pero estas cosas fácilmente pueden darse en ambas partes de una pareja), lo primero que se le pasa a una por la cabeza es “Estás listo si te piensas que voy a devolverte el anillo, para que luego se lo regales a cualquier golfa” y, a menos que venga él a reclamarlo, el regalo de la discordia se queda como un recuerdo/trofeo de una relación dolorosa y pasada. Otra reacción, bastante respetable, es devolver ese recuerdo especial al que lo regaló y que decida él, si lo analizamos bien, también es hacerle un putadón enorme al susodicho porque según lo que decida, si lo acepta quedará como un cerdo desgraciado que solo lo ha hecho para fastidiar a la otra persona, y si decide que lo conserve la ex pareja, su reputación puede verse afectada, quedando como un pelele calzonazos que no se atreve a pedir las cosas que, en teoría le pertenecen.

Esto es un lío ¿no? Haga lo que haga un@, siempre va a estar mal. Pero mi opinión siempre ha sido que ¿por qué hay que reclamar algo que en su momento regalaste?
Me parece de muy mal gusto que una persona le pida a otra las cosas importantes que le regaló solo porque la relación se ha acabado, cuando en su momento le fueron entregadas con cariño e ilusión. Tampoco soy partidaria de devolver un regalo del ex, en el momento en el que algo le es regalado a una persona ya le pertenece para siempre, por mucha separación que haya luego, y si no, que la gente se lo piense antes de regalar cosas de las que se pueden arrepentir. Por supuesto, todo esto no quita que, si tenemos objetos personales que pertenecen a la otra persona no debamos devolvérselo, en eso sí que creo que hay que hacerlo, pero sin espectáculo público de por medio claro. Y sí también se debe pasta, hablando ahora de temas monetarios, cuanto antes se devuelva, mejor, menos lío.
¿Y qué decir de quién se queda con la custodia del grupo de amigos? Muchos grupos se han llegado a dividir por culpa de una ruptura, los amigos tienen que tomar partido al final, intencionadamente o  no, aunque muchas veces se suelen decantar por el que se ha quedado más jodido después de la separación.
Y si se reparten los amigos, también hay que delimitar los lugares (parques, cafeterías…) que compartía la ex pareja, más que nada para no tener que verse las caras cuando uno de los dos aparezca con una nueva conquista en el restaurante X y el otro se encuentre en ese momento también allí. No, no, ya puestos a separar y repartir, no hay que dejarse nada.
Ahora, después de tanto rizar el rizo con regalos legítimos, devoluciones, esto me lo quedo, los amigos para mi y tal, debo decir que escribir sobre esto me vino a raíz de escuchar por la radio la noticia de la separación de la cantante Rita Ora con su novio, el DJ Calvin Harris. Al parecer, ella no debió pensar en las nefastas consecuencias de mezclar amor y negocios y ahora, tras su separación, el chico éste ha decidido que ella no podrá interpretar las canciones que él compuso para ella, que por cierto son por las que más se le conoce a la cantante.
Es decir: “Como te quiero tanto y cantas tan bien, te voy a componer unas canciones que van a ser un bombazo y son especialmente hechas para ti. Pero si me dejas, a la mierda todo, búscate otra forma de cantar algo”. Según el DJ, todo esto lo ha hecho para desvincularse totalmente de la artista. Según yo, eso sí que es saber dar donde más duele para una superestrella de la música. Vamos, es el claro caso de “ahora me devuelves ese colgante tan caro y tan bonito que te regalé por nuestro aniversario de los 6 meses, sí, sí, el que tiene grabadas tus iniciales, el mismo”.

Podemos pasar de la treintena que, en cuestiones de “repartir los amigos” siempre sacaremos nuestro lado más quinceañero.

viernes, 18 de julio de 2014

¡Ponte el top tú!

El tema ha traído cola y ha dado mucho que hablar durante este mes, pero las protestas de las chicas de balonmano playa han dado sus frutos y podrán vestir como quieran en las competiciones nacionales. Así lo han acordado el Consejo Superior del Deporte (CSD), y la Federación Española de Balonmano en una reunión extraordinaria. La directora general del Consejo Superior de Deportes, Ana Muñoz, ha reconocido que el carácter obligatorio del top y la braguita (más bien bikini…) puede resultar sexista.Ante tal normativa absurda en la que claramente se deja ver una auténtica desigualdad entre el hombre y la mujer deportista (de la que yo todavía no entiendo su finalidad), algunas de las jugadoras implicadas dieron su opinión y de ellas se sacan dos argumentos bastante convincentes para que prescindamos de ella, al menos, en el ámbito nacional, porque luchar contra esta norma sexista a nivel internacional costaría mucho más trabajo. A lo que iba, por un lado, una de las jugadoras afectadas planteaba lo poco prácticos que son los uniformes minúsculos que exige la Federación, ya que la piel queda totalmente expuesta mientras se practica un deporte en el que ellas caen continuamente al suelo, se deslizan por la arena y se hacen rozaduras; por otro lado, se está ofreciendo una visión muy equivocada del deporte de balonmano, en el que parece que solamente jugarán en niveles profesionales chicas con medidas casi perfectas, a las que les siente bien un top y una braguita de escasos centímetros y ofrezcan una buena imagen, convirtiéndose esto más que en un deporte, en un espectáculo de exhibición.
Ahora que parece que todo se ha solucionado llego yo y vuelvo a remover la mierda. Aunque este tema no lo saco hoy por continuar con el “morbillo” de la polémica, pensándolo bien, es necesario tener muy presentes noticias como ésta, para hacernos recordar que el tema del sexismo se encuentra en ámbitos tan saludables y aparentemente positivos como el del deporte y por nimiedades tan ridículas como la manera en la que tiene que ir vestida una deportista.Pero hagamos memoria, la polémica saltó después de que a veinte de los veintiún equipos de Balonmano Playa femeninos que disputaron el torneo Playa de Suances hace unas semanas, se les abriera un expediente informativo por no vestir el bikini reglamentario. Las jugadoras manifestaron sexismo en la medida, e hicieron saltar la polémica a las redes sociales, con el hashtag #ponteeltoptu y el Club Balonmano Playa Alcalá, que entrena y compite con camiseta y pantalón corto, su vestuario de siempre, interpuso una denuncia que fue la traca final del gran revuelo mediático.  La normativa, que es de la Federación Internacional y que la Federación Española trata de imponer, exige que el uniforme de las jugadoras "deje el estómago al aire, que el bikini inferior no tenga en su parte más ancha más de 10 centímetros, mientras que el de los chicos señala que el pantalón puede ser holgado y largo, aunque 10 centímetros desde la rótula, como máximo”.Las protestas de las jugadoras y jugadores de equipos de balonmano, principalmente de Asturias, la denuncia del Club de Balonmano Playa Alcalá  y, en el País Vasco concretamente, el rechazo a esta normativa tanto por el PSE-EE como el PNV y Emakunde (Instituto Vasco de la Mujer), junto con el gran despliegue de apoyo de los medios y redes sociales, han dado sus resultado y finalmente el CSD ha convocado una reunión para analizar el contenido de la normativa internacional, asumida por la Federación Española desde el año 2010, relativa al uniforme de los equipos femeninos de balonmano playa, y parece que las jugadoras tendrán libertad de elección de sus equipaciones siempre que sea en competiciones nacionales, incluso parece que el CSD también va a revisar las sanciones que se hubieran producido por el incumplimiento de las normas internacionales en el uso del uniforme femenino. Pero repito, vuelvo a hablar del tema para recordar que esto es solo un pequeño paso, porque la normativa del uso de top y braguita continúa siendo válida y de obligado cumplimiento para las competiciones a nivel internacional, por lo que del problema solo se ha resuelto una mínima parte.

viernes, 11 de julio de 2014

Erase una vez el bikini

Después de más tiempo del habitual sin dar señales de vida, al final me he decidido a colgar algo. Bueno, todo tiene su explicación, estoy de vacaciones y como viene siendo habitual, me he trasladado a mi pueblo donde, para bien o para mal, no tengo conexión a internet para mi ordenador, pero hay días excepcionales como hoy, en los que me dejo caer por la ciudad y de paso coger wifi. Aunque como he dicho, “para bien o para mal”, y en el primer caso, esto es fenomenal porque tengo una piscina y alguna que otra escapada a la playa con las amigas, sin más preocupación que decidir el bañador que debo ponerme cada día.
Esto de la elección del bañador es más serio de lo que todas nos pensamos, yo me lo tomo muy a la tremenda, a principios de junio ya estoy escogiendo la ropa de baño para el verano y no me conformo solo con un conjunto. Alguna vez mi amiga me ha dicho que qué exagerada soy, ¡que  mira que tener tanto bikini!, a lo que yo le respondo siempre que, ¿qué es lo que más nos ponemos (por no decir cada día) durante el verano? ¡El bañador! En mi caso yo soy más de bikini y razón de más para tener varios de ellos. Esta prenda me fascina, nunca tendré en mis cajones suficientes bikinis, los he llegado a tener de tipo sujetador, de triángulo y ahora me suelo decantar más por los palabra de honor. Pero el bikini tiene su historia, antes hubo muchos más modelos que tal vez ahora los veamos imposibles de ponernos, que con el tiempo han ido reduciendo su superficie de tela, hasta llegar a lo que tenemos hoy. Por eso, no está de más conocer el origen y evolución de esta prenda de baño a la que yo, personalmente, tengo en muy alta estima.
Dice el maestro “internet” que el bikini tiene su origen hace unos 2.000 años, según las representaciones de unos mosaicos decorados con imágenes de mujeres en vestido de dos piezas encontradas en la Villa romana del Casale en la localidad de Piazza Armerina en Sicilia (Italia). Pero, al igual que muchas otras prendas y modas, el bikini ha atravesado épocas, ha desaparecido dejando el cuerpo de la mujer en una oscuridad total y con prendas poco favorecedoras, ha reaparecido y se ha ido redefiniendo poco a poco. Así es como aquellas simples piezas de tela que utilizaban las mujeres romanas hace varios siglos, pasaron a ser lo que son hoy gracias al francés Louis Réard. << En 1946, este ingeniero de automóviles y renombrado diseñador de modas, creó en su taller de automóviles en París, una novedad absoluta en el mundo del bañador femenino: el bikini. Cuenta la historia, que Micheline Bernardini, una bailarina del Casino de París, fue la primera modelo en posar con bikini en un desfile en la piscina del Hotel Melitor en París.
Reárd, tuvo que recurrir a ella porque ninguna modelo profesional se atrevía a lucir esa prenda por considerarla inmoral. A Bernardini se le atribuye, a su vez, el nombre; aparentemente la bailarina le sugirió este nombre a Reárd, diciéndole que iba a ser "más explosivo que la bomba de Bikini", haciendo alusión a la explosión atómica llevada a cabo en el Atolón Bikini de las Islas Marshall en el Pacífico Sur. La prenda comienza a popularizarse gracias a la diva francesa Brigitte Bardot, que lo lució con glamour y coquetería durante unas vacaciones en Saint-Tropez y Cannes; además de su rol en la película “Et Dieu... créa la femme” de 1957, ello animó a muchas mujeres a usarlo.
También, el cantante Brian Hyland y su canción de 1960,”Itsy Bitsy Teenie Weenie Yellow Polka Dot Bikini”, despierta entre las adolescentes americanas el gusto por esta prenda, en aquel entonces, considerada escandalosa. También lo utilizaron en esos años 
Marilyn Monroe, Ursula Andress, Jane Fonda, entre otras. Francia aceptó sin problemas el bikini porque lo consideraba sinónimo de libertad, mientras que las naciones católicas, e incluso Estados Unidos de América, tardaron varios años en adoptarlo en su indumentaria>>.
Y así, hasta el día de hoy, el bikini ha ido escribiendo su historia en el mundo de la moda, recortando cada vez más la braguita, mejorando la copa de la parte superior, innovando en colores y estampados, en tejidos y surgiendo variantes del original, por ejemplo, el ya familiarizado trikini, que es el resultado de la unión del bikini mediante un elemento estrecho, todo un acierto según muchas mujeres. Pero hay más, la variante extremadamente pequeña del bikini también tiene un nombre, microkini, sigue siendo el bañador de dos piezas, diseñado para cubrir solamente la porción mínimamente requerida del cuerpo.
Y si nos vamos justo al otro extremo, que también lo hay, encontramos el... ¡burkini! un traje de baño especialmente diseñado para mujeres musulmanas, que sólo deja al descubierto parte de la cara, las manos y los pies. Ésta última variante salió al mercado en Australia, donde fue todo un éxito.
Seguro que el bikini todavía tiene mucho más que ofrecernos, mientras tanto, disfrutémoslos ¡todos y cada uno de ellos!, aunque yo con el burkini tengo mis reservas...

¡Feliz verano, con bañador o con bikini!